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DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O VI G E SI M O S E P T I M O 10 CTS. N U M E R O FUNDADO E L i D E J U N I O D E igo 5 P O R D T O R C U A T O L U C A D E T E N A ABC lancia para evitar l a capitales. evasión de DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O VI G E S 1 MOSEPT 1 MO 10 CTS. N U M E R O PUERTAS A L CAMPO ANTES San S e b a s t i á n 29. E n la f r o n D E LA CREA Cl O N tera se v h a intensificado la v i g i ¡E s t o es Exclamación el caos! popular. 1 N T E R P R E T A C 1 0 N ES La juventud en la calle Si lo que va- jugado en la partida nc nos llenase el alma de aprensivo respeto, la lectura de los debates parlamentarios sería para nosotros un surtidor inagotable de risa. ¡Q u é incansable facundia para desatinar, señores! E l otro día, un diputado que se tiene, y no sin razón, por uno de los augures; del régimen, D Eduardo O r tega y Gassét, aseguraba, sin- que se le fuesen encima los bancos de enfrente, en nombre del buen sentido ultrajado, que la unidad de España había sido un mito hasta el advenimiento de la República. Y D. José Ortega y Gasset oye esos dislates, sin inmutarse, como si fuesen desahogos verbales de su tertulia del café. Pero con ser todo eso grave, no es lo m á s peligroso. E l regulador de nuestro ritmo arterial no es ninguno de esos señores del partido radical- socialista. Esa función la asume, con fuero especial que le ha otorgado el socialismo. D; Indalecio Prieto. ¡Q u e audacia demoledora la de éste hombr? -BáBelaf a su lado es un constructor. ¿Q u é se Ka propuesto el ministro de Hacienda? L a economía nacional está ya en escombros; la moneda, depreciada; el crédito, perdido, y la confianza de las clases productoras se ha. hecho humo. ¿N o será llegada la hora de que él señor Prieto se vaya del ministerio y limite su función a la de simple demagogo parlamen tario? Este hombre, que es inteligente y probo, ¿q u é hace al frente de un departamento en el que la competencia es preferible a l desparpajo verbal? Somos muchos los españoles indiferentes al régimen de Gobierno y dispuestos a aplaudir al que nos depare el azar con tal de que acierte y nos haga posible la vida. U n a República del tipo francés, organizada sobre la base de una suspensión de hostilidades. entre el pasado y el presente, y de una conciliación de intereses, no nos parecería a nosotros, los. neutrales, un régimen desdeñable. Y a que no esté en nuestras manos el empalme con la tradición histórica que nos hizo grandes, con perdón de D Eduardo Ortega y Gasset, no rehusaríamos nuestra aquiescencia a una política sin corona que devolviese a! país- la. unidad espiritual, comprometida por imprudentes concesiones al particularismo regional; el crédito público, la estabilidad económica, la tolerancia de las ideas y la fe activa en su propio destino. Esto lo decimos, naturalmente, por nuestra cuenta, seguros de, interpretar un estado de opinión muy extenso. Pero, la verdad, el caos, aunque sea. el período previo de la creación, no nos ilusiona. ¿Quién hizo el caos? Como Indalecio Prieto no había nacido a ú n hay que suponer, que Dios. ¿Cuánto d u r ó? Toda h i pótesis sobre ese punto es aventurada. Pero, ¿y si el caos actual dura lo que aquel de donde sacó Dios el universo? Esa es la duda que nos aflige a millares de españoles que no- se sienten satisfechos porque el gorro frigio haya sustituido a la corona como emblema nacional... j Mucho se ha hablado en estos días de algo tjue tiene como nombre de fantasma, y que no es, por lo visto, ningún fantasma: la N o hay otra cosa que. hacer. N o se sabe presión de. la calle. Bien, ¿y quiénes reanada más simple, n i se ha inventado nada, lizan esa presión? ¿Quiénes andan por la más ingenioso de Perogrullo acá. E n esto calle? B a s t a r á con que nos asomemos cuande los registros a personas y a cosas tene- do anochece a las vías céntricas de M a d r i d mos una gran experiencia aduanera, toda- casi todos los transeúntes que callejean de vía m á s minuciosamente practicada en los arriba abajo son jóvenes, muchachos de aspecto estudiantil o de señorito de la clablocaos con. que los consumeros ponían si- se media. A esas horas semeja ¡Madrid una tio a las poblaciones L a medida, por sí sola, ciudad completamente copada por una musin otra previsión ni estudio, responde a un chedumbre de veinte a veinticinco años de criterio financiero manifestado reiterada- edad. ¿E s esa muchedumbre la que ejecumente, qu- 2 no constituye secreto. -ta la famosa presión de l a calle? Sí, sin Los intransigentes, los descontentos, los duda. P o r donde resulta que esta nación, -Esque tienen alma de censor, manejan viejos paña, que todos venían considerando como tópicos- y remedios complicadísimos, para la m á s vieja, rancia y trádicionalista, es la que está m á s fuertemente influida por ios los que hacen falta estudios especiales, por- impulsos y tendencias de la juventud. que en su laberíntico afán no ¿discurrieron ¿Que en todo el mundo se observa el mistan sencillo y d e s c a n s a d o m é t o d o vigilar, las fronteras. Y razonan que el remedio es mo f e n ó m e n o? E n efecto, nos hallamos en una época que la edad de actuar inspirar confianza; que e l capital busca las adelantado en- forma que ninguna otrase ha en épozonas de seguridad como los ríos, buscan ca había conocido. E n todas partes saltan los valles; que la demagogia del Parlamen- los jóvenes al primer término. Pero E s to; que los discursos revolucionarios de a l- paña suele ser a veces imprevista y exagunos ministros... Nada, bobadas. Es que gerada en sus decisiones, y así está ocuvivimos llenos de prejuicios, viejos prejui- rriendo hoy con el predominio de la juvencios que- debemos desechar. A y e r mismo tud. España, en una palabra, se halla actua hemos roto nosotros con una preocupación. mente en manos de ios chicos de veinte A l s a l i r del Consejó de ministros, como los años. Magnífica fuerza, 1 a Jüy. etjtutJ. A l i c i a que. cerno tedas las fuerzas de ¡a N a t a- informadores quisieran conocer el criterio raleza, el torrente de la juventud necesita del Gobierno en orden a la reforma tribu- encauzarse para que rinda un resultado- fetaria, el presidente respondió sonriendo: cundo. D e otra manera no pasa de! a cate- -M u y sencillo. S i hacen falta cincuenta goría de tórrenle que anda por la calle, haciendo presión sobre esto y aquello. pesetas, ir por ellas donde estén. Esto lo habíamos pensado nosotros alTambién en Italia predominaban los j ó guna vez, y cada vez que lo pensamos lo venes. Pero el. fascismo, los ha. metido como rechazamos como un pensamiento impuro. principales colaboradores en la faena da A l leerlo hoy, nos ha parecido viable y sostener en pie la nación (no nos pongamos natural; si hacen falta cincuenta pesetas, ahora a decir si con fortuna o con desir por ellas donde estén. Claro que las cin- acierto) Igualmente, la última revolución argentina, que echó abajo e l Gobierno de cuenta pesetas, al oír ésto van a echar a Irigoyeu, la hicieron los cadetes de la Escuela correr. Para evitarlo, basta con intensifi- Iwiíitar y los estudiantes. ¿Y Francia? Decar la vigilancia en la frontera, previsión tengámonos a observar el caso de Francia. meditada y coincidente, pues al mismo tiem- E n el naufragio de tantas naciones eminenpo que se publica el telegrama de San Se- tes, Francia se destaca hoy, ante la sorprebastián- -San Sebastián, desde el pacto, es ta admirativa o envidiosa de todos, corno políticamente actual- se hace sonriente la una roca formidablemente asentada. Posee declaración ministerial; sonriente, que es más dinero que nadie, m á s normalidad poañadir la confianza, a la medida, como si lítica y social que nadie, más prudencia y bienestar y positiva fuerza que nadie, sin l a sonrisa hablara y dijese: es inútil huir, contar la libertad, la tolerancia y el deco- están cerradas las puertas. ro que a sus ciudadanos otorga. ¿T a m b i é n Como se ve, todo es- sencillo, claro, fácil. predominan en Francia h jóvenes? A l conL o complicado, lo difícil, es lo otro. L a trario. Quien sea un p: bbse -vador habrá vida se ha simplificado. E n vez de- dos Cá- i odido ver que en vid; -F r a i c i a lo, mismaras tendremos una, y en esta una ya se ve mo en la calle como ¿ti caftíf en las plaque algo, ¿obra. Todqs los rancios principio: yas, en los espectáculos, en sociedad, apeque nos h emos. empeñado en conservar come nas se descubren muchachas jóvenes ni señoritos de veinte años. N o sabe uno en dónantigüedades, no. tienen ningún valor. S i af de los ocultan. Sólo se ven señoras de más guien sé. empeña en conservarlo dé aquí de treinta años y hombres que han rebaadelante, ya sabe que no conserva nadf sado los cuarenta. Francia, caso curioso, H o y es inútil hás tá íónservár cincuenta pfi está manejada por personas mayores de setas -Para evitar molestias y prestar j l edad. ¿Y manejan, gobiernan, condupen con concurso a que todos venimos obligados, i éxito a Francia? ¡E s envidiable o despre- declaro que cincuenta pesetas que conser- dable el sentido de la vida en Francia? Ustedes mismos lo dirán. Cada uno es libre vaba me las gasté ayer en los toros. de opinar lo. que quiera. 1 MANUEL BUENO a. CORROCHANO. E n llegando aquí, ya estoy oyendo, excla-
 // Cambio Nodo4-Sevilla