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L O S S E P U L C R O S DE L A I G L E S I A DE NUEST S E Ñ O R A DEL P U I G A iglesia del Monasterio de Nuestra Señora del Puig, que tantos recuerdos guarda de la conquista de Valencia por el Rey D. Jaime I, puede mostrar a los ojos del visitante varios sepulcros de indiscutible mérito, no ya sólo por los personajes a quienes fueron dedicados, sino también por su labor artística, que acusan el grado de florecimiento a que ya habían llegado las artes en los remotos siglos en que fueron labrados. Hemos de citar en primer término el sepulcro de D. Bernardo Guillem de Entenza, mayordomo del Rey conquistador D. Jaime, que llegó al castillo del Puig con el Monarca aragonés para preparar la conquista le Valencia, llevando ochenta caballeros, treinta freires del Temple y del Hospital y dos mil peones, y se encargó del mando de la. fortaleza, durante la ausencia del Rey. Asistió Guillem de Entenza a la gloriosa batalla del Puig y al milagroso descubrimiento de la imagen de Nuestra Señora del mismo nombre, la que había de ser declarada Patrona del nuevo reino, y murió en aquel castillo, de enfermedad, causando su muerte gran duelo entre todos cuantos servían a sus órdenes. Según costumbre de la época, permaneció su cadáver sin recibir enterramiento hasta el regreso de D. Jaime, pues, como alcaide que era aquél de la fortaleza, rio podía resignar el mando más que en la persona que se lo había conferido. L 1 5 g i) i Í M I u. o n. 1 Í. I ILLI- I DI: V I m. n HOG M SEPULCRO D E D. JAIME I, REY D E ARAGÓN, Y D E D. BERNARDO GUILLEM D E ENTENZA INTERIOR. D E L A IGLESIA D E NUESTRA SEÑORA D E L PUIG Junto a la puerta de entrada de la iglesia, a uno de los lados se halla el sepulcro de tan ilustre magnate. Antes estuvo en el interior del templo, en donde se le colocó en el siglo xiv, trasladado del castillo. Tres leones, descabezados hoy, sostienen la urna sepulcral, en la que hay labrados seis arcos ojivales, en los que aparecen representadas escenas de dolor por la muerte del caudillo provenzal. Sobré la urna yace tendida la figura corpórea de Guillem de Enteriza, vestido con gran propiedad y sin que le falte el más insignificante detalle de su uniforme guerrero. Sobre el sepulcro, escrita én la pared con gruesos caracteres, aparece larga leyenda explicativa de aquel- personaje, trazada ai ser trasladado el sepulcro al lugar que hoy ocupa. A la derecha del altar mayor se ve otro sepulcro, mucho más artístico. En él yacen los hijos del famoso almirante Roger de Lauria: D. Roberto, que muró mozo, y doña Margarita, gran protectora del Monasterio y fundadora de un hospital para peregrinos. La tapa del sarcófago tiene dos planos inclinados en forma de artesa, uno recayente al presbiterio y el otro a la nave de la derecha. Sobre dichos planos aparecen las dos figuras de los mencionados personajes, él vestido con armaduras guerreras, ella de toca y con un rosario en las manos. Los años transcurridos entre la construcción de este sepulcro y el de Guillem de Entenza no pasaron en balde, a pesar de no ser mu- T IOHinilTlFliirTi iri TT 7 F irn irurmiir- ¡r- -nin ITI rpnin- m- TimimnirrE m- r
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