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A B C MIÉRCOLES 21 D E O C T U B R E D E 1931. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 16. se sometan a un procedimiento de arbitraje o conciliación. Décimo. L a alteración injustificada del precio de las cosas. Undécimo. L a falta de celo y l a negligencia de los funcionarios públicos en el desempeño de sus servicios. A r 2 Podrán ser confinados o extrañados, por un período no superior al de v i gencia de esta ley o multados hasta la cuantía máxima de diez mil pesetas, ocupándose o suspendiéndose, según los casos, los medios que hayan utilizado para su realización, los autores materiales o los inductores de hechos comprendidos en los números uno al diez, del artículo anterior. S i se tratara de un individuo, será escuchado por el ministro de la Gobernación en un plazo de veinticuatro horas, y si se tratara de persona colectiva, podrá recurrir ante el Consejo de ministros, en un plazo de cinco días. Los autores de hechos comprendidos en el número once, serán suspendidos o separados de sus cargos o postergados en sus respectivos escalafones. A r t 3. E l ministro de la Gobernación queda facultado: Primero. P a r a suspender las reuniones o manifestaciones de carácter político, religioso o social, cuando, por las circunstancias de su convocatoria, sea presumible que su celebración pueda perturbar l a paz pública. Segundo. P a r a clausurar los Centros o Asociaciones que se considere incitan a la realización de actos comprendidos en el artículo primero de esta ley. Tercero. P a r a intervenir l a contabilidad e investigar el origen y distribución de fondos de cualquier entidad de las definidas en la ley de Asociaciones. Cuarto. P a r a decretar l a incautación de toda clase de armas o substancias explosivas, aun de las tenidas lícitamente. A r t 4. Queda encomendada al ministro de l a Gobernación la aplicación de l a presente ley. Para aplicarla, el Gobierno podrá nombrar delegado especial, cuya jurisdicción alcance a dos o más provincias. S i al disolverse las Cortes Constituyentes no hubiesen acordado ratificar esta ley, se considerará que queda derogada. A r t 5. L a s medidas gubernativas reguladas en los precedentes artículos no serán obstáculo para l a aplicación de las sanciones establecidas en las leyes penales. 0 Opiniones, juicios y comentarios Nos parece ocioso subrayar que en los pasillos de la Cámara el comentario único se hizo sobre la iniciativa del Gobierno y la declaración de urgencia del proyecto de ley por parte de l a Comisión permanente de la Presidencia. Desde luego, todos los diputados se dieron cuenta del alcance de l a disposición. Hubo opiniones muy dispares, pero en los grupos republicanos, y en el socialista, los juicios adversos fueron acallados, no sólo por la disciplina de partido, sino por l a declaración del Gobierno de considerar necesario l a promulgación de la Ley. H e aquí algunas opiniones que recogimos antes de que el proyecto de ley se pusiera a discusión. D o n Alejandro L e r r o u x -M e interesa hacer constar que he sido yo el que ha l i mitado en el Consejo de ministros la vida de esta ley, adscribiéndola a l a vida de estas Cortes. A nadie puede extrañar esta medida de excepción, habida cuenta de que la Dictadura, vivió siete años empleándola y que en los cincuenta de restauración se suspendieron las garantías a cada paso, e i n cluso se hicieron elecciones con las garantías suspendidas. N o puede, pues, extrañar, que l a República siga los mismos procedimientos. D e todas suertes, y con respecto a la aplicación, se ha tomado l a medida de que lo haga el ministro de l a Gobernación, y por delegación los gobernadores, para evitar que los alcaldes puedan interpretarla, ya que están más en contacto con l a masa y podrían no hacerlo con independencia absoluta. U n periodista preguntó al ministro de Estado si en M a d r i d sería el director general de Seguridad el encargado de aplicar las medidas, y contestó que dicha autoridad se atendría a las órdenes del ministro de la Gobernación. E l presidente del Consejo. -Don Manuel Azaña, antes de entrar en el salón de sesiones para apoyar el proyecto, dijo a algunos diputados que él veía en esta ley la única forma de gobernar, pues estaba dispuesto, por encima de todo, a que el principio de autoridad se mantenga en España. E l conde de Romanones. -Esta ley me recuerda algo el proyecto de terrorismo que presentó a las Cortes D Antonio Maura. Entonces, aquel proyecto provocó las iras de todos los liberales y republicanos, que lo combatieron a sangre y fuego. Sin embargo, yo creo que una ley así es necesaria, porque no hay, que perder de vista que el que sepa defenderse será el que perdure en este régimen. D o n M i g u e l M a u r a -E l proyecto es más fuerte que aquel otro que yo redacté y que no llegó a l a Gaceta. A mí me parece muy bien. Se trata de. un voto de confianza que pide el Gobierno y l a Cámara debe otorgarlo. Este proyecto tiene dentro no pocas enseñanzas, que se pondrán de relieve bien pronto. D o n Francisco M a c i á- -H a b l ó desde B a r celona con el jefe de minoría de izquierda catalana, Sr. Companys. Su opinión puede sintetizarse en estas palabras E s t e es un Gobierno de izquierdas con el que tenemos que colaborar. P o r tanto, no debemos ponerle obstáculos, en vista, además, de las agresiones de que, está siendo objeto l a República. D o n José Ortega y Gasset. -Me parece bien, porque, dadas las circunstancias actuales, necesita l a República de este gesto. Seguramente bastará que l a ley exista para que no haya que aplicarla. E l Sr. Guerra del Río. -t- Admirable. Con dos meses de retraso. D o n Emiliano Iglesias. -Esta medida, como todas las de excepción, es función de Gobierno, y cuando viene de un Gobierno de coalición, hay que creer que no existe normalidad. D e todas suertes, dado m i origen democrático, l a ley de orden público en defensa de l a República, sí; como medida persecutoria, no. D o n Manuel H i l a r i o Ayusó. -Mal. N o creo que la República necesite de esta medida, que es espada de dos filos. N o parece sino que los bárbaros están frente a Roma. D o n Carlos B l a n c o -S i l a ley significa la defensa contra el campesino que invade los campos, sin respetar el derecho de propiedad, y contra el comunista que amenaza destrozar, y contra el fanático que trata de coger l a pistola en una guerra cruel, m i aplauso. N o creo que se dicte para la arbitrariedad, en cuyo caso, los hombres liberales no podríamos aprobarla. E l Sr. E s t e l r i c h -M e espanta. Y o no sé que l a República esté necesitada de tan graves medidas E l Sr. Serrano Batanero. -Las leyes de excepción, para circunstancias excepcionales. Y o no considero que España esté en esas condiciones; pero l a eficacia de estas leyes, están más en el temor que inspiran que en su puesta en vigor. E l Sr. Salazar A l o n s o -E l proyecto está bien; pero lo interesante consiste en saber cómo ha de aplicarse y qué interpretación le dan los encargados de ejecutarla. Aprobado ya el proyecto y convertido en ley, D Niceto Alcalá Zamora hizo a los periodistas las siguientes manifestaciones, -Jamás le negaría a un Gobierno y menos al que me sigue los medios indispensables para gobernar, sin pararme a examinar si me agradan o no. Con menos motivo podría hacerlo cuando l a necesidad se afirmaba en mí y en mi ánimo adquiría más fuerza, aunque al salir yo del Gobierno no estaba previsto este proyecto. Sólo se habló por M a u r a en el mes de agosto, de hacer algo en el sentido de obligar a las Asociaciones obreras a que vivieran dentro de l a ley. Desde luego era cosa de menos extensión e importancia. A s í como exigían ciertas Sociedades la legislación con que el E s tado las ampara, se les obligaba a respetar también l a legislación que ampara el Estado. D e aquéllo se prescindió, y de esto he tenido l a primera noticia en el día de hoy. P o r su parte, el Sr. Maura, al tiempo de retirarse de la Cámara, dijo a los periodistas que era preferible que esta ley l a hubieran presentado las izquierdas, porque de haberla presentado él, le hubieran censurado por su significación de derechas. HA M U E R T O E N M A D R I D E L I L U S T R E H 1 SPAN 1 STA FIERRE PARÍS A las seis de la mañana de ayer, y a consecuencia de una angina de pecho, fallqció en M a d r i d el insigne arqueólogo francés Prierre Paris, director de l a Casa de Velázquez, y del Instituto Francés de M a d r i d L a noticia, al ser conocida, causara hondo pesar, pues Pierre Paris, por su carácter y bondad supo granjearse el afecto de cuantos le trataron. E r a un enamorado de E s paña, y a él se debe principalmente que se cristalizara en realidad l a fundación de la Casa de Velázquez. E n España se le confirieron por sus valiosos trabajos, numerosas distinciones, en- tre ellas las cruces de Isabel l a Católica y Alfonso X I I E r a oficial de l a Legión de Honor. ACLARACIÓN D E L COM A N D A N T E D E L CRUC E R O LIBERTAD E l comandante del crucero Libertad, don Manuel Fernández Pina, nos escribe, desde el Ferrol, una carta, en l a que dice que, por ser ya varios los periódicos gue vienen comentando el enarbolamiento que se supone ostentó el buque de su mando cuando llevó de Cartagena a Marsella a D Alfonso de Borbón, el día 15 de abril, se cree en el caso de hacer público que el crucero de referencia, que entonces se llamaba Príncipe Alfonso, navegó siempre, durante dicho viaje, sin pendón n i bandera alguna, y que, cumplida su misión, se celebró a bordo l a ceremonia de l a proclamación de l a República, a punto de salir de aguas jurisdiccionales francesas, con las salvas de ordenanza y con toda solemnidad
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