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A B C. J U E V E S 29 D E O C T U B R E D E 1931. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 20. Francia e Inglaterra, países democráticos que no tienen el referendum. Cree que como se está elaborando una Constitución parlamentaria sólo el Parlamento debe decidir, y cuando un Gobierno carezca de su confianza, debe dimitir. T a m bién teme que se planteen en la Cámara conflictos provocados por minorías disconformes que se pongan de acuerdo contra la mayoría para dificultar l a labor parlamentaria Manifiesta que el abuso del plebiscito cansa a la opinión, que acaba por no acudir á las urnas, y además, se agotan los fondos electorales, con perjuicio de las masas obreras y erujbeneficio de las ciases. poderosas. Señala el peligro de que las masas se opongan a los sacrificios tributarios que pueda demandar- un Gobierno. P o r todo ello. Acción Republicana votará el dictamen. E l Sr. M A D A R I A G A (D. Salvador) es partidario del plebiscito, de acuerdo con las manifestaciones del Sr. Galarza, por estimar que hay que sacudir la pereza del cuerpo electoral español. diciendo que el texto de la Comisión hace prácticamente imposible la medida del referendum. Dice que la Comisión propone que sólo para tomar la iniciativa del trámite tendrá que movilizarse el veinte por ciento del Cuerpo electoral, lo que representa tres millones de votos, los que nunca se reunirán. E l dictamen deja a salvo del referendum! a Constitución, y ai orador le parece muy bien excluida, así como las leyes complementarias. Y cuando nosotros- -dice- -preguntamos qué se entiende por leyes complementarias, no se nos contesta. U n Código civil, una ley orgánica del Poder judicial, pueden ser leyes complementarias. Necesitamos que se determine qué van a ser esas leyes complementarias que han de quedar excluidas del referendum. Cree que se trata de engañar al pueblo, substrayéndole a los derechos del referendum, sobre leyes que no se dice cuáles van a ser. Afirma que ellos proponen que el tribunal de última instancia sea el pueblo mismo. Insiste en la necesidad de rebajar l a cifra de votantes peticionarios del plebiscito. Añade que en el voto v a recogido el sentir expuesto por el Sr. Galarza y el de los radicales. Declara que no les guía el menor propósito de insinceridad, porque los progresistas no pueden constituir una minoría despechada que haya de dificultar la labor de la Cámara, porgue sólo desea cumplir con su deber. (Aplausos. Se lee una enmienda de D I S I D O R O V E R G A R A proponiendo que, donde se d i ce presupuestos se diga leyes tributarias L a Comisión l a acepta. E l Sr. G A L A R Z A se muestra de acuerdo con el voto particular, pero añadiendo que el referendum no podrá referirse a las leyes complementarias que la Constitución determine, que han de ser votadas por el actual Parlamento. E l Sr. G Ó M E Z (D. Trifón) declara, por la Comisión, que si no hubiera otras diferencias de criterio que las señaladas por el Sr. Castrillo, no se hubiera redactado voto particular. Las fórmulas de avenencia se hubieran producido en asuntos relativos al número de votantes y otros. L o esencial es que en el voto del Sr. Castrillo, que habla de la democracia y de la necesidad de utilizar el referendum en favor de ésta, no se encuentra lo que va en el dictamen en favor de esa democracia. Pregunta qué es lo que se entiende por dmocracia. (Rumores. E l referendum, en nombre de la democracia, ¿para qué va a ser? ¿Para el Gobierno? N o considera democrático que el Gobierno se ponga a igual altura que la Cámara en punto a sus derechos, para resolver d i ferencias de criterio. S i la Cámara es opuesta a una ley, el Gobierno tiene que. dimitir. N o hay otra s olución. E s l a que se produce en el simple caso de una directiva obrera que se ve censurada en una asamblea general. Deduce que sólo se trata de establecer este referendum para alguien que no está err el Parlamento: el presidente de la República. L a Comisión- -dice- -cree que las leyes complementarias son todas las que dicte el Parlamento como consecuencia de lo prevenido por la Constitución, para poner ésta en vigencia. (Grandes rumores. E l Sr. G U E R R A D E L R I O L o único claro es que no queréis el referendum. (Protestas en los socialistas. E l Sr. G Ó M E Z L o que yo sospecho es que con el referendum propuesto se pretende, no establecer una intervención del pueblo, sino clavar en l a Constitución un precepto que sustituya a l a Cámara alta, ayer rechazada. (Aurobación en los socialistas. Cree que, en nombre de la democracia, no se puede pedir el referendum más que para conocer, por votación popular, si la Cámara, en determinada cuestión, se ha equivocado. E l Sr. C A S T R I L L O dice al orador que sólo pocas personas podrán confundir un referendum popular con el poder de una Cámara alta. Afirma que no se pide que falle el Gobierno, sino que sea el Gobierno el que pida el plebiscito para que falle el pueblo. E l Sr. B A R R I O B E R O cree que hay deseos subterráneos. Estima que, con el plebiscito, se quiere defender l a cuestión religiosa. (Protestas. Estima que sólo unos locos podrían pedir desde el Gobierno el referendum para una ley orgánica del Poder judicial, por ejemplo. Habla del artículo 24, y oye nuevas protestas. Afirma que el problema religioso no puede ir al referendum. Pide que la Cámara se haga cargo de lo peligroso que es dejar al Gobierno la facultad de revolverse Contra las mismas leyes. Deduce que el Gobierno siempre encontraría la fórmula de ganar el plebiscito. E l Sr. G A L A R Z A dice a los socialistas que son muchas las veces que los radicalessocialistas han coincidido con los socialistas por el imperio de las ideas. Pero en esta ocasión presente han tenido que separarse del criterio socialista en esta cuestión, por estar enamorados del ¡principio democrático del referendum. Cree que con el dictamen emitido por l a Comisión no podrá haber referendum. E n tiende que la democracia no puede ser otra cosa que el Gobierno del pueblo por el pueblo. Reconoce que en algún momento el Parlamento puede apartarse de la voluntad del pueblo, y en este caso debe señalarse el verdadero camino. N o da valor al argumento de que un Gobierno que deja de contar con el apoyo de l a Cámara debe dimitir, pues se podría dar el caso de que haya Gobiernos que gobernaran con el Parlamento cerrado. E n cambio, con el plebiscito siempre el pueblo dirá la última palabra. Cree que con el referendum se acostumbrará al pueblo español a que intervenga en los grandes problemas políticos. E l Sr. G Ó M E Z rectifica, insistiendo en que los socialistas no se oponen al plebiscito. Teme que se dupliquen las atribuciones del presidente de la República y del Gobierno, toda vez que al primero se le concede el veto suspensivo. Se opone resueltamente a que el Gobierno tenga el derecho de consultar al pueblo. (Interrumpido el orador por los radicales, protesta vehementemente, diciendo que cuando los socialistas fueron a los Comités paritarios, lo hicieron con toda nobleza, en defensa de los intereses que les están encomendados. Aplausos de los socialistas. V O C E S de a votar, a votar. E l P R E S I D E N T E Quedan varios d i putados que han pedido la palabra. E l Sr. C O R D E R O nuevamente apela al argumento expuesto de que el Gobierno puede, al convocar el referendum, llevar l a intención de hacerle amañado. Rectifica el Sr. G A L A R Z A E l Sr. F R A N C O (D. Gabriel) se extraña de que se haya traído esta cuestión del referendum a última hora, después de tantos estudios realizados por la Comisión. Cita a LEA USTED Suspensión de la sesión nocturna E l P R E S I D E N T E propone la suspensión de la sesión nocturna que estaba acordada, y dice que después de la votación del artículo deben quedar aún los diputados en el salón, para tratar de otro artículo adiciona! E l Sr. P É R E Z M A D R I G A L declara que en el grupo radical- socialista se observan notables divergencias, y propone que se aplace la votación. E l P R E S I D E N T E pregunta a la Cámara si accede a ello, pues él no ve inconveniente. E l Sr. C A S T R I L L O dice que el voto particular ha sido redactado de acuerdo con todas las minorías que lo suscriben. E l Sr. P É R E Z M A D R I G A L habla de sugerencias extraparlaníentarias. Interrumpe el Sr. P R I E T O y por fin, después de bastante desorden y rumores contradictorios, empieza la votación del voto particular transcrito. E s rechazado el voto de radicales, progresistas y radicales- socialistas. Votan en favor, radicales, progresistas, algunos radicales- socialistas, la Agrupación al servicio de la República, y algunos i n dependientes; y en contra, Acción Republicana, socialistas, y la mayoría de los radicales- socialistas. V o t a también en contra el Sr. Ossorio y Gallardo. E s rechazado el voto particular por 156 votos contra 100. Y se levanta la sesión sin votar el dictamen propuesto por la Comisión, a las once y cuarto de la noche. Acotaciones oyente de un -E s l a mejor Se fas revistas- Volaba la Constitución por el camino de las fáciles votaciones ordinarias, cuando, ¡zas! un pinchazo. Se detuvo el coche, y todos los jefes de grupo se dedicaron a examinar l a avería. E r a el referendum. N o hace falta decir que fué el Sr. Castrillo el que lo colocó en mitad de la carretera. Todos cuantos siguen con atención la marcha de los debates constitucionales saben perfectamente que el Sr. Castrillo es un infatigable productor de votos particulares y de enmiendas. E n la tarde de ayer propuso el referendum. Y las aguas tranquilas se encresparon. U n recelo incontenible agitó a la Cámara, y cada cual quiso indagar qué secreto designio se escondía en aquella proposición, víctimas todos de esa sumisión al oportunismo que es la principal característica de estas Cortes, más obligadas que ninguna a des prenderse de L