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puesto y o particularmente. É l servicio com e n z ó hace cinco o seis años. E l A y u n t a miento ha venido contribuyendo con la suma de m i l pesetas anuales para sufragar los gastos. -Pero esa cantidad es insignificante- -interrumpo- -p a r a el gasto de esta consulta. ¿Quién s u f r a g a el resto? -Desde 1 u e g o es insuficiente, y lo que falta lo suplo yo. -Pues haces un negocio redondo. Porque la diferencia debe subir, con mucho, de tu propio sueldo como médico municipal. El doctor Blanco Soler con un grupo de ayudantes que colaboran con él en su Servicio de Diabetología. tante- -de que trabajamos seriamente y de que podemos enseñar algo que vale la pena de asistir a esta consulta. Desde que se i n a u g u r ó el servicio ha colaborado conmigo un grupo de queridos compañeros, tan beneméritos que trabajan sin m á s remuneración que la satisfacción de su propia labor. H o y contamos con un laboratorio dotado de cuantos elementos modernos se requieren, una buena c á m a r a de metabolismo y el servicio c l í n i c o dividido en dos partes: una, de diabetes, y otra, de endocrinología y sangre. Y gracias al esfuerzo personal de todos, las múltiples facetas del servicio est á n rigurosamente al día. M i s m á s asiduos colaboradores son la señorita j osefina M a r tínez, colega inteligentísima, que realiza una titánica labor; Serrano, R a m ó n Romero, Blasco, Roda, J i ménez, Quintero, P i queras; Freixinet, T o rres, Magallón y aiUna. enferma haciendo el reposo previo para obtener guno m á s De la afluencia de su metabolismo. enfermos te d a r á idea Y C a r l o s Blanco se limita a sonreír, di- el hecho de que hayamos de dar los n ú m e r o s ciéndonie: para asistir a la consulta con diez y doce días- -Pero me cabe la intima satisfacción de de anticipación. L o que demuestra la necesiver cómo en los días de consulta, el núme- dad que sentía M a d r i d de tener u n servicio ro de compañeros que concurren a ella como municipal en el que se estudiase a los diabétioyentes, para estudiar la marcha ele nuestros cos con todo detenimiento, así como a los botrabajos, aumenta cada día. Como compren- ciosos, a los enfermos de la sangre, etc. T o d e r á s esta modalidad didáctica de mi ser- mando como ejemplo el enfermo diabético, te vicio me llena de contento. E s el. recono- diré que se les lleva diariamente en sus datos cimiento, por parte de los compañeros- -re- de análisis de orina y sangre: que cada uno conocimiento que nunca agradeceremos basestá fichado según su diagnóstico, su tratamiento, su interés científico, su regularidad en llevar el régimen, etc. etc. D e igual manera o muy por el estilo se llevan los demás enfermos. Y a comprenderás que esto significa, de quince a veinte análisis diarios de sangre y de treinta a cuarenta de orinas. A s í he podido realizar, en colaboración, con Serrano, un estudio de dos m i l curvas de glucemia provocada, dató que te servirá para definirte la intensidad de nuestro cotidiano laborar. E l enfermo de este grupo lleva además su- carnet, en el que se anota su análisis, sus dosis de insulina, su tolerancia hidrocarbonada, etcétera. Son todos enfermos pobres, para los que es horrorosa la, diabetes, porque la bise de tratamiento de la misma habrá de ser el r é gimen de alimentación cuidado, cosa dificilísima de sostener entre obreros, trabajadores, etc. Y o quisiera hacer comprender esta desdicha a las clases pudientes para que se llegara a la construcción de un hospital de régimen o comedores d e r é g i m e n dirigidos por. personal idóneo. Vengo predicando desde hace años en este sentido, sin que haya tenido la fortuna de conseguir modo económico alguno para realizar mis ideales. Nuestra labor de investigación está representada por seis u ocho trabajos anuales, muchos de los cuales reproducen las revistas profesionales- extranjeras. A q u í hemos hecho estudios sobre los cloruros en- sangre diabética; sobre la influencia de las p r o t e í nas en el a z ú c a r sanguíneo de los diabéticos la que ejerce el alcohol en estos enfermos; sobre el valor glucémico de diversos azúcares en los diabéticos; el valor de la hipertensión en los individuos tiroideos; valor diagnóstico del metabolismo ba- sal en los tiroideos; valor patológico de las pancreolisinas, etc. etc. E l estómago nos avisa insistentemente de que han transcurrido las. dos. y media de la tarde. A ú n queda, -algún enfermo per ver. Y salimos a la calle, admirados de este g r u po de médicos, que, bajo la acertada d i rección del- doctor Blanco Soler, llevan. aJtruistamente, desinteresadamente y a veces poniendo dinero de su bolsillo, una obra tan m e m í s i m a y tan silenciosa. DOCTOE F E K N A N (Fotos del mismo autor. PERIi Z
 // Cambio Nodo4-Sevilla