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A B C. V I E R N E S 23 D E O C T U B R E D E i g i E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 16. 3 E L P R O Y E C T O D E L GO B 1 ERNO SOBRE EL CONTROL OBRERO EN LA INDUSTRIA La Federación de Industrias N a cionales pide que se abra una información pública L a Federación de Industrias Nacionales ha dirigido al ministro de Economía Nacional el documento siguiente: Cada día que pasa se marca más claramente en la política del Gobierno de la República la tendencia de tomar a España como campo de experimentaciones de una política socialista, precisamente cuando el mundo entero reacciona ante el fracaso de los ensayos de esta tendencia, y aunque no es desde ese ministerio desde donde parte esa política, como en la Economía nacional que a él le está especialmente encomendada, es donde sus consecuencias recaen más directamente, y además es a él al que las entidades económicas evtamots preferentemente adscritas, esta Federación de Industrias Nacionales se cree obligada a dirigirse a vuecencia para hacerle saber la enorme alarma que esta orientación produce en los elementos industriales. E l atesoramiento de capitales y aun la huida de éstos serán inevitables mientras l a política del Gobierno venga justificando el pánico que producen aquellos efectos, y es inútil que nosotros, que con el mayor entusiasmo venimos colaborando en una campaña contra el atesoramiento, nos esforcemos en convencer a las gentes de los daños que con él producen si nuestros esfuerzos son desvirtuados cada día desde las a l turas del Poder con leyes, proyectos de leyes y declaraciones. Y cuando la falta de crédito y de trabajo agobia las industrias, y cuando el paro se extiende rápidamente por toda la nación, íiene a colmar estas medidas el proyecto de intervención obrera en la gestión industrial. Habla el preámbulo de dicho proyecto de que eran aspiraciones que venía sosteniendo el actual ministro de Trabajo en los años 19 y 22, y, en efecto, en aquellos tiempos era novedad y despertaba esperanzas de poder obtener resultados de concordia y conciliatorios este sistema, pero la realidad de l a vida moderna en los añss mediados, desde entonces a hoy, ha demostrado suficientemente todo lo contrario, y las naciones que lo intentaron están y a de vuelta de él, desengañadas de sus resultados. Una de las primeras y de las que con más calor lo impuso, fué Luxemburgo; pero el mismo ministro que lo implantó hubo de suprimirlo, confesando en el decreto de suspensión su ineficacia. E n Noruega no tuvo carácter interventor, sino co 9 ultivo, y en Austria y Checoeslovaquia ha ido desapareciendo, y en Alemania, donde también languidece, no ha dado los resultados esperados. E n la misma Rusia los resultados han sido desastrosos. E l l o explica que países tan poderosos industrialmente como Inglaterra, Francia, Estados Unidos, Bélgica y Suiza, no se hayan atrevido a hacer la experiencia. Se trata, pues, de una reforma, que n i ha sido aplicada de modo general, ni en donde se ha aplicado ha sido sancionada por el éxito; especialmente en sus funciones de control técnico y administrativo, en que no ha logrado aquirir importancia substantiva, quedando reducida y aún con mediano éxito a la tutela del obrero en materia de salarios. E n estas condiciones, sin tener en cuenta la endeble situación de la industria española y los peligros del momento presente, se i n tenta hacer en España un experimento en vivo, un ensayo de ideas de gabinete, desacreditadas en la realidad, como si el estrago que así se ha de causar fuese fácilmente reparable y no amenazara destruir lo creado con tanto esfuerzo. Como muy bien dice el preámbulo del proyecto de ley, la economía nacional es un patrimonio sagrado e inviolable y nosotros entendemos que ha de ser el Gobierno de la nación el primero en velar por él. Por todas estas razones suplicamos a vuecencia que se sirva oponerse al establecimiento del control obrero por los graves daños que en todo caso acarrearía a la economía nacional y mucho más en la grave crisis que en e tos momentos padece, pero de persistir el Gobierno en su propósito nos permitimos solicitar de vuecencia que consiga se abra una información pública suficientemente dilatada, para que los interesados puedan hacer llegar hasta el Poder público sus opiniones sobre este proyecto de ley. Gracia que confiamos obtener de vuecencia. Madrid 22 de octubre de 1931. -Federación de industrias nacionales. E l consejero delegado. Firmado: Ramón Bergé. CONFERENCIA NOMICA Sesión plenaria ECO NACIONAL LA DE PRENSA Y LA DE LEY LA DEFENSA REPÚBLICA Los directores de casi todos los periódicos de Madrid visitaron ayer al jefe del Gobierno, para hacerle entrega de una nota, redactada en una reunión que celebraron. L a nota dice así: Votada por las Cortes Constituyentes la ley de Defensa de la República, expresan dichos periódicos su deseo de apoyar al Gobierno para el mantenimiento del orden a que aquélla se encamina; pero entienden que hay en la misma preceptos que se relacionan con la libertad de la Prensa, y que, por lo genérico, resultan imprecisos. Reconocen que las leyes, por la concisión y generalidad con que han de redactarse, adolecen a veces de la imprecisión, y han visto con agrado tranquilizador la interpretación auténtica dada por vuecencia en el Parlamento, al decir que la Prensa digna de ese nombre, la Prensa que vive a l a luz del día y dentro de las leyes, que respeta su decoro y el ajeno, no tiene riada que temer Precisamente fundados en estas palabras han acordado solicitar de vuecencia la publicación de disposiciones reglamentarias- de la ley, en lo que a la Prensa afecta, que, inspirándose en aquel criterio, contengan normas fijas y claras, a las que puedan ajustarse los periódicos, así como a ofrecerse al Gobierno para colaborar en la comisión que, nombrada por el mismo, podría encargarse de redactar el reglamento, instrucciones u orden ministerial que el Gobierno decida, por entender que esa colaboración profesional puede ser garantía de acierto, por el caudal de experiencia que se aportaría. L a reunión se desenvolvió en términos de gran cordialidad, mostrándose el presidente amabilísimo con sus visitantes. E l Sr. Azaña ratificó ante los directores de periódicos los puntos de vista que en cuanto a la nueva ley expuso en el discurso que pronunció en la Cámara al defenderla, insistiendo en que la Prensa digna nada tiene que temer. Agregó que, de acuerdo con las aspiraciones que le expresaban en aquella nota, verbalmente se pusieran en relación con el m i nistro de la Gobernación, o que éste les llamaría para ponerse en contacto y tratar de fijar las normas deseadas en esta cuestión. Ayer tarde, y bajó la presidencia del subsecretario del ministerio de Economía, señor Barbey, a quien acompañaban el delegado del Gobierno en el Consejo Superior Bancario, señor B a r c i a el director general de Comercio, señor Raventós, y secretario general, señor Navarro, se reunió en el m i nisterio de Economía la sesión plenaria de l a Conferencia Económica Nacional, convocada por decreto de 23 de septiembre del corriente año. L a reunión de ayer fué convocada para conocer las conclusiones presentadas por las cuatro secciones en que se divide la Conferencia. Las conclusiones quedaron redactadas y aprobadas en la siguiente forma: Sección primera. -Problemas financieros y de conjunto (conclusiones) Primera. L a sección ha tomado acuerdos relativos a la defensa del transporte marítimo nacional, que se concretan en los siguientes extremos: Primero. E l trance en que la depreciación de la libra coloca a nuestra Marina mercante, es de tal gravedad, que para remediar sus posibles males se precisan medidas que eviten el que nuestro transporte marítimo se encuentre en condiciones de inferioridad, en relación con las banderas extranjeras. Para ello es de consecuencia la revisión del actual Estatuto fiscal del buque, y el que nuestro Estado se concierte con los demás para evitar la doble contribución por utilidades. Segundo. Que las condiciones de trabajo a bordo erfela navegación exterior sean las mismas que rigen en las demás M a r i nas y sigan los compromisos contraídos en Convenios internacionales. Tercero. E n esta ocasión se pone también de relieve la necesidad de mantener y, si fuera posible, extender la protección que nuestro Estado otorga a la Marina mercante, dando estabilidad legislativa a las disposiciones protectoras de la Marina mercante, las cuales están fundamentalmente en el Real decreto de 1925. Cuarto. Para que esa protección sea eficaz, es preciso la formación de un plan de protección a la navegación por un espacio no menor a diez años. Así, dentro del total presupuesto o con muy ligero aumento, se podría desarrollar considerable y racionalmente nuestro tráfico marítimo, favoreciendo la transformación del transporte irregular en líneas regulares, que mejorarían la frecuencia en el itinerario establecido y asegurarían otras nuevas con el Báltico y el extremo Oriente. Quinto. Sin perjuicio del estudio del plan completo a que se refiere la propuesta anterior, nos parece de la mayor urgencia para la apertura de nuestros mercados él remover por vía diplomática dificultades que se oponen al desarrollo tíe ideas y al desarrollo de líneas de navegación nacionales. También por este procedimiento se deberá estimular la creación de líneas que sirvan de enlace con otras naciones mediterráneas. Sexto. E s indispensable también la coordinación de los transportes marítimos de nuestra bandera con los ferroviarios, principalmente en lo que a las tarifas combinadas entre ambos se refiere. Esas tarifas favorecerán, no sólo la aproximación de esos medios de transportes, sino de éstos con nuestros importadores y exportadores, los que de este modo o por medio quizá del Banco Exterior de España, tendrán trato de favor financiero; y Séptimo. Para los efectos del flete, s e guro y valor del barco se solicitan grandes facilidades respecto a los giros con e. extranjero y al seguro de cambio de la libra.