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EN EL D Í A DE DIFUNTOS EL ARTE Y LA MUERTE. DOS OBRAS DEL MAS ALTO INTERÉS modelo una vez más. Tema eterno de eterna inspiración a través de los tiempos. Y gran equivocación de considerar como de hoy lo que fué de un ayer remotísimo. La paleta de Stanley, con su pavoroso Ultimo día de la tierra, con toda su desconcertante y grotesca interpretación, no hace sino recoger en esencia infinitas modalidades preexistentes del inagotable tema de la muerte. F u é Gaspar de Becerra pintor como escultor, pero reservó tal asunto para la escultura, no para la pintura, que halló su más tremenda expresión en los lienzos de Valdés LeaL Para los franciscanos de Zamora labróse la t a t m lo que parece, para el refectorio del convento, i Magnifico freno para contener la gula si por acaso, pecaminosa, se asomara en el sagrado recinto! E l artista esculpió con delectación, saturado de un espíritu místico, o bien avenido con el destino que se daba a la obra y su propio objeto: una perpetua recordación de lo que somos y seremos después de la muerte: eso, pasto de gusanos. Y por entre las entrañas de la figura se complace el escultor en serpentearlos para fijar más la idea que inspira la estatua, con un ultrarrcalismo impresionante. Por lo demás, si a la escultura la quitamos la mortaia que del hombro cuelga y se ciftc en deiiedor, se nos aparecerá una pieza de anatomía valiosísima. Becerra, como Berraguete, se empapó en los estudios anatómicos con vuelos de fisiólogo, ante el natural, con lo que el natural enseña. artista, Jerónimo del Corral, exornó de estuco, en laborcria sorprendente, toda la capilla, al frente de la cual iba a ponerse el célebre retablo. De e decorado de estuco, que cuaja bóveda y muros de la capilla y constituye una obra única en Castilla, es este fragmento, del tema general, la Creación, que en aquéllas se desenvuelve: la expulsión del Paraíso terrenal de nuestros primeros padres. Y ved la representación más original de la Muerte que podéis figuraros. Adán y E v a han pecado. Dios, en justo castigo, los arroja del Paraíso. Allí, sin pecar, hubieran v i vido eternamente, entre delicias inacabables T goces perpetuos. Su prevaricación, su rebeldía contra el mandato de Dios, les priva del Paraíso terrenal, les entrega a las amarguras del dolor, y, al fin, les condena a la muerte. Vencidos por el pecado, la Muerte proclama sobre ellos su triunfo, y a la puerta misma del Paraiso les espera jubilosa, tocando una guitarra... Triunfo de la Muerte sobre el pecado. Y expresión originaUsima de la idea, que en la literatura y en el arte tuvo siempre, como antes dije, las más variadas y a veces, corno esta, las más pintorescas expresiones. E l triunfo de la Muerte. L a muerte, ineludible y fatal. He aquí el tema. Conocéis otro más universal tn las literaturas nV todos los pueblos? L a Muerte llama et requiere que vengan de su buen grado o contra su voluntad todos los estados del mundo Y a esa danza- danza de la Muerte que un poeta anónimo cantó en lengua española al alborear el siglo xv- -acuden, sin remedio, todos los hombres, cualquiera que sea su condición y su linaje, sólo por eso. por ser hombres y deber, por mandato de Dios, tal tributo a la Muerte, en eterna reparación de su primer pecado. FRANCISCO M E N D I Z A- B A L L A U U E R T E C E L E B R E OBRA D E GASPAR D E BECERRA. SIGLO X V I E N E L U U S E O D E ESCULTURA POLICROMADA D E V A L L A D O U D AS dos, en Castilla. U n a en Valladolid. Otra, en Ríoseco. Ambas del m i s alto interés. Vedlas. Y saque de aquí nuestro lector un conocimiento de ellas, sencillo, claro y concre T. Escultor de fama, del siglo x n labró la figura de la Muerte. F u é e l celebrado imaginero Gaspar de Becena. E l y Berra guetc comparten la gloría del arte español al tiempo del Renar ¡miento. Andaluz de nacimiento (de Baeza) Italia brindó a su inspiración y a su técnica luminosos horizontes y escuela de i n superable maestría, impulsada por el espíritu gtnlal de Miguel Ángel. Casado con mujer de Castilla- -ton les ¡llana- respiró nuevamente en Valladolid los aires puros de Italia, traídos como por ensalmo por el gran Berraguete, a la sazón en el apogeo de su arte, creador de la escuela de escultura castellana. Tránsito fugaz, pero el preciso para incorporar al acervo de aquélla obras eminentes, y, sobre todas, la que enriquece el Museo de escullura policromada de Valladolid, y que a la vista tenéis. Esta es la Muerte de Gaspar de Becerra. E l arle la tomó de L H e aquí la otra obra. Ríoseco. Capilla de los Benavcntes de la iglesia de Santa M a ría. L a Muerte se representa, no aislada, sino en escena con estos persona ¡es. L a escena tiene un titulo: el triunfo de la Muerte, Pero antes una breve indicación de autor, época y lugar. Para la capilla de los Benavcntes. en la iglesia de Santa María e Ríoseco, labró un J retablo Juan de l u n i Poco antes (1546) otro (Potos Carvajal. VENCIDOS POR E L r E C A D O ADÁN Y EVA, LA M U E R T E PROCLAMA SU TRIUNFO SOBRE E L GENERO IIUMAXO, Y AGUARDA LA SALIDA D E NUESTROS PRIMEROS PADRES D E L PARAÍSO, TAÑENDO, J U BILOSA, LA GUITARRA. ÍRIOSECO. CAPILLA D E LOS BKNAVENTES. D E SANTA MARÍA)