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en M a d r i d la que h a Moratín... S u imporbitaba, en la calle de tancia en nuestra liteFuencarral, y otra en ratura n a c e de l a s la de San Juan, que aportaciones que hizo hoy lleva su nombre, de elementos e x t r a a más. de una tercera ños, sabiamente selecen Pastrana, d o n d e cionados por él y tapasaba los v e r a n o s mizados por su espídescansando de las far i t u superior. E s una tigas invernales, que e q u i v o c a c i ó n pueril no eran cosa mayor, suponer que el mérito pues la secretaría de de una literatura conl a Interpretación d e siste en ser autóctona. lenguas, que desempeTodo en el mundo es ñaba, de fijo no le reflejo de algo. E n la causaría molestia consabia depuración d e siderable. este algo e s t r i b a e l acierto. Moratín, coF u é u n o de l o s nocedor d e v a r i o s hombres más feos de idiomas y e m p l e a d o su épocaj desfigurado en la niñez por u n úblico, aprovechó las ataque de viruela conoras de ocio leyenfluente, su fealdad le do buenos autores de hizo m i s á n t r o p o y allende la frontera y también misógino. S ó asimilando convenienlo tuvo amistad con el temente l a provechosa abate Melón, que era lectura. T r a d u j o a dulce por t e m p e r a Shakespeare, pero no mento y le llevaba el supo comprenderle. S u genio, y no se le coversión de Hamlet, nocen d e v a n e o s n i perfecta desde el punamores. Cuestión de to de vista literal, cacarácter, naturalmenrece de espíritu. N o te. P o r horrible que es extraño. E l confuera, nunca falta u n cepto moratiniano de roto para un descosil a dramaturgia era todo. Sábese que recitalmente o p u e s t o a l bió calabazas de dasustentado por el geña Francisquita M u nio de Stratford. ÜJI ñoz y O r t i z distincambio comprendió a guida damisela, q u e maravilla la zumbona fué la musa inspirasencillez moliere s e a dora de El si de las Tanto es a s í q u e niñas. proponiéndose tan sól o traducirle, colaboró Disfrutó M o r a t í n con M o l i e r e españo- de lo que hoy se llama lizando trama y tipos mala prensa L o s en El médico a palos críticos arremetier o n y La escuela de los contra él sañudamenmaridos. te, m o t i v a n d o e s t a s frases suyas: Y o no Representa Moratín respondo jamás a las l a reacción contra el censuras que se hacen mal gusto imperante de. mis abrás. Siemen nuestro t e a t r o pre las a g r a d e z c o Cuando él nació a k porque si están bien vida de las candileCEMENTERIO D E SAN ISIDRO. MAUSOLEO E N E L Q U E REPOSAN L Q S RESTOS escritas, me enseñan, jas, nutríanse los esB E MOEATIN (FOTOS LÓPEZ EEAUBE) me. aprovecho de sus cenarios de verdadeenseñanzas, y callo; si ros esperpentos, cuya son absurdas, contribuyen indirectamente a se en un solo lugar y en el transcurso de u n representación ostenta Cornelia, que pudo ser m i celebridad, me río de ellas, de sus autosolo día. ¡P o r Dios v i v o! ¿Quién escriu n excelente dramaturgo de hiber vivido res y del espíritu que las dicta, y callo tamen otro instante. L a profesión de fe teatral be comedias con ese dogal al cuello? S i bién. Menos comedido que este párrafo es de Moratín está contenida en La comedia prescindiendo de ello, sale un churro el l a siguiente quintilla, en l a que se revuelve nueva, y por boca de D o n Pedro suelta noventa por ciento de lo que se estrena, contra sus detractores: todas las diatribas que merecíale l a dramal cómo extrañar que la producción de los turgia al uso: Ahí no hay más que un h a neoclásicos fuese tan deleznable? Pues así T u crítica majadera cinamiento confuso de especies, una acción escribía Moratín, porque era la moda impede loa dramas que escribí, informe, lances inrerosímiles, episodios i n rante en F r a n c i a y cuando alguna vez le Pedancio, poco, me altera; conexos, caracteres mal expresados o mal más pesadumbre tuviera es materialmente imposible someterse a las escogidos; en vez de artificio, embrollo; en si te gustaran a ti. reglas, lo advierte al público, disculpándose, vez de situaciones cómicas, mamarrachadas contrito y avergonzado. C o n las dichosas Godoy fué g r a n admirador de sus obras de linterna mágica. N o hay conocimiento de reglas acabó, de un formidable y genial y le protegió con ahinco. A l caer el minisH i s t o r i a n i de costumbres; no hay objeto papirotazo, el cíclope Víctor H u g o en el tro omnipotente, las turbas amenazaron semoral, no hay leiiguaje, n i estilo, n i versiprefacio a Cronwett, que produjo enorme riamente en varias ocasiones a Moratín. ficación, ni guste, n i sentido común. E n revuelo, porque rompía los moldes consaCierta mujeruca, tuerta y, desgreñada, duesuma, es tan mala como las otras con que grados y proclamaba como cosa nueva la ña de una cabrería próxima a la casa del nos regalan todos los días. Escribió poco: absoluta libertad del dramaturgo... que era poeta, insultábale siempre, excitando a la El viejo, y la niña, La mojigata, La comecorriente en nuestro S i g l o de O r o y de la chusma contra él. Supo aguantar el chubasdia nueva, El barón, El sí de las niñas, son que también hizo gala Shakespeare, incomco, hasta que la venida de José I le sirsus obras originales, en las que campea l a prendido, por esta razón, para Moratín. v i ó de salvaguardia. P e r o derrocado Pepe placidez, la claridad, la pulcritud. H a c e pocos años derribaron silenciosaBotellas, Moratín emigró, temeroso, sin L o malo es que se aferró a las reglas, las mente, sin darle la menor importancia, la duda, de un porvenir poco halagüeño. E n famosas reglas neoclásicas, y ésto debía procasa que el famoso comediógrafo poseyó en F r a n c i a sentó sus reales, como Goya. H a ducirle verdaden angustia al escribir. P o r la calle de Fuencarral. E r a un edificio anollándose en París, hubo de sorprenderle l a que coger la pluma teniendo sobre l a cadino, pero merecedor de haber suscitado, Implacable, el 21 de julio de 1828. E n t e beza, cual otra espada de Damocles, las tres antes de entregarlo a l a piqueta, un recuer- rrado en el Pére Lachaise, trasladáronse unidades, es fua te cosa. Y a basta y sobra do piadoso a l que fué su dueño. Porque sus restos a l madrileñísimo cementerio de con las exigencias ineludibles del plano teaMoratín, contra la costumbre de aquella San Isidro, donde reposan, bajo el túmulo tral, para que, ídemás, las aumentemos con época- -y de todas- fué un escritor acoque cobijó los de Goya hasta hace poco. la necesidad imferiosa de ceñirse a una sola modado, casi rico. Tenía dos buenas penacción, que forzosamente ha de desarrollarsiones, y había adquirido un par de casas AUGUSTO MARTÍNEZ O L M E D I L L A S
 // Cambio Nodo4-Sevilla