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DIARIO DO. ILUSTRA J A Ñ O VI G E- m 1 1 F k 1 J éT m DIARIO SI ILUSTRA- D O A Ñ O VI G E MOSEPTIMO 10 C T S N U M E R O SI M O S E P T 1 M O 10 C T S N U M E R O F U N D A D O E L i D E J U M O D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A que se las humilla y- atropella, pagándose secretamente á- Judas. El- nuevo acto de fe con marcada hostilidad, desde, el Poder su republicana del Sr. Ossorio no debe, por adhesión a l a República y su respeto a la tanto, desorientar más a las derechas, sino D E L A S D E R E C H A S Ley. ¡Ingratos! Tanto los reaccionarios, inquietar sobremanera a los sinceros repucomo los conservadores, los- capitalistas, los blicanos. -Quizá sea el momento elegido por N o cabe duda de, que nuestras desgracia- comerciantes, la alta banca, los militares y el S r O s s o r i o para- empezar sú habitual das derechas siguen despistadas des de l a hasta gran parte del Clero no saben todavía labor demoledora y entregar lá República instauración del nuevo régimen, a cuyo ad- cuánto deben a los Sres. Alcalá Zamora y a sus- enemigos. venimiento contribuyeron alegremente con Maura, aunque bien a. la vista está. Gracias sus votos monárquicos sin R e y acaudala- a ellos se decidieron a pasar el. Rubicón reALVARO- ALCALÁ, GALIANO dos burgueses, industi- jales, comerciantes, to- publicano, votando por un régimen de máxidos... Y ahora resulta que muchos de ellos ma tolerancia y. libertad. L o sucedido luego se arrepienten y protestan contra l a orien- ya lo sabemos. H a habido sólo un malentación política de las Constituyentes. Esto tendu, como dicen los franceses, -entre los CROQUIS no era lo que queríamos... ¿Pero preveían apóstoles del republicanismo conservador y ustedes otra cosa, ingenuos ciudadanos? S i sus huestes recién convertidas. L a gran duquesa y el misterioso el lector repasa l a colección de A B C de Claro es que se debe tal error a l a falun año a esta parte hará justicia a los vadoctor ticinios y a las advertencias d e l o s que, ta de intuición política de las derechas, Traducido del inglés, y con prólogo de como yo, se reían ante la mera posibilidad las cuales juzgan los hechos por las apade una República conservadora, ordenadi- riencias engañosas. Y así, cuando el se- Mauriac, se ha presentado en librería un ta, floreciente en la que n o pasaría nada ñor Alcalá Zamora desde la presidencia grueso volumen, donde; la gran duquesa M a y en la que l a Iglesia católica y las insti- del primer Gobierno, provisional de la Re- ría de Rusia publica sus Memorias bajo él tuciones religiosas serían respetadas al- aca- pública, parecía dirigir, o al menos ampa- atractivo título de La educación de v. na prin... tar el nuevo régimen, como lo hicieron en rar, la represión de que eran objeto las or- cesa: seguida con evangélica sumisión. Pues todo ganizaciones derechistas y su P r e n s a cuanSus cuatrocientas y pico de páginas se do D Miguel Maura, desde Gobernación, leen de un tirón, sin cansancio ni fatiga, resultó inútil, incluso el anunciar la inevitable trayectoria revolucionaria, sus secta- acompañaba sus actos dictatoriales con pues están vivificadas por el tono de verdad rismos impetuosos, las responsabilidades sarcasmos y amenazas a las clases conser- que da a las Memorias, recuerdos, y otros l i del antiguo régimen y hasta la apología de vadoras, ¡cuan- pocos comprendieron que bros autobiográficos un encanto especial que Ferrer. N o puedo menos de reírme ahora ambos estaban haciendo política de atrac- les diferencia de la literatura puramente imacuando presencio actitudes de estupor y me ción de las derechas! Y sin embargo, así ginativa halaga, lo confieso, el haber resultado tan ha sido. Ellos mismos lo aseguran, en sus L a existencia de la autora es, además, en buen profeta. (M e ha- sobrado tiempo, des- recientes discursos, sobre todo desde que este caso lo bastante novelesca para teneí en de que estoy en Madrid, para apreciar el han abandonado él Poder. S u permanen- suspenso- la atención del lector. abismo que. existe entre, la retórica de las cia en el último ¿Gobierno significa un larSu Alteza Imperial vive al principio de Constituyentes, ¿el torio: d e l a Prensa m i- go calvario, soportado con estoicismo por sus Memorias la suntuosa vida de- Ja antigua amor a las derechas de nuestra desquicianisterial y el- ambiente. de la calle. S i n emCorte rusa. Muerta su madre, l a princesa bargo, entonces, es ¿decir, en vísperas de las da sociedad. L a misma Prensa revolucio- Alejandra de Grecia, hija del Rey Jorge y naria recomienda bondadosamente a estas elecciones del 12 de abril, fué predicar e n de la Reina Olga, cuando la gran duquesa desierto el oponerse a la corriente de sim- derechas recalcitrantes que se unan en tor- tenía poco más de, un año, se ve entregada, no a sus dos bienhechores, harto necesipatía que despertaban, entre las derechas en unión de su hermano Demetrio, al cuidalos ex monárquicos revolucionarios: un Sán- tados de una agrupación o de u n partido. do mercenario de ayas y niñeras; luego, Porque el caso es que hoy, en las Cortes chez- Guerra, uií Alcalá Zamora, un hijo más tarde, cuando su padre, el gran duque de Maura. E n el caso de estos dos últimos, Constituyentes, los Sres. Alcalá Zamora Pablo, se une morganáticamente con la seel martirologio- de la- prisión- y el timo de y Maura se hallan tan aislados, casi. como ñora Pistokors, después princesa Paley, se las: misas obraron el milagro de convertir los viejos constitucionalistas y monárqui- encargan de la educación y vigilancia de los al republicanismo a los espíritus más timo- cos sin R e y a quienes se otorgaron ac- dos hermanos sus tíos, el gran duque Sergio ratos. 1 Qué podía sucederles, en efecto, bajo tas de caridad por haber ayudado a liqui- y- s u esposa, la gran duquesa Isabel, llamaun nuevo. régimen a la religión, a la propie- dar la- Monarquía. N o obstante, el abismo da E l l a- e n la intimidad, enigmática mujer, dad, a lós. deréchos individuales y a la tran- entre los primeros y las derechas irreduci- hermana de la Zarina Alejandra y tan soquilidad pública con tan notorios paladines bles me parece ya infranqueable. ¿Quién metida o más que aquélla al pujante mistide la iglesia y celosos defensores del orden defenderá, pues a las derechas ahora que cismo ruso. social, en el. Gobierno? Votaron, pues, por la minoría vasconavarra- se- ha. retirado de Bajo la ligera y ágil pluma de la gran la República, y entonces empezó, i quién lo las Constituyentes ante la arrolladura ola diría! un período de amargas sorpresas. El sectaria y que España, oficialmente, h a duquesa van desfilando sucesos lejanos, recuerdos, pueriles, la visión de paisajes amaataque á ¿fondo a la propiedad, la reforma dejado de ser católica dos, de gentes subalternas, y de vez en vez agraria, -las. multas y suspensiones de perióL o que menos podía suponerse es que surgen- acontecimientos terribles, vistos por dicos derechistas la reducción del Ejército, la expulsión de prelados, la inminente D. Ángel Ossorio iba a reaparecer en el ojos infantiles, la, catástrofe de Moscú cuanseparación de la Iglesia y del Estado, la horizonte embelesando a sus oyentes con do las bodas. imperiales, las agitaciones de próxima disolución de las Ordenes religio- cantos de sirena. L a República conserva- la guerra con el Japón, el asesinato del gran sas. Todo esto trastornó por completo el dora! ¡Vengan a él las, clases acomodadas duque Sergio delante de! Kremlin, la entrajuicio de los ingenuos cavernícolas aman- y burguesas a, colaborar concia Repúbli- da en el Palacio de una, camilla, donde retefe de; l a tradición. ¿Qué dique oponer a tan ca ¿S e dejarán seducir éstas por sus dul- posan los restos del gran duque, deshechos impetuosa ola disolvente? E l terror empezó ces halagos? Sería ya demasiada candidez, por l a explosión de la bomba. Su tía Lila, a apoderarse, de ellos. E n vano trató de ex- porque sus maniobras políticas son harto trae sangre en el traje, v a a visitar al aseplicárseles que con la suspensión de perió- conocidas. E l Sr. Ossorio ha traicionado sino de su esposo (lo que se le critica acerdicos se inauguraba la libertad de imprenta siempre el. partido, o la ideología, que pre- bamente) la palabra revolución aparece y Cpn, la quema de conventos la, libertad de tende defender. Hombre de- derechas se- por; vez primera en el vocabulario de los cultos. ¡Cuando se incendiaron los estableci- gún dice, todos sus halagos y deferencias augustos, niños. mientos religiosos hubo- infinidad de católi- han sido para los elementos revoluciona- Pasa más tiempo; la gran duquesa es ya cos; intransigentes que creían llegado el mo- rios. Maurista, fué la espina clavada en mujer. L a tía E l l a prepara su boda c o n e l mento en que dimitirían los Sres. Alcalá las clases conservadoras. E x ministro de príncipe. Guillermo de Suecia. L a novia acep- Zambra y Maura. Y es que, no sólo el la Monarquía y luego monárquico sin ta- ai novio sin entusiasmo, con una iudiíe cavernícola sino en general nuestras de- Rey pocos como él- contribuyeron al des- renda- que tal vez. pudiese mudarse en ampr. Techas españolas. carecen le todo sentido prestigio del antiguo régimen y al adve- Se realiza el enlace; con toda pompa. Despolítico, ...padeciendo, manía persecutoria. E s nimiento de la República. Sospecho que, cripción minuciosa del tocado, de las alhajas, t a i t s u incomprensión, que insisten en creer- aunque- el. -Sr. Ossorio afirma- su, catol icisT de -la fatigosísima. ceremonia. L o s recién camo, no ador- a -tanto a Cristo como admira sados salen paraí Suecia. i LA DESORIENTACIÓN 1 1 2