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DE LA HUERTA DE MURCIA LAS O R D E N A N Z A S DE RIEGO Y EL C O N S E J O DE H O M B R E S B U E N O S y que no parecen tener tampoco relación con él. Posteriormente se confeccionaron otras 1566) de las que parecen extraídas las que, según el. autor tantas veces citado, se comenzaron a ordenar en julio de 1579 bajo el título de Otdenancas d e l o que concierne A L a Huerta, Acequias, Caminos, Sendas, Acarves Ryo, Riacho. Valle de la lluvia, y Campos de esta Ciudad de Murcia E n 1752, bajo el reinado de Fernando V I se redacta el libro de Reparto General de tierras, haciéndose después otra nueva revisión de las Ordenanzas que da lugar a la tercera compilación en 1700 que rigió has A legislación de nuestros riegos nace en la: época primera de la reconquista de la ciudad. Fué entonces cuando la intervención de los cristianos en la propiedad de las aguas, o, mejor, dé las tierras- -ya que, según un principio de jurisprudencia musulmana, seguido aún en nuestra actual interpretación de los riegos, las aguas corrientes son públicas, y su único dueño Dios motivó graves confusiones que imposibilitaron el uso equitativo de las mismas y el ejercicio de las costumbres establecidas para ello, surgiendo obligaciones nuevas y creándose derechos que fué necesario definir en seguida. E l Rey, D. Alfon- L ¡1 beítrepartjmicntoífüerras cetras merceóesaloscó juistaóoresepobfaftores revnoií uccfa. PRIMERA PAGINA D E L LIBRO BECERRO TJN MOMENTO D E U N JUICIO, E N E L QUE EL TRIBUNAL HA CREÍDO N E C E S A R I A LA C O M P A R E C E N C I A D E LAS PARTES INTERESADAS Y D E LOS TESTIGOS so X el Sabio fué el primero en dictar privilegios a este fin encaminados, por los que se determinaron cuáles y cómo eran los deberes de los moros y de los cristianos respecto al regadío. Los Monarcas que le sucedieron en el dominio de nuestra comarca concedieron nuevos privilegios, y los Ayuntamientos dictaron al mismo fin múltiples ordenanzas. Así- -nos dice Díaz Cassou- formó la ciudad, en la era de 1332, el llamado Libro del Agua, existente aún en el siglo XVIII, y en él que escribióse todos los datos referentes al orden y situación de las acequias, dotación de cada una y disposición de las tomas, así como también los arbitrios para la conservación y reparaciones de las obras de regadío. Actualmente no existe este libro en el Archivo municipal, ni ninguno al que pudiera suponerse aludido. E l más antiguo de los que se conservan es el libro Becerro del repartimiento de tierras e otras mercedes á los coquistadores e pobladores del reyno de Murcia. -Hecho por el rey do Alonso. -1257- 1271 Hallamos también unas Ordenanzas ele la ciudad, huerta y campo que contienen los repartos de las dos acequias madres Aljufia y Alqúiblas (o Barrera) terminadas de confeccionar en 1391, ta la publicación, en 24 de junio de 1840, del segundo libro impreso de Derecho local murciano, que contiene solamente el de la Huerta, y que no es ya una colección de Ordenanzas, dispuestas con más o menos método, sino, un pequeño Código rural del regadío Este texto, admirablemente comentado y lleno de apéndices y notas que esclarecen su interpretación, por la competente autoridad de D. Pedro Díaz Cassou, es el que actualmente rige bajo el título de Ordenanzas y costumbres de la Huerta de Murcia. Consta de 178 artículos referentes al uso de las aguas, conservación del regadío, molinos establecidos en las márgenes, ceñas, caminos, pastos- y organización y funcionamiento de la Junta de Hacendados y Consejo de Hombres Buenos. Constituyen estas Ordenanzas un verdadero Código de legislación consuetudinaria, que se adapta admirablemente a la naturaleza de nuestros huertanos. Toda su doctrina está inspirada, y podemos decir que nace, en los usos y costumbres implantados por éstos desde los ¡más remotos tiempos. Así su- cede que aquellos de sus artículos más importantes tienen un enunciado en el folklo- re murciano. Por ejemplo: el régimen de los quijeros está condensaao en estas sentencias: Del quijero- -4 as cañas al frontero- -y el paso al heredero en el quijero- -barro, cañar y sendero y en el quijero- -ni planta, ni pared, ni estercolero E l de las mondas se resume en este pareado: N o hay buena cava sin mosto- -ni monda si no es al costo Y finalmente, por no hacer excesivas las citas, consignaremos estos refranes, que se refieren a la utilización del riego: T u tanda- -si no has de regar- -déjala pasar porque sobras de arriba- dotación de. abajo Consejo de Hombres Buenos. E l capítulo X V I I y último de las Ordenanzas se ocupa del Consejo de Hombres Buenos. No es este organismo de origen árabe, ya que su carácter y significación está en pugna con el sistema de gobierno de las aguas seguido por los moros, cuya autoridad se concentraba en itn solo individuo. A raíz de la reconquista de la ciudad existencias Juntas dé sobreaeeqúieros y alcaldes. Además, en sus privilegios, Alfonso el Sa-