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W B C. ¡V I E R N E S 23 D E O C T U B R E 111 1 D E Í 931. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 34. 11 i. i, MANÍ F E S T A C 1 O N ES D E L I N S P E C T O R PROVINCIAL DE SANIDAD D E HlíELVA Huelva 22, 4 tarde. A l regres del. inspector provincial de Sanidad de las visitas sanitarias practicadas en los pueblos de San Silvestre, Villablanca, Ayaníonte, Isla Cristina, Lepe y Cartaya, hemos recogido la impresión y los datos de la labor que. djcho funcionario viene haciendo, con motivo de la aparición en Isla Cristina de algunos casos de viruela. Nos manifiesta dicho señor, que en su visita ha procurado que por todos los alcaldes e inspectores municipales de Sani, dad, dadas las circunstancias especiales por las que atravesamos y el peligro amenazador que constantemente representa toda l a región del Algarbe (Portugal) invadida por la v i ruela, intensificar de una manera extraordinaria la práctica de la vacunación antivariólica, y luego dejar organizado un servicio de vacunación profiláctica, en armonía con lo dispuesto en las disposiciones sanitarias vigentes. E n todos los pueblos se ha reunido la Junta municipal de Sanidad. y después de examinar los datos que poseía el inspector municipal de Sanidad, referente a las prácticas de la vacunación, puede decirse de una manera general que, no obstante las reiteradas circulares clel Gobierno civil, encaminadas a la intensificación de la vacunación, con motivo de la existencia de la viruela en Portugal, de la cual se tiene conocimiento desde primero del a. ño actual, la referida intensificación que se ha interesado puede decirse que no se ha llevado a cabo en la forma interesada y tal como las circunstancias lo exigían. E n el pueblo de San Silvestre se consignan 511 vacunaciones realizadas, en lo que ya del año 1931. E n Villablanca, desde el mes de agosto hasta el 6 de octubre, 103. E n Ayamonte, en el mes de octubre, 883. E n Isla Cristina, desde el 10 al 16 del actual, 1.087. E n Lepe, 613. E n Cartaya, 225. Les advierto, que en Isla Cristina y en Ayamonte, con motivo de tener ya el peligro, como suele decirse, dentro de casa, es cuando realmente se han preocupado de una manera seria de practicar una vacunación intensiva. M e es grato manifestar que, empezando por los alcaldes de los diferentes pueblos consignados, los inspectores municipales de Sanidad y las Juntas Municipales respectivas, poseen en estos momentos el mayor entusiasmo y la más decidida intervención para llevar a la práctica una vacunación intensiva que nos aleje el peligro de una difusión. Y o espero que tal conducta, digna del elogió más entusiasta, no ha de decaer, no sólo en los momentos actuales, sino en lo sucesivo. Entre los acuerdos adoptados en todas las sesiones de las Juntas municipales de Sanidad que se han celebrado en los pueblos de referencia, figuran entre otros, los siguientes: Primero. Que el servicio de vacunación antivariólica sea de carácter permanente y obligatorio. Segundo. Que este servicio se ajuste a las reglas establecidas por la circular del Gobierno civil inserta en el Boletín Oficial de l a provincia de 14 de octubre de 1931. Tercero. Que la vacunación antivariólica se considere como obligación preferente ia cumplir por los médicos titulares, inspectores municipales de Sanidad. Cuarto. Que por los señores alcaldes se exija cuenta de la marcha del servicio, como máximo, cada tres meses, debiendo el señor feecretario de la Junta municipal de Sani 1 dad resumir los datos pertenecientes al mismo. Quinto. Que. los acuerdos que se mencionan se expongan en cuantas sesiones celebre la Junta municipal de Sanidad. Con el fin de no alargar mucho esta i n formación, el señor inspector nos manifiesta y nos ofrece ocuparse en otra ocasión de señalar los razonamientos que le han i m pulsado para proponer los acuerdos que transcribimos. E n los pueblos recorridos, el estado sanitario es bueno, y sólo el de Isla Cristina merece particular atención, registrándose un total de seis casos de invasiones y tres defunciones, debiendo manifestar que en las dos últimas personas invadidas han coincidido la evolución de la vacuna y la viruela, afectando ésta, por consiguiente, una forma muy benigna y dada la extensiva vacunación que se está realizando, debemos confiar en un éxito completo. E n el. día de hoy, el señor inspector municipal de Lepe me da cuenta de un caso sospechoso de viruela, procedente de Isla Cristina. Pido la correspondiente información sobre el caso con el fin de estar al corriente. Creo oportuno dar a conocer este hecho para que, conocido por la opinión pública, no se decaiga n i un solo instante en la energía desplegada por las autoridades e inspectores municipales de Sanidad, en la campaña que debemos seguir con todo calor y entusiasmo. Procuraré tener a ustedes al corriente de cuanto ocurra y agradezco extraordinariamente la atención que han tenido y el interés que se toman por conocer la situación sanitaria y el estado en que se encuentran los pueblos de esta provincia. Debo manifestar a ustedes, por último, que el sábado por la tarde, obedeciendo las órdenes del señor gobernador, visitaré a los pueblos de Palos, Moguer, Lucena y San Juan, dedicando el domingo, desde poj la mañana, a los pueblos de Manzanilla, Éscacena, Paterna, Villalba, L a Palma, V i l l a r r a sa y Niebla. E N E L TRIBUNAL SUPREMO Sentencia Recurso contra un arbitrio Madrid 22. Los industriales panaderos de San Sebastián recurrieron contra un acuerdo del Ayuntamiento de aquella pobla- ción por el que se incluía en presupuestos un arbitrio de Consumos sobre harina de trigo importada. L a reclamación, de cuyo conocimiento se inhibió el Tribunal Económico municipal, fué resuelta por la Diputación provincial, denegando los deseos de los peticionarios. El ministerio de Hacienda, ante el que acudieron los industriales en alzada, dejó transcurrir el plazo señalado en el artículo 317 del Estatuto municipal, sin practicar diligencias n i decidir el asunto, por lo que se entendió tácitamente confirmado el decreto de la Administración local y ultimada la vía gubernativa, entablandp entonces los reclamantes el presente recurso contenaos o- administrativo. E l fiscal, en su oposición, alegó como perentoria la incompetencia, fundándola en no haberse cumplido los requisitos que señala en su artículo 1. la ley reguladora de esta jurisdicción, y el Supremo acoge en su sentencia l a indicada excepción, al estimar que las Diputaciones vascongadas, a virtud del régimen especial de sus provincias, vienen ejerciendo facultades privativas en el orden económico y en el administrativo, y como consecuencia de ese régimen, los acuerdos adoptados por las D i putaciones de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya en materia de presupuestos, cuentas y arbitrios municipales son ejecutivos y ponen término a la vía gubernativa, según se hace constar en la Real orden de 11 de abril de 1917, facultades reconocidas y declaradas subsistentes por la ley Provincial de 1882 y conciertos económicos de 13 de diciembre de 1906 y el vigente de 24 de diciembre de 192o, de suerte que, tratándose de presupuestos a que se refiérela resolución combatida y siendo ésta de la competencia de la Diputación de Guipúzcoa, con arreglo a lo dispuesto en el artículo 2. apartado e) del Real decreto de 21 de octubre de 1924, adaptando el Estatuto municipal a las provincias vascongadas, es evidente que la resolución dé la Diputación puso término a la vía gubernativa y contra ella no cabía otro recurso que el contencioso ante el Tribunal provincial, sin que sean aplicables al caso de autos- -concluye la sentencia- -las disposiciones del artículo 317 del Estatuto antes citado, ni las del artículo 64 del reglamento de procedimiento, porque ellas se refieren única y exclusivamente a las resoluciones de los delegados de Hacienda en esta materia; pero no a las de las Corporaciones provinciales cuando conozcan de tales asuntos, por precepto expreso de la ley, pues además de que a ello se oponen las expresadas disposiciones v i gentes, no existe ninguna que autorice e l recurso de alzada ante el ministro del ramo, interpuesta con error por los reclamantes, y no siendo competente aquel departamento para resolverlo, claro está que no podía utilizarse contra su negativa la teoría del silencio n i el recurso contencioso- administrativo de ahora, puesto que no se han cumplido los requisitos que la ley de 22 de j u nio de 1894 señala, procediendo en consecuencia acoger como pertinente la excepción de incompetencia alegada. L a Sala, al decidir este asunto en el sentido indicado, accede a lo pretendido en el acto de la vista por el docto abogado- fiscal del Supremo D José Antonio Übierna. -F. de D, 0 Madrid 22, 2 tarde. E l ministro, señor Nicolau, recibió a los periodistas, manifestándoles que es posible que hoy mismo se firme en París el modus vivendi con F r a n cia Estas negociaciones han durado un año, teniendo varias interrupciones, y por fin, la última temporada ha sido desde junio hasta ahora, en que, afortunadamente, se terminaron con éxito. D i j o el Sr. Nicolau que es fácil que esta misma noche se pueda comunicar con seguridad la firma del Tratado. Comprende solamente los puntos esenciales donde había habido discusión, y, por tanto, queda en vigor el régimen existente en los (demás. L a duración del acuerdo es por un año, prorrogable y denunciable también en quince días. Seguidamente dijo el ministro que los detalles no los daba, pues había algunas c i fras y modalidades que podrían discutirse hasta el momento de la firma. E l Tratado alcanza a vinos y entrada en Francia de mayor contingente de mixtelas. L a exportación de Francia a España se aumentará en chatarra. Con el Tratado se deroga la disposición de junio de 1930, que, por vía de represalia, elevó los derechos arancelarios. Por último dijo el Sr. Nicolau que F r a n cia tiende a limitar la entrada de productos extranjeros, fijando la cantidad que vaya a entrar, o hacer lo que se llama la política de contingencia. Esto nos afecta a nosotros, sobre todo, por los vinos. E l ministro cree que mañana o pasado se publicará el Tratado. E L T R A T A D O D E COMERCIO CON FRANCIA