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me Mane Alphonsine, quien emplea también piel de antílope y terciopelo. Prefiere las gorritas de ala vuelta, acentuando este movimiento a la derecha; pliega las copas y sujeta los pliegues con cierto pájaro; que extiende las alas sobre el sombrero. También tiene un bonito lazo que une los dos colores de un sombrero, Veo plumas de, gallo cortas áé colores vivos; por ejemplo, rojo y verde, pegadas unas a otras. L a cinta Pem ÍAngé es la gran novedad del porvenir. Sus colores, en esta Gasa, son beige, marrón, verde, ladrillo y negro, principalmente negro. Las formas son difíciles de explicar, porque madame Marie Alphonsine tiene la costumbre de armar cada sombrero Jsobre la cabeza de sus clientes. Madame Georgette nos hace escuchar otras campanas que no se parecen a las que hemos visto en las Casas mencionadas; se interesa solamente por la línea de perfil; para ella es la única que merece ser estudiada, y ya no se preocupa de los bisbis del Segundo Imperio; emplea fantasías de todas clases, alguna pluma, y le encantan los grandes lazos; tiene preferencia por los fieltros sombreados, muy nuevos. E l negro persiste siempre en esta Casa; pero también imperan verde y marrón. ¿Terciopelo? Sí, sí, mucho terciopelo, que en los movimientos de perfil es indispensable a madame Georgette. E n resumen, se advierte un curioso esfuerzo; tomando el aire de esta época, nos recuerda las elegancias de Cecile Sorel y de la Bella Otero utilizando para hacer los sombreros todo lo que hay más 1931. Es audaz e independiente. Es interesante observar dónde se orientan las modelistas: Jane France: ha sacado del escudo real da Inglaterra una graciosa creación. Prince de Galle se llama un sómbrente, de terciopelo, con el borde levantado; se inclina tanto al lado derecho como se escapa del izquierdo; se adorna con magnífica pluma blanca, cayendo aristocráticamente hasta el hombro. Sin salir de Inglaterra, Jane France nos lleva (hacia el Norte, y henos ya en Escocia. L Ecossais, de fieltro verde botella, tiene plumas de gallo, que se confunden entre los rizos de pelo. Una gorra ovalada me recuerda el gorro de los pipetrs; para mujeres bonitas no. hay nada mejor. He visto también un canotier de terciopelo negro; la copa, plana, un poco rígida, colocada al bies; el gran pompón de cinta Peau á Ange, en varios colores, da una nota inédita en esta oleada de adornos; al fin tenemos adornos... E l sombrero sencillo triunfa para Marie Christiane; aquí hay uno para lasí mañanas de invierno muy seductor, hecho con fieltro de dos caras, en azul. Para un segundo número del mismo género hay una gorra flexible echada hacia atrás, lo que no impide que la frente esté adornada con un piquito que ocupa pequeño espacio. Combinando cintas de marocam marrón con los finales deshilados ¡se forma un pompón original y bonito, un hallazgo. Las pieles están llamadas a representar un papel de gran en- vergadura, y ya se empieza a notar. Hay gorras de cordero pelado en tonos claros, y de armiño blanco y teñido en gris beige y marrón, puesto que hoy no se da importancia a la blancura i n maculada de la egregia piel. Se ve igualmente el sombrero bordeado de pieles, que se inspira en el gue usaba el Rey Louis X I cabi un tricornio. E n fin, cuando lá piel no cubre el sombrero, se s VESTIDO LAME ORO Y AZUL, GUARNECIDO DE GE ORGETTE AMARILLO. M O D E LÓ CADOLLE