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A B C. S Á B A D O 31 DE OCTUBRE D E 1931. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. PAG Aquél hizo presente al Sr. Alba que en la nota facilitada por el partido radical había sólo la intención de desvirtuar una travesura periodística, sin otro alcance. E l Sr. Alba le respondió que habla pedido la firma a la minoría radical como a otras de la Cámara, por tratarse de un artículo constitucional que afecta a la H a cienda pública, y que considera de suma importancia. P o r lo demás no se sentía molesto por la actitud de los radicales y comprendía que se trataba sólo de un acto político. el encargo honrosísimo que los diputados me dieron, volveré otra vez a mis actividades filosóficas y políticas, que son necesarias para mi espíritu. U n v i v o débate sobre incompatibilidades E l Gobierno había enviado al presidente de la Cámara una comunicación, dándole cuenta de la incompatibilidad existente entre el cargo de diputado y cualquier otro cargo público o empleo en activo. E n la comunicación se dice, que los funcionarios que al mismo tiempo son diputados deben pasar en sus empleos a la situación de excedencia, con dos tercios del sueldo. L a cuestión, pues, tenía estado parlamentario al dar cuenta el Sr. Besteiro de la comunicación. Como antecedente del vivo debate que se originó, podemos decir de los catedráticos que son diputados- -catorce en total- -se han encontrado con que precisamente en este mes se les descuenta el tercio del sueldo y se les comunica que tienen que reintegrarse a ia Hacienda Pública lo cobrado indebidamente desde que prometieron el cargo. E l Sr. Unamuno, contarriado por esta disposición, que juzga ilegal, anunció ayer mismo que presentaría la renuncia de su acta. Así se llegó al debate. L a intervención más destacada fué la del Sr. Royo Villanova, catedrático, quien hizo constar que se sentía realmente atropellado por la disposición del Gobierno. Resulta, que los diputados antes de prometer el cargo no fiaron advertidos de la incompatibilidad, ni ésta se señala en el Reglamento de la Cámara. De haber sido advertidos de ello, algunos hubieran renunciado al acta, por convenirles mucho- más, el continuar en la cátedra. Ahora se les exige el reintegro de cantidades, cosa a todas luces, según el orador, injusta y vejatoria. E l ministro de Hacienda intervino también en el debate, para decir que la disposición no había sido incubada en una covachuela del ministerio de Hacienda, como había asegurado el Sr. Royo Viílanova, sino que era producto de deliberación y acuerdo de Gobierno, y de aplicación estricta de la ley de incompatibilidades. E n el curso del debate se supo que en la Cáara hay 160 funcionarios. Otro punto tratado fué el de si el asunto de incompatibilidades debía ser discutido en sesión pública, mostrándose partidario de ello el Sr. Royo Villanová, y otros diputados. E l presidente de la Cámara hizo constar que se proponía intervenir cerca del Gobierno, para resolver el problema; y si después de sus gestiones no se encontraba la solución, traería íntegramente el asunto a sesión pública, para el acuerdo definitivo de los diputados. S o b r e la elección del presidente de Ja República M u y próxima ya la fecha de elección de presidente de la República, este asunto se encuentra en el primer plano de actualidad, y es motivo de comentarios y conjeturas entre todos los diputados. Se ha dicho hoy muy insistentemente que entre varios grupos parlamentarios existe la idea de proponer para la primera magistratura de la nación al jefe del partido radical, D Alejandro Lerroux, sin desconocerse que en su partido la iniciativa produce disgusto, porque consideran que él señor L e r r o u x puede ser más útil a España desde el Gobierno, para desarrollar y hacer cumplir el programa que defendió siempre en la oposición. P o r otra parte, el nombre de D Julián Besteiro, actual presidente de la Cámara, circula también mucho, y hasta se ha llegado a decir que el partido socialista convocaría un Congreso para tratar del asunto. E l Sr. Saborit, con quien hablamos de la cuestión, nos dijo que él se opondría terminantemente, si de este asunto trataba el partido, a que el Sr. Besteiro ocupara l a presidencia de la República, porque entiende que el momento es republicano, de presidente y de Gobiernos republicanos. E l partido socialista debe quedar absolutamente al margen, sirviendo de oposición necesaria y útilísima. -Claro es- -agregó el Sr. Saborit- -que, personalmente, el Sr. Besteiro cuenta con el afecto y el cariño, no sólo de los socialistas, sino de grandes sectores de la opinión nacional; pero nadie podría desconocer el hecho de que a la presidencia de la República iba un socialista. E l Sr. L a r g o Caballero se mostró incrédulo respecto a la candidatura del señor Besteiro, y desde luego aseguró que el partido n i había pensado en la celebración de Congreso alguno, n i hasta sus miembros llegó el rumor d la candidatura del actual presidente de la Cámara. E n otros sectores ha surgido también el nombre de D. Rafael Altamira, colocado en un plano neutral sobre los partidos y cuya elección no presentaría los inconvenientes de otros candidatos. Los periodistas, al visitar al Sr. Besteiro a última hora de ia noche, aludieron al r u mor de su candidatura, que tan extendido estuvo durante el día. -Y a lo sé- -contestó el presidente de la Cámara- pero salgo al paso del propósito, si lo hay, diciendo que yo no ocuparé ese cargo tan elevado. M e siento aún con la suficiente vitalidad para desarrollarla en otros lugares y en otros empleos. Soy poco amigo de solemnidades y exterioridades, y muy apegado a m i libertad. E l cargo de presidente de la República tiene muchas ataderas. Además, yo soy socialista, y socialista m i litante, y no quiero dejar de serlo. U n periodista hizo la observación de que el partido tampoco veía con agrado la posibilidad de su elección para la primera magistratura nacional; y el Sr. Besteiro asintió: -N o es lo mismo- -agregó- -la presidencia de la Cámara. Esto es cosa circunstancial, y desde luego más relacionada con mi manera de ser y de pensar. Cuando termine tiene más fuerza que todos los propósiíps. L a realidad dice que estas Cortes tienen que ser disueltas. ¡E l Sr. Iglesias contestó: Somos incómodos y mal avenidos, lo mismo que el pasaje de un barco. Los viajeros, en los primeros días, se sienten eufóricos y se encuentran unos a oíros atrayeníes y simpáticos; abra- zos, partidas de cartas, bailes... -Mediada la travesía, se empiezan a notar los defectos, y el malhumor se acentúa, y al rendir el viaje cada viajero encuentra. insoportable a todos los demás. Nosotros emprendimos el viaje de la Constitución, y si no nos separamos pronto, la Cámara dará el estallido. E l problema político, a mi juicio- -arguyo el conde de Romanones- estriba en que el nuevo jefe del Gobierno acepte el Poder; con la disolución o sin ella. S i es esto últir mo no podrá gobernar. H a pensado- -añade- -en lo que sería otro Gobierno como éste, con las minorías en franca enemiga, sin cohesión, ni disciplina! y sin interior satisfacción. L a más pequeña grieta haría que el edificio se derrumbase. Y o llego a dudar- -insinuó el conde de Romanones- -que se logre salvar sin estrago estas cuatro semanas. Creo que lo dé menos es la presidencia de la República. L o que hace falta no es un jefe de Esado, sinoun jefe de Gobierno. Ambos políticos hablaron luego de las elecciones inglesas y ambos las consideraron como un magnífico expolíente de la ciudadanía de aquel pueblo. -P a r a el laborismo- -concluyó el conde de. Romanones- -no ha sido una derrota, sino un aniquilamiento. 1 Manifestaciones de? señor P r i e t o E l ministro de Hacienda ha manifestado que el proyecto de ley de reforma agraria, seguramente no se discutirá hasta que haya terminado el debate constitucional, y si éste continúa con la celeridad que lleva, segura- mente se abrirá un interregno de tres o cuatro días para que puedan discutirse los proyectos de ley que están sobre la mesa, y, sobre los que ya tienen solicitada la palabra varios diputados. Refiriéndose a la persona que podría ostentar el cargo de presidente de la República, entendía el Sr. Prieto que deberá ocupa? aquel cargo quien reúna una gran mayoría en la Cámara, pues sería ridículo- -termi- nó diciendo- -que el presidente de la República fuese elegido por diez votos D i c e el señor Besteiro E l presidente de la Cámara habló con los periodistas de la marcha del debate constitucional, y dijo que, terminada la discusión de las atribuciones del presidente de la R e pública, se avanzará bastante en los otros títulos y artículos. -E s posible- -añadió- -que algunos problemas, como el de los Consejos técnicos y Tribunal Constitucional, retengan algo l a atención de los diputados, pero de cualquier modo, yo creo que el plazo máximo para que la Constitución esté terminada ha de ser en los finales del próximo mes de noviembre. S i es así, estará conseguido el propósito del Gobierno. Se pensó- -siguió diciendo- -en interpolar la reforma agraria y los presupuestos, pero no es posible traer todavía a la Cámara el primero de dichos proyectos, porque la Comisión quiere ahora modificar el dictamen, y en cuanto a los presupuestos ha de tardar, algo su confección. Refiriéndose al pleito de las incompatibilidades planteadas en la sesión secreta, dijo que sería posible que no fuera necesario examinarlo en sesión pública. Se harán gestiones para resolverlo, y si no se consigue el tema, será debatido públicamente y que l a opinión nos juzgue a todos. U n diálogo substancioso entre el conde de Romanones y d o n E m i liano Iglesias E n el pasillo circular de la Cámara conversaron el conde de Romanones y el diputado radical D. Emiliano Iglesias, sobre el momento político. -P a r a mí lo interesante- -dijo el ex presidente del Conseje- -es cuanto suceda dentro de tres semanas. Es decir, en el momento de terminarse la Constitución y plantearse el problema de elección de presidente de la República. E s indudable que la realidad