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A B C. MIÉRCOLES 28 D E O C T U B R E D E 1931, EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 18. tro y la imposición del Gobierno por la Cámara. En estas condiciones el presidente tendrá que prescindir del artículo 74 y nombrar un Gobierno frente a la Cámara. Expone que el Poder presidencial empieza con un fuerte carácter presidencialista, hasta que se enfrente con la Cámara. Si ocurre esto queda, como estuvo el de Austria! que no podía ni quitarse ni ponerse el sombrero sin permiso de la Cámara. Y finalmente, frente a ésta puede acudir al pueblo. Es un César, que primero preside los juegos y luego baja a la arena a luchar con la Cámara para que, finalmente, el pueblo venga a resolver el pleito. Cree que la disolución. no puede ser la lucha del presidente con la Cámara. Cita los casos de Dinamarca y Alemania. En éste último Parlamento la votación se dividió en 71 y 71, y como decidiera el voto de un pastor protestante alemán, el presidente disolvió la Cámara, no en lucha con los partidos, sino como arbitro. Examina la lucha entre el presidente y la Cámara, y pregunta quién podrá amparar al primero, tratando a renglón seguido de la propaganda que, como representante de un partido podría hacer ante el pueblo y de las circunstancias que harían posible el surgimiento del dictador. Los pueblos- -añade- -al elegir entre el personalismo y la anarquía, optan por lo primero, y ello es un peligro para la libertad y la revolución. Expone seguidamente sus conclusiones. E l poder del presidente debe ser sustancial y hacer de él un arbitro. E l préstamo de autoridad que recibe, le ligará al Gobierno en la política exterior y el mando del Ejército: y la Marina. Habrá de rehusar la firma de los decretos que a su juicio invadan la esfera del Parlamento, y obrará, en todo caso, con arreglo a las normas de una autoridad revocable, temporal, sujeta a bases. Se pronuncia en favor del establecimiento de la segunda Cámara, y entiende que de be haber más gobierno, menos presidente y una íntima relación entre el Poder legislativo y el jefe del Estado. Sostiene qué la Cámara única es la duda tínica de cómo, se eclipsa la libertad repu blícana. Si el presidente es audaz, el enemigo se ra él; si es débil, el enemigo vendrá de fue rá y le arrollará. É l día que creáis haber hallado el presidente ideal para la Constitución, os encon traréis con su dimisión, y para sustituirle sólo se encontrará al débil o al abúlico. (Aplausos de media Cámara, formada por Acción Republicana, radicales, progresistas, gallegos e independientes. El señor Prieto combate la bicameralidad, en nombre de los socialistas E l ministró de H A C I E N D A que habla desde ios. escaños socialistas, expone; eí punto de vista de este partido sobre tal materia. Dedica elogios a los profundos y doctrinales discursos de los señores Alcalá Zamora y Ruiz Fuñe, a quien califica de verdadera revelación en esta Cámara. Alude a la discusión de las, tradiciones parlamentarias españolas y se asombra que oradores como el Sr. Alcalá Zamora tengan que ir a buscar alegatos en legislaciones extranjeras. Cree que no merece la pena de amenazar con una revisión constitucional, ante la marcha que lleva la actual Constitución. No ha visto dibujada con firmeza la conveniencia de la constitución del Senado. Los más sinceros fueron los que hablaron del freno necesario para la Cámara popular, pero los que han tenido que cohonestar su apellido liberal con un tema reaccionario, no han podido probar la- necesidad del Senado. (Rumores. Prescindirá en el discurso de las ventajas e inconvenientes de la influencia presidencial, tema tratado por el Sr. Alcalá Zamora. Recoge el fenómeno raro de la Cámara, al asustarse de sus propias resoluciones, esto es, el fenómeno de su timidez. Declara terminantemente que no es partidario de tolerancia y transacciones constitucionales. Después afirma con energía que la República no. debería llenarse del contenido de hombres de la Monarquía (Rumores e interrupciones. Recuerda que esto lo dijo en el banquete con que se obsequió a D. Félix L o renzo. Afirma que nadie sabe a ciencia cierta cómo iba á estar constituido ese Senado que se propone. E l tema- -dice- -es antiguo. Repito que el defecto de las Constituyentes ha sido el de su timidez. (Rumores. Afirma que la República se ha desplazado a la Izquierda, y en la situación política actual las clases conservadoras aparecen en pequeña minoría de veinte a treinta diputados. Y entonces, pregunta, ¿qué ocurre? Que una numerosa fracción republicana corre en su auxilio a sumarse a esas clases, torciendo la marcha política de la República. (Protestas en los radicales. Reconoce que los partidarios del sistema bicameral apartan su vista del antiguo Senado español, con sus representaciones del Clero y de la Nobleza. Respecto a las Universidades, recuerda el caso del Sr. Azcárate, al cual, derrotado en León, le negó la Universidad de Madrid su representación. (Aplausos y rumores. ¿Y D. José Ortega y Gasset, vino alguna vez al Senado monárquico? Voces: ¿Eso qué tiene que ver? Rinde un tributo a los sabios, pero m- s tiende que en las verdaderas democracias no hay título superior al de ciudadano. Nil los médicos ni los catedráticos, por muy; sabios que sean, deben representar al país si no están ungidos por el voto. j No quiere tampoco una Cámara de Gre mios. E l socialista, cree que, por encimaj de todos los intereses sociales, está el inte- res. nacional. i Una voz: ¡Eso lo dice un internaciona- í lista! E l Senado, como refugio de la ancianidad me parece un concepto musulmán. Quiere recoger el temor de que prepon deren las derechas. Cree que deben ser ex- pulsadas las Ordenes religiosas, y h a b l a r é los mítines en que se dice que la Cámara- es un parque zoológico. 4 Una V O Z ¡Eso no hay que temerlo! E l Sr. P R I E T O Pero temo una traición interna para la República y el fraude im- puesto por la segunda Cámara. Termina pidiendo una democracia serial y honrada. (Aplausos en los socialistas. E l Sr. G A L A R Z A juzga un error querer; organizar la derecha republicana. Habla, por la minoría de los radicales- socialistas, y; dice que de ella no ha salido el dictado dé republicano monarquizante aplicado al se- ñor Alcalá Zamora, para el que tiene to- dos los respetos. Una Constitución no puede ser un pactó ni una transacción, sino el eco de la revolución. Juzga un error de los señores Alcalá Za- mora y Maura intentar la creación de un partido de derecha republicana, porque van: a defender los mismos intereses que ser- vían de sostén a la. Monarquía. Cree qué: los intereses de la República aún no se han creado. Si hubiera habido en la Cámara una ma- i yoría cavernícola, la Constitución sería! reaccionaria. Cree, que en estos momentos? lo que se necesita es audacia. Propuesta de la Comisión E l Sr. R U I Z F U N E S rebate los princi pales argumentos expuestos. Pregunta si el Senado habría dé ser un colector- de Sindicatos, lo cual lo haría inaceptable. Se refiere al Senado italiano, del que dice que es una prolongación dé la Dictadura de Mussolini. A l defender la tesis unicameral, habla de los Consejos técnicos, sosteniendo que no han fracasado ni pueden fracasar. E l Sr. OSSORIO Y G A L L A R D O interrumpe, aludiendo al poco respeto que se ha tenido para la labor realizada. E l Sr. R U I Z F U N E S estima ilógico invocar la tradición, pues la segunda República española no ía tiene. Declara que el Senado francés, representando el espíritu reaccionario, entorpeció la evolución política en aquella nación. Cita el caso de la Ley de Seguros Obreros, que a no haber sido por el dictamen y el apoyo del Consejo de Estado, habría fracasado en la alta Cáinara. EMPRESA- CASAL Línea de la Sierra ÓMNIBUS SAUKEE Sevilla- Aracena- Cortegana- Rosal SERVICIOS DIARIOS ÓMNIBUS D E DION BOUTON Oficinas: Adriano, 22. Teléfono, 25339. Líneas de Sevilla a Alcalá y Sevilla a Carmona. Salidas: Puerta de Jerez, jardines de Cristina. Oficinas: Almirante Lobo, 18. Teléfono 226 S 0. E l Sr. A R M A Z A por la minoría radical. Manifiesta sus deseos de evitar todali molestia. Habla de la división de poderes. y: cita una frase de Montesquieu, según laii cual, todo él que ejerce el Poder siente mclinación al abuso. Dice que el Senado no tiene nada que verj con la cuestión de derecha ni con la de i z quierda. Defiende, con palabras llenas dé, convencimiento, la bicameralidad. E l Sr. P R I E T O rectifica. Dice que el; problema tiene un intenso matiz de cuestión de derechas e izquierdas. L a Cámara corporativa llevaría la discordia al seno dé entidades ajenas. Teme que el caciquismo; se apodere de la segunda Cámara, desalojado de la primera, ¿legando a ella los quej unas veces se fingieron liberales y otras fueron upetistas, llevando los brazaletes del So- maten. (Aplausos. E l Sr. A R M A Z A aclara que no todo eí Senado estará formado por esas representaciones, i E l Sr. P R I E T O Si no existe ese miedo, ¿a qué crearlo? Los señores G A L A R Z A y A R M A Z A rectifican. Los radicales, partidarios de las dos Cámaras Los federales abogan por tina segunda Cámara, representativa de las regiones federadas E l Sr. A Y U S O por los federales, sé muestra partidario del sistema bicameral sin que nadie le aventaje en izquierdismo. Se muestra partidario de que la segunda Cámara represente a las regiones. Es preferíble que haya dos Cámaras, a que exista una camarilla. LEA- USTED
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