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qwo cada Estado considera indispensable hacer consumen igualmente la riqueza pública y privada. Así las cosas, es natural que las miradas todas se dirijan a los pocos que han podido o sabido almacenar el oro, considerado de siempre, si no como la riqueza misma, como u representación más genuina y tangible. E n tal concepto, Francia y los Estados Unidos se presentan como los dos únicos baluartes en que puede descansar la economía mundial, por ser también los únicos que cuentan con. recursos suficientes para intentar salvarla o mejorarla. E l riesgo estriba en que, al atender a los demás, se comprometan y hundan también ellos mismos, desapareciendo la esperanza en que se fía. Por lo expuesto compréndese cuan fundamental y general es el naturalísimo interés que despierta la visita de M Laval a Washington. Llamado por el presidente de los Estados Unidos en momento crítico, no; vaciló en acudir al llamamiento, haciéndose cargo, no obstante, de la misión penosa y ultradificii que se le impone. Es de apreciar, y debe ser altamente apreciada, la buena voluntad con la que Francia acude a la cita. Lleva su representación quien encarna el Gobierno, el pensamiento, la voluntad y la decisión del pueblo hermano de la República francesa. Reúne M L a val condiciones extraordinarias de juventud, de prestigio, de capacidad y de equi- V ai -x v eLÓ- ENLA CÁMARA DE COMERCIO. -El presidente del Colegio de Agentes Comerciales entregando un pergamino con el título de presidente de honor a don José Cinto. (Foto- Alfonso. 4 EN LA CASA DE LA MONEDA. -Festival de la Sociedad Cultural- Deportiva de la entidad para conmemorar la Fiesta de la Rasa. (Foto Duque. EN EL TEATRO VICTORIA. -Presidencia del mitin de la de Vecinos e Inquilinos de Madrid. (Foto Duque. Asociación librio. E n poquísimo tiempo ha pasado de la obscuridad al apogeo. Hombre del pueblo, de clase humilde, que se elevó por sus propios méritos, ahora que. se quiere hacer creer que el proletario no puede sobresalir más que por la revolución y el desorden, ha conseguido distinguirse y llegar a imponerse a amigos y adversarios, rectificando exageraciones socialistas, predicando concordia y disciplina e inspirando confianza á capitalistas y obreros, sin renunciar a las nobles aspiraciones de amor patrio y espíritu liberal y progresivo. Las circunstancias hacen que vaya monsieur Laval a América, no sólo como el embajador o mandatario de Francia, sino a la vez de toda Europa, que ansia encontrar la fórmula de concordancia mundial que le permita salvar en las mejores condiciones, o en las menos malas, la crisis agudísima económica que estamos atravesando. No cabe hacerse grandes ilusiones. Los ensueños difícilmente se convierten en realidades. Pero cuantos anhelen la paz y la concordia deben robustecer la personalidad raerte e ilustre de M Laval con su respeto y su simpatía. Expone mucho más de lo que puede ganar. Compromete todavía en madura juventud un gran porvenir político, que ha sabido ganar en el terreno interno y eu