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EN EL A Y UNTAMIENTO. -Ei que a, Icalde, D. Pedro Rico, y los miembros de la Junta bajo su presidencia, (Fofo Marín. ayer se reunieron Municipal de Sanidad, tatorio a la libertad, porque esto es una cuestión de salud pública Y lo razona- -cree razonarlo- -diciendo que no se puede permitir la enseñanza religiosa como no se podría permitir que se enseñara una ciencia atrasada. E s curioso ver cómo estos revolucionarios, que se pasaron la vida clamando contra ía Iglesia y sus dogmas en nombre de la libertad, cuando tienen de su parte la fuerza incurren en el más desaforado dogmatismo. ¿P o r qué ha de ser lo suyo, lo de los republicanos, l a verdad, y lo de los católicos el error? ¿N o habíamos quedado en que para el Estado no podía haber en lo científico errores ni verdades, sino investigación libre y libre controversia? ¡Tanto tronar contra l a ciencia oficial para apresurarse, en cuanto se llega al Poder, a prohibir que enseñen los que enseñan lo contrario de lo que piensan los que mandan! Verdad que esto no es nuevo. ¡E s tan difícil ser original! L o que ahora dice el señor Azaña se lo había oído yo, allá en m i n i ñez remota, en una vieja zarzuela a un tenor cómico, con música de Caballero y, letra de V i t a l A z a y Ramos Carrión. Resplandece aún más la trascendencia del singular artículo 24 en estas claras palabras del discurso: S i después de prohibirlas adquirir y poseer otros bienes que la casa que habiten; y de no dejarlas ejercer comercio, industria y enseñanza; y de l i m i tar su acción benéfica, queda alguna Orden religiosa, y es todavía un peligro para la República, habrá que reconocer que la ReDÚblica y nosotros no valemos gran cosa Encierran estas palabras una involuntaria profecía. Porque, aunque la Constitución llegue a regir sin revisión ni enmienda: y se dicte la ley expoliadora; y se aniquilen todas las Ordenes; y se arroje de E s paña a todos los frailes; y se prive de medios de v i v i r a las monjitas; y se aleje de Asilos y hospitales a las Hermanas de la Candad, porque, según el parecer del señor Azaña, reforzado por el de un ilustre jurista, cuando a la cabecera del moribundo buscan la salvación de su alma hacen política el espíritu que anima todo lo perseguido, contra el que- -digámoslo cla- 1 ramentean todas las persecuciones, ¡v i- cultural, por necesidad ideológica, por afán virá eternamente! legítimo de- universalidad, y por orgullo, Pasará el Gobierno: pasará la República, por orgullo también, de pertenecer v. este como pasaron Monarquías e Imperios, y vastísimo imperio espiritual, que ha sido, nada prevalecerá contra Cristo y su. Igle- es y será mientras existan sobre la supersia. ¡Como no prevalecieron ni Dioclecia- ficie del globo veinte naciones, que hablen en no ni Nerón, que, en clase de enemigos, castellano. eran de alguna mayor consideración que A h! Pero es que también el castellano ios diputados de las Constituyentes! está condenado a morir. Gaziel le ha dado la estocada, y Rovira y V i r g i l i ta puntilla. FEDEEICO S A N T A N D E R D e aquí a cien años el castellano se habrá dividido en múltiples dialectos divergentes, que cada día se diferenciarán más, hasta el punto de que el español que vaya a América el año S. M E L C A S T E L L A N O diccionarios. 2100 tendrá que llevar varios Supongo que ya se habrán ustedes enteDentro de cien años, si el pronóstico se rado de que España ha muerto; la pretérita, cumpliera, ya no podría escribirse lo que la que ha sido hasta ahora, y ha dejado de hace un par de meses decía un periódico ser la tradicional, la exclusivamente caste- argentino, El Hogar, comentando el viaje llanizada, rígida y representada por el glo- de Gómez de la Serna: rioso espíritu de Castilla. L a ha matado de ¿H a y más diferencia entre Madrid y un plumazo Gaziel en La Vanguardia; de Buenos A i r e s que entre Asturias y AndaluBarcelona. Y a no queda más que enterrarla en el único sepulcro que en E l Escorial ha cía o Salta y el Rosario? Cuando se viene de Madrid a Buenos Aires ocurre un camquedado vacío. bio de Gobierno, y eso es todo. Con razón Con qué profunda conmiseración ha en- ha dicho Gómez de la Serna que encontonado el articulista el responso! ¡A h ya trándose en América apenas si se enteraba lo creo que es duro y amargo para los i n telectuales españoles- -dice- Puesto yo en de que había salido de España. Análogo su caso (él) experimentaría la misma pro- pensamiento podría expresar un argentino funda contrariedad que ellos sienten! ¡H a- en Bogotá, o un mejicano en L i m a Gómez ber dedicado la vida entera a estudiar el de la Serna ha cruzado el Océano y la línea alma de su tierra, haber gustado hasta la sin experimentar la sensación de cambio de embriaguez el legítimo orgullo de identificar país. Cuando esté construida la carretera de España con Castilla, participar de uno. de Los Angeles a Buenos A i r e s se harán miles los más vastos imperios espirituales que en de leguas sin otra novedad que unos cuanel mundo han sido! Y ello para tener que tos cambios de Gobierno. ¡Miles de leguas resignarse luego a que todo eso no sea. por carretera siempre adelante... Rubén Verdaderamente, el desengaño no puede Darío supo cuan grande es la patria de un ser más triste para los infelices intelectuales escritor de habla española. U n a patria i n castellanos. Pobrecitos intelectuales caste- mensa, ¡incalculable! llanos! i L o curioso es que da la pequeña Incalculable precisamente, no. W Sievers, coincidencia de que la mayoría de esos i n- en su obra Sud- im- Mittel- América, calcula telectuales no son castellanos; son vascos, que hablan español 20 millones de peninsuasturianos, andaluces, gallegos... A h o r a que lares y 6 5 millones de americanos. Y Sievers desde su punto de vista Gaziel tiene razón: se ha olvidado de los 12 millones de filipino? en la intelectualidad española todo el que y de los sefarditas. E l cálculo aproximado no es catalán es castellano, por solidaridad de los principales idiomas europeos que se