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A B C. S Á B A D O 24 D E O C T U B R E D E 1931. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 20. nía pedida la palabra para hablar sobre la totalidad, se encuentra enfermo, por lo cual el orador le substituye, aun no siendo partidario del uso de los turnos de totalidad. Declara que Ir. República no podrá desenvolverse sin doble Cámara, siempre que la segunda de ellas tenga ciertas limitaciones. Afirma que el concepto de esta segunda Cámara fué mal interpretado. Pone como ejemplo un debate apasionado en que un problema es decidido por media Cámara enfrente de la otra media. A p r o bada la ley es enviada al presidente de la República, y ésto, en uso de su derecho, la devuelve a la Cámara, y ésta, al examinar de nuevo lo que ha votado, es evidente que no tritura a la ley, sino que a quien tritura es al presidente de i a República. Quiere demostrar que el Senado que propugna, no tiene el sentido conservador n i mucho menos reaccionario. Reconoce que no puede parecerse al de la Monarquía que tenía una representación aristocrática y asfixiaba los engendros populares nacidos en el Congreso. Propone llevar al Senado a las representaciones de la industria y del comercio y todas las de valor substantivo. N o cree que haya que vincular la idea del Senado a la de la ancianidad, porque no se explica que los representantes de las Cámaras de Comercio, los obreros, los de las Universidades, tengan que ser ancianos necesariamente. E l Sr. V Á R E L A por la Comisión, le contesta. E l P R E S I D E N T E manifiesta- ue, terminado el debate de la totalidad, se pasa a la sección de ruegos y preguntas. E l Sr. A R A N D A (D. Fermín) habla de la situación en Andalucía, donde desde Cádiz a Sevilla no se ha abierto un surco. E l Sr. P É R E Z M A D R I G A L formula un ruego al ministro da justicia, con referencia a la persecución de un republicano, víctima del juez de instrucción de Almagro, quien no cumple como conviene a la República y que no siente lá revolución n i el cambio de régimen. Luego habla de unos frailes de Laredo, que han comprado una escuela, -un cine y un cabaret, después de haber reducido a un montón de concejales y haber influido sobre la conciencia de un ciudadano, que el orador entiende debe recuperar sus bienes. reuniones íntegramente, reconociendo que a la Cámara le debe interesar también el asunto, a pesar de que el debate quedó i n terrumpido hace tanto tiempo. E l Sr. V I L A excita al ministro de l a G O B E R N A C I Ó N para que intervenga en los asuntos de Ezquioga, pues asegura que allí se está haciendo el recuento de los elementos que pueden levantarse contra la Rpública. Dirige una pregunta al presidente del Gobierno relacionada con una interpelación que desea suscitar el Sr. D Í A Z F E R N A N D E Z con referencia a los agazapados de la Dictadura en cargos oficiales, como ocurre con el Patronato del Turismo, vivero de asuntos desagradables, que en nada favorecen al Estado. También habla de otros elementos que fueron romanonistas, garciprietistas, etc. y que sirvieron a la Monarquía y hoy sirven a la República. A l ministro de E C O N O M Í A pide quefuncionen en Extremadura los Jurados mixtos de la Agricultura. Lamenta el espectáculo que está dando la Cámara, casi vacía. (E n el salón se hallan unos cuarenta diputados. Habla de que no se puede sembrar porque no hay dinero, y la gravedad de la situación se va a advertir muy pronto. Cree que es tiempo todavía de resolver la cuestión, que es urgente. E l ministro de H A C I E N D A manifiesta que la ausencia de los ministros se debe a estar reunidos en Consejo. Respecto de las apariciones de Ezquioga declara que él sufre la tragedia de no sentir la fe religiosa; pero no puede tratar de este asuto, sin conocer la opinión de sus compañeros de. Gobierno. Aconseja al señor V i l l a que deseche sus temores por lo que respecta a la situación en el país vasco, porque es un error creer que en éste existen sólo elementos reaccionarios, pues es lo cierto que en, la Cámara figuran representantes republicanos y avanzados de las provincias Vascongadas; y mientras existan esos elementos, a pesar de las apariciones más o menos celestiales, la República no corre peligro. Acerca del problema de la tierra, no se le oculta al Gobierno la situación. L o que sucede es que en realidad la Cámara está absorbida por el problema constitucional, que se considera urgente, pero el Gobierno vive los otros problemas, que pronto tendrán su actualidad en el Parlamento, y anuncia que probablemente se dedicarán a ellos algunas sesiones matutinas. Y ya que va de vencida la. Constitución, dediquemos pronto la atención a estos problemas, cuya gravedad quedará aminorada y el espíritu confortado. E l Sr. V I L L A dice que en esta cuestión de Ezquioga sangra por la herida. E l ministro de H A C I E N D A insiste eri que esa masa reaccionaria de las Vascongadas no existe. Recuerda que en su primera campaña electoral declaró que no era católico y que vivía fuera de la Iglesia, no obstante lo cual fué elegido cinco veces diputado y una concejal, y en las últimas elecciones obtuvo 30.000 votos. Esto demuestra que allí existe una multitud republicana y socialista enorme. Cree que los elementos retirados, sin motivo, de la Cámara, desean extremar su posición política, pues como no es cierto que lo sean todo en aquella región necesitan l u char por sus intereses. Termina diciendo que, en todo caso, quisiera que se acrecentara la fe a la V i r g e n de Ezquioga, por lo que le pudiera restar á la V i r g e n de Lourdes. E l Sr. V I L L A rectifica nuevamente y habla del problema de la vivienda, pidiendo al ministro de Justicia una declaración de sus propósitos sobre este punto. E l Sr. C A M P O formula un breve ruegro. E l Sr. F E R N A N D E Z C L É R I G O le cede ia primicia, aunque él también había pedido la palabra. E l Sr. R O Y O V I L L A N O V A afirma que la publicidad no existía, n i puede existir en ningún régimen de Dictadura; por eso el Gobierno republicano tiene que. ser parlamentario. Este sistema muestra la ventaja de que exista una gran solidaridad entre el Parlamento, y el ejemplo está reciente al obligar a la dimisión de dos ministros que habían roto con las aspiraciones generales de los diputados. Por ello el Parlamento debe ser un régimen lo más perfecto posible y cree es necesaria la existencia de dos Cámaras. Cita los ejemplos de Francia y de los Estados Unidos. Reconoce que el Senado español de la Constitución de 1876 era una cosa anacrónica, pero esto no quiere decir que deba suprimirse la segunda Cámara. Con el sistema bicameral se evita la i m presionabilidad de la primera Cámara, pero tiene que constituirse a base de un Senado que no coarte la libertad a la Cámara po- pular. E n caso de disparidad de criterio, entiende el orador que debe prevalecer el criterio del Congreso, porque allí es donde se halla la representación del sufragio universal. Recuerda el sistema que se seguía en E s paña, donde el Senado tenía que rectificar los errores en que se caía en el Congreso al aceptar enmiendas que ponían en contraposición unos artículos con otros, pero declara que el Senado nunca se opuso a una ley votada por el Congreso, por lo menos durante el tiempo que fué senador. Dice que al Senado van las personas experimentadas, los viejos. U n a V O Z Pues que vengan los viejos aquí. E l Sr. R O Y O V I L L A N O V A Entonces os quitarían a algunos de vosotros, porque la impenetrabilidad es una ley física. E l Senado será para vosotros cuando os hagáis viejos, y entonces en lugar de arrojaros a la isla de Esculapio os harán senadores. (Risas. Recuerda que en cierta ocasión, siendo senador, le visitó el N o y del Sucre, para facilitarle datos, a fin de que explanara una interpelación, y el hecho de que eligiera a un senador y no a un diputado para ello, demuestra que el Senado no era lo que se decía. Está bien- -dice- que exista un Congreso que tenga toda la soberanía, pero debe existir también un Senado donde residan la madurez y la templanza, porque l a vejez, cuando no va acompañada de la decrepitud, representa l a serenidad libre ya de pasiones y de codicias, en horas en que, próximo el abandono del mundo, el ser se rinde a su plena conciencia; por eso la vejez es la serenidad y la regularidad. (Grandes aplausos de toda la Cámara a las palabras finales del orador. E l Sr. F E R N A N D E Z C L É R I G O estudia también las ventajas de la bicameral, pero combate! o Senados formados c o m o e l anterior, pues entiende que las Academias no tienen espíritu corporativo. L o mismo dice respecto de los colegios profesionales. No cree que la elección presidencial debe ser por sufragio universal, pero tampoco debida únicamente a la Cámara, porque se debería completamente a ésta; l a segunda Cámara, que intervendrá en l a elección, podría formarse con sus compromisarios de los Ayuntamientos. Su propuesta es la de un arbitrista que desea facilitar soluciones. Se opone a l a Cámara conservadora, recordando al efecto que a la de los Lores le lia sido arrebatada casi toda la función legislativa. E l Sr. C A S T R I L L O manifiesta que el representante del grupo progresista que te- Proyecto de Hacienda E l ministro de Hacienda sube a la t r i buna de secretarios y lee un proyecto de ley. Orre ruego E l Sr. L Ó P E Z G O I C O E C H E A combate a la Confederación Católica A g r a r i a y denuncia irregularidades, que requieren que intervenga el ministerio de Economía. Los señores V I D A R T E y M A R T I N (don Domingo) formularon diversos ruegos. Este denuncia abusos de una Compañía de Electricidad, que vendiendo hace algún tiempo el kilovatio a 32 céntimos, ha llegado a imponer el precio a 1,50 pesetas, después de haber realizado operaciones para quedarse con la exclusiva. Añade que dicha Empresa no cumple con el compromiso de ceder el cinco por ciento al Ayuntamiento respectivo. E l Sr. B A L L E S T E R pide al ministro de Trabajo que procure estudiar las deficiencias del servicio sobre la organización del Centro obrero en los pueblos. Pide que continúe la interpelación Sel m i nistro de Hacienda sobre la situación económica. E l ministro de H A C I E N D A está dispuesto a aceptarla y. dice que le preocupa tanto el problema, que piensa proponer al Consejo de ministros que dedique a él una de sus riirniT T -r r T T 1 Timr I H i r T 1
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