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A B C M I É R C O L E S 21 D E O C T U B R E Se reconoce a las iglesias el derecfto, sujeto a inspección del Estado, a enseñar sus respectivas Doctrinas en sus propios establecimientos. D E ¿931. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 18. Dimisiones de dos secretarios de la Cámara y provisión de una de ías vacantes E l P R E S I D E N T E manifiesta que abre un paréntesis para dar cuenta de varios asuntos. Se leen dos cartas, una, del Sr. Ramos, dimitiendo l a secretaría de l a Cámara, por. haber sido nombrado subsecretario de la Presidencia. Y el S r Sánchez Covisa dimite en otra carta de 2 U cargo de secretario tercero, anunciando su baja en el partido progresista. Después de unas, palabras del presidente en elogio de los interesados se accede a las respectivas renuncias, y siguiendo las costumbres parlamentarias se corren las escalas, pasando a ser secretario primero, el señor V i d a t e segundo, el Sr. Aldasoro, y tercero, el Sr. Anso, designado por l a minoría de alianza republicana. E l cuarto puesto se reserva para el diputado que designe el grupo progresista. A s í lo manifiesta el presidente y lo acuerda l a Cámara. acomoda a mi modo de pensar y va a traer a la memoria de l a opinión pública muchos recuerdos desagradables. Estima que en el párrafo quinto están expuestos a caer todos los españoles. Habla de la suspensión de trabajos i n dustriales del caso octavo, y de la actitud del Gobierno imponiendo al propietario que continúe al frente de su industria hasta que se arruine. Cree que la República no sufre riesgos que hagan necesario el proyecto, y repite sus primeras palabras, deseando no sonrojarse en lo futuro, por haber emitido su voto. N o se puede admitir un caso sin posible recurso contra la injusticia. E l público- -termina- -recibirá la ley con sorpresa y con enojo; pero si la la necesidad obliga a afrontar sorpresa y enojo vayamos a ello. El señor Royo Villanova pide la palabra. Otro turno en contra del señor Barriobero E l Sr. R O Y O V I L L A N O V A pide 1 ¿palabra. E l Sr. B A R R I O B E R O al levantarse a hablar es interrumpido por el Sr. P É R E Z MADRIGAL. E l Sr. B A R R I O B E R O Perdone el señor M A D R I G A L pero cuando aún no sabíamos quién era su señoría, ya. algunos habíamos estado en la cárcel. E l Sr. P É R E Z M A D R I G A L Perdone el Sr. Barriobero. Creí que era el señor Royo Villanova. E l Sr. R O Y O V I L L A N O V A H e pedido la palabra como periodista. E l Sr. B A R R I O B E R O se siente dolido porque la República tenga que verse amparada por la Guardia civil y por una ley de excepción. N o cree peligrosos a los que se han retirado después de pasar por l a Caja del Congreso. (Risas. Cree que antes de l a ley dé excepción de- bió estudiarse lo que piden los obreros para ver si se les puede dar. (Protestas. Dice que hay regiones como Asturias en las cuales se ha parlamentado con. motivo de las huelgas y se ha llegado a l a tranquilidad sin el peligro rhás remoto. (E n el banco azul se halla el Gobierna) Encuentra vaga la expresión del apartado quinto, que debe referirse, no a las instituciones, sino a la República, pues declara que, durante años, se han sentido los efectos de esta imprevisión. P o r l a República se pueden registrar todas las sanciones. N o cree que se debe abusar de l a huelga, pero después, de recordar sus treinta años de servicios gratuitos a los obreros, puede decir que el proletariado tiene derecho a la huelga económica; pero también a la política. E l derecho a la protesta- -dice- -no se le puede tasar a nadie y si esta protesta se reduce al abandono del trabajo durante unas horas la injusticia es mayor. Estima que el Sr. Casares Quiroga, contagiado de la discusión religiosa, cree hallarse en un concilio ecuménico, declarándose infalible. P o d r í a ser infalible si el m i nistro no se aleccionara de la Policía y de otros funcionarios que sirvieron a l a M o narquía y que nos odian. E l presidente del G O B I E R N O P a r a eso es la ley. E l Sr. B A R R I O B E R O N o servirá. Porque un magistrado dio en l a estación de Burgos un grito de: ¡V i v a Cristo- Rey. y no se le ha castigado. E l ministro de J U S T I C I A H e sabido el caso esta tarde, y he pedido a los diputados, acusadores que íc- denuncien por escrito. E l Sr. B A R R I O B E R O termina diciendo que pedirá votación nominal si supiera que le acompañaban los diputado s en este deseo. Habla el Sr. Ossorio y Gallardo E l S r O S S O R I O Y G A L L A R D O declara que seguramente no hay en l a Cámara ni un solo diputado que no pase en este momento por una honda amargura. Cree que podría haberse votado una amplia ley de orden público. De todos modos- -dice- -prefiero ésto a la situación en que nos encontrábamos, o sea bajo el decreto llamado de plenos poderes, que no otorgaba poderes. H a de ser consecuente diciendo ahora que el proyecto le parece peor que una ley de orden público, pero mejor que la situación actual. S i el Gobierno cree indispensable esta herramienta para gobernar- -dice- -habrá que votarla. Recomienda al Sr. A l b a que antes de decidirse en contra, se dé un paseo por A n dalucía. Cree que hay cosas de fácil enmienda que podrían evitar injusticias; se opone al apartado primero, que castiga toda expresión contraria a la República. Dice que esto significa un régimen de soplonería, porque esta e x p r e s i ó n tiene que emitirse en una tertulia, no. en un acto público. N o cree a los hombres del actual Gobierno capaces de esta política de soplonería. Pero las glorias del mundo- -dice- -son fugaces y no sabemos quién podrá estar en el banco azul dentro de una semana, ni cuáles serán sus intenciones y sus pasiones. Respecto a l a vigencia de l a ley, pide al G o bierno que alcance, hasta que se aprueba la Constitución, y no hasta l a disolución de la Cámara, pues este último plazo puede ser demasiado largo. E n cambio le parece bien la sanción de multas y extrañamientos propuesta, por no ser penas graves, y dice que l a ley tiene un carácter que no tuvieron los decretos de la Dictadura, puesto que l a sanciona l a C á mara y ésta podrá fiscalizar las medidas del Gobierno todos los días. Cree que no se puede admitir que la ley la aplique el ministro de la Gobernación. N o es de los que estiman que un régimen se defiende con un papel sellado, pero tiene que haber, a su juicio, alguna garantía judicial. L o que no es posible- -añade- -es coger á un hombre, y por una simple referencia, porque el ministro de l a Gobernación no puede tener m á s que referencias, se ordene un extrañamiento o se multe a un ciudadano sin oírsele. Pide una aportación de pruebas, algo que impida que se condene sin escuchar. S i esto se establece, h a b r á quedado afirmado algo más grave y cruel que el juicio sumarísimo, ante el cual, a pesar de sus pruebas y defensas, nos rebelamos constantemente. H a y que oír al supuesto culpable del modo cómo lo solicite. Merece otro comentario lo de las prisiones colectivas. Cuando una entidad está provocando una huelga ilegítima y una perturbación, las medidas del Gobierno deben agotarse, pero siempre deberá señalarse un recurso. U n periódico- -dice- -puede publicar un artículo con intención distinta de la que se le atribuya. El proyecto de defensa de la República E l P R E S I D E N T E manifiesta que se ya a dar cuenta del dictamen de la Comisión sobre el proyecto de defensa de l a República, leído a primera hora por el Sr. Azaña. E l S E C R E T A R I O Sr. Vidarte, lee el proyecto. E l P R E S I D E N T E abre discusión, y anuncia que han pedido la palabra los Sres. A l b a y Ossorio y Gallardo. E n aquel momento la pide el Sr. Barriobero. Discurso de don Santiago Alba E l Sr. A L B A (expectación) anuncia que si el Gobierno declara que el proyecto es necesario lo votará bajo la responsabilidad de aquél, pero debe decir que este proyecto es una copia casi literal de la ley alemana. Quitando este extranjerismo, dice que hay que buscar antecedentes de el en l a legislación española. Recuerda un proyecto análogo, presentado por D Antonio Maura, que determinó que todas las izquierdas, en el famoso bloque, recorrieran E s p a ñ a para combatirlo. E l proyecto actual es. más radical- -dice a los socialistas- en materia de huelgas, que el de Canalejas. Pregunta qué le pasa a l a República para que no haya podido esperar siquiera una noche para aprobar un proyecto gravísimo, que va a causar un daño terrible al Gobierno. Declara que siempre fué enemigo de las leyes de excepción, porque entiende que gobernar es una función de todos los días, y el Gobierno debe dar la impresión de que es garantía del orden y de l a paz social, sin lo cual las leyes de excepción no sirven para nada. Alude a las diferencias que han marcado separaciones y actitudes como la retirada de la C á m a r a de esos elementos sociales que le persiguieron, que le injuriaron, pero que tienen el deber y el derecho de participar en las deliberaciones. Trata de la prohibición de noticias que pueden perturbar el crédito. Esto quiere decir- -añade- -que el ministro de la Gobernación podrá suspender cuando quiera los periódicos, declarándolos incursos en el caso tercero. Esta manera de gobernar- -añade- -no se Una pregunta acerca del régimen de Prensa E l Sr. R O Y O V I L L A N O V A pregunta cuál va a ser l a situación de los periódicos. Ruega al Sr. Azaña que lo explique, porque en el proyecto no se habla de l a Prensa. Pensando en el enorme personal que trabaja en los periódicos, entiende que si el G o bierno trata de intervenir en los periódicos, lo mejor sería que estableciese la previa censura.
 // Cambio Nodo4-Sevilla