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bio ya j ordena qué para dirimir y presenciar mulado el juicio que se substancia en una la realización de diversas cuestiones los ju- de las reuniones que todos los jueves (1) de rados de la dbdat escojan- cada año das nueve a doce de la mañana, celebra el Conornes buenos de cada cdlazión... etc. y sejo en los salones del- Ayuntamiento. E l posteriormente una Ordenanza de 1560 re- juicio queda concluso en la misma sesión gula el modo de prendar a los que tenían o, a lo sumo, en la inmediata, si eí T r i que comparecer á ser juzgados por los al- bunal entiende que no cuenta con suficiencaldes o los sobreacequieros Hallamos aquí, tes elementos de juicio para fallar en juspues, ¿1 antecedente mas definido del actual ticia. A estos actos comparecen las partes Consejo de Hombres Buenos o Tribunal de demandante y demandada, y, por separado, Aguas. Las Juntas a que antes. aludimos, mo- los testigos de una y otra, y el Tribunal, dificadas luego en el sentido de substituirse después de oírlos a todos, delibera breves en ellas los sobreacequieros por los regido- instantes y dicta el fallo, que tiene ejecures, se reunían en la puerto de la iglesia de ción en un plazo de tres días ó es recuSanta Catalina por disposición de. los Re- rrido durante igual tiempo ante él Ayunyes Católicos hasta 1723, en que se ordenó tamiento, el cual, en caso dé hallar causa que las demandas se presentaran en la esde nulidad, lo pasa de nuevo al Consejo, cribanía del Ayuntamiento. Y en 1849, al que lo celebrará por segunda vez, con redactarse las Ordenanzas, queda este T r i asistencia- -dicen las Ordenanzas- -de un dobunal implantado en su forma actual, -limible numero de vocales, que lo serán los tado por Real decreto de 17 de octubre del que compusieron el Consejo en el mes anmismo año a la policía de las aguas y a l terior, a más dé los que dictaron el fallo conocimiento dé las cuestiones de hecho en- recurrido Este recurso es un agravio intre los inmediatamente interesados en el ferido a la liberalidad e independencia con riego que se define el espíritu de este organismo, y alguna vez, aunque inútilmente, se Componen el Tribunal un presidente, que ha tratado de suprimir. E s el cauce por es el alcalde o un representante suyo, y siedonde se infiltran en el Consejo los vicios y te vocales: cinco, de ellos procuradores y dos veedores de la Huerta, elegidos por- (1) í í o obstante disponer las Ordenansorteo en la última sesión de las celebradas zas que los juicios se celebren t a m b i é n los durante el mes por la Corporación munidomingos a igual hora, esto sólo se lleva a cipal. Su funcionamiento es sumario. Basta cabo en casos urgentes, habiendo quedada una sencilla demanda de la parte que se reducida su celebración únicamente a los considere perjudicada para que quede forjueves. corruptelas de la administración municipal. E n este segundo juicio, raramente admitido por el Ayuntamiento, el Tribunal suele siempre ratificar la sentencia, y su fallo, de todas suertes, es ejecutivo e inapelable; haciéndose efectivo por el Consejo de Hombres Buenos, que recaba la protección judicial en el caso en que haya de hacerlo por vía ejecutiva, según Real orden de. 8 de marzo de 1884. E l Tribunal, en su celo por que las sentencias ofrezcan siempre la mayor ecuanimidad, aprovecha cuantos elementos de juicio se ponen a su alcance, llegando, cuando lo estima conveniente, hasta girar una inspección ocular al lugar del suceso der mandado para, sobré el terreno, aclarar las dudas que se le ofrezcan en el juicio. Es, como se ve, este organismo, de un gran sentido democrático y popular, y, como se dice en los comentarios a las Ordenanzas, posee las mismas o mayores garantías que los Tribunales ordinarios, ofreciendo las ventajas de ser sus procedimientos más r á pidos y económicas que los de aquéllos, ya que sólo cuesta al demandante interponer un juicio, entre pólizas, papel y derechos, unas cinco pesetas, aproximadamente. Las sanciones impuestas por este Tribunal son siempre en metálico, y tienen considerable importancia (del tanto al triplo de los daños causados, dicen las Ordenanzas) aunque, dado el carácter dé benevolencia que: distingüela esté Consejo, y también el DESPUES D E U N JUICIO, M I E N T R A S E L TRIBUNAL DELIBERA, LOS HUERTANOS ESPERAN E L F A L L O CON IMPACIENCIA E N LAS P R I M E R A S HORAS D E LA MAÑANA; E L H U E R T A N O PROVISTO D E L L E GÓN Y E L CAPAZO, VA E N BUSCA D E LA TAN- DA QUE L E CORRESPONDE PARA REGAR SUS TIERRAS. E L F O TÓGRAFO L O H A SORPRENDIDO E N ESTE MOMENTO, QUE T I E N E TODA L A POESÍA D E U N CUADRO D E MILLET (FOTOS MATEO) v no hallarse exento, a pesar de su contextura hondamente liberal, de las influencias y presiones políticas- -males endémicos de la Administración española- suelen reducirse considerablemente y, a veces, hasta no devengarse. N o obstante esto, conserva todo su prestigio, y a él acuden constantemente, buscando amparo a sus intereses, los huertanos, más que con un espíritu litigante que desea la implacable sanción para el adversario, pon un noble anhelo de armonía y reconciliación, ya que la naturaleza del T r i bunal permite a sus miembros- -hombres prácticos, que gozan de gran autoridad en estas cuestiones- -actuar, sin salirse de las Ordenanzas, más que cómo jueces, como hombres buenos, substanciándose directamente, con su sola intervención personal, hechos que se presentaban con la más irreconciliable y apasionada apariencia. RAIMUNDO Í R LOS REYES