Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C D O M I N G O i D E N O V I E M B R E D E 1931. E D I C I Ó N lííica quede completamente despejada. Desde luego, esos proyectos son importantes, pero no trascendentales. ¿Tratarán ustedes esta noche del problema ferroviario? -Quizás algo de los Andaluces; pero del problema visto en su totalidad, no. ¿Conoce usted las declaraciones de don Indalecio Prieto sobre el Banco de E s paña? -N o D e l proyecto de Ordenación Sanearía quizá tratemos algo. ¿Y de proyectos tributarios? Se dice que usted tiene en cartera alguno muy interesante. -N o Eso va con los presupuestos, y hasta que no llegue el momento de confeccionar el de ingresos no tenemos por qué ocuparnos de tal cuestión. Desde luego, el trabajo relativo a los presupuestos hay que aligerarlo y hay que tomar en firme el acuer- -do de una economía absoluta en los gastos. Y o no sé el tiempo que permaneceré en l a presidencia del Consejo de ministros; pero el tiempo que esté aquí lo he de dedicar a una verdadera nivelación de la ley económica. Este ha sido uno de los temas de mis propagandas y la trayectoria de toda mi vida política; de suerte que es natural que trate de poner en práctica mi pensamiento de siempre. L o s periodistas dijeron al Sr. Azaña que algún ministro había hablado hoy de la d i ficultad para el acoplamiento del decreto de funcionarios, pues los servicios quedan i n dotados con la aplicación estricta del mismo. E l Sr. Azaña respondió de este modo: -E s un error creer que lo hecho es un molde de acero, en el que se va a volcar la Administración. L o que se ha hecho ha sido dar normas. Hubiera sido lo mismo- -agregó- -que yo hubiera dirigido una orden circular a todos los ministros, diciéndoles: E l presupuesto para el. próximo año me lo hará usted en esta forma Y se hubiera visto, después, en los presupuestos, que de un ministerio salían sesenta funcionarios excedentes; de otro, veinte; en fin, según las necesidades. H a sido marcar una norma y dar una satisfacción al país, que la necesitaba, que la requería. Pero esto no es inflexible; esto se amoldará a las circunstancias. Producirá, naturalmente, una aplicación a cada departamento, para estudiar lo que significa este decreto en cada uno de ellos, y que vaya a las Cortes lo que haya de i r y sean ellas las que decidan. Sería absurdo que cada diputado tuviera que ir, por falta de información, a enterarse en los departamentos de lo que allí podría ocur r i r con las plantillas. De ezze modo, el Gobierno lleva la información completa y hecha, y las Cortes, que son las dueñas del presupuesto, pueden hacer lo que les parezca oportuno. E s preciso ir, y ésta es la aspiración mía, que he sido funcionario mucho tiempo y que conozco la Administración, a que el funcionario no sea más que funcionarios, con vocación y con estímulo. A h o r a es una cosa que tiene hecho con el Estado un trato de sabotage. Y o te doy poco dinero y tú trabajas poco. E s preciso evitarlo, y que el funcionario tenga vocación y afán, porque toda reforma que se ha de hacer en la Administración ha de ser realizada por los funcionarios. Ningún ministro, n i nadie, puede hacer una reforma, si los funcionarios no ayudan y no aportan su colaboración. E l decreto ha sido muy mal interpretado. Se dice que a la gente se la va a mandar a provincias; absolutamente falso. Se dice que vari a echar a la gente sin ton ni son; tampoco es cierto. Los ministros, los jefes de cada departamento, tendrán en cuenta las conveniencias de los funcionarios, y el empleado que tenga otra olsa y pueda pa- D E ANDALUCÍA. P A G 26. sarse bien con el ochenta por ciento de su sueldo y lo que disfruté fuera de la A d m i nistración, se irá, con preferencia al empleado que sólo tenga el sueldo que la A d ministración le da. Y o aspiro a que el funcionario viva exclusivamente de su función; por esq. para mí, es punto esencial el de las horas de trabajo; claro que hay que dotarlos mejor. Y o hubiera querido llegar al doble. M i proyecto hubiera sido duplicar los sueldos; pero yo no podía llevar eso a las Cortes, porque ellas son dueñas del dinero, y verán lo que hacen. E s lo mismo que si las Cortes opinan que es pequeño el tanto ppr ciento que se da a los funcionarios, pueden subirlo; igual si creen que los funcionarios a quienes se les aumenta el trabajo debe acrecérseles el sueldo. N o es una regla inflexible. L a gente no sabe que en la aplicación del decreto de reformas militares ha habido también esa misma flexibilidad. Claro que l a gente no está obligada a leer el Diario Oficial y no conoce más que el decreto. Pero parece lógico, naturalmente, que si en un l u gar sobran funcionarios y en otros los servicios quedan desguarnecidos, se lleven a él los funcionarios que sobren en otra parte. Y o quisiera que más pronto o más tarde, más bien más pronto, los funcionarios públicos estuviesen bien dotados; pero ello corresponde hacerlo a las Cortes. A h o r a irán las plantillas en los presupuestos y ellas decidirán. ¿D e modo- -le preguntamos- -que no se aplicará el decreto hasta que las Cortes lo dispongan? -Naturalmente. Los que por su voluntad se jubilen, porque les convenga, esos seguirán jubilados; pero las plantillas es una cosa que influye definitivamente en el presupuesto, y a éste han de ir. Añadió que los presupuestos parciales están muy adelantados; que no se presentará el presupuesto a las Cortes hasta muy avanzado noviembre. P a r a él es más importante el presupuesto que la Constitución, porque ésta, en definitiva, es lo que luego hagamos con ella; la Constitución no es lo que se prescribe, sino lo que se v i v e pero el presupuesto es u a ley que hay que aplicar. x r T e r m i n a el C o n s e j o L o que d i cen Jos. consejaros E l señor L e r r o u x se muestra plenamente optimista. 1 señor A z a ñ a invita a los ministros A las diez y cuarto de la noche terminó la deliberación, y el Sr. L e r r o u x fué el p r i mer ministro que abandonó la Presidencia. Se vio rodeado por un numerosísimo grupo de periodistas, y como notara en ellos gran, expectación, les dijo: -Señores, vamonos un poco a la luz para que me vean ustedes la cara. Mírenla ustedes y verán que 110 la tengo de dar malas noticias, sino buenas. E n contra de las que salen de la Bolsa establecida en el Palace, sólo puedo darlas y fnuy buenas. Tanto se ha rumoreado hoy y la fantasía ha estado tan suelta, que yo mismo me he impresionado y suspendido mi viaje a Almendralejo. N o ocurre absolutamente nada, n i hay motivo para que ocurra. -E l Consejo de esta noche- -añadió- -era preciso celebrarlo, puesto que todos los anteriores fueron de carácter administrativo, y debíamos abordar y a cuestiones eminentemente políticas. Principalmente, el Consejo se ha dedicado a que los ministros den cuenta de muchos asuntos que están enlazados con el trabajo de las comisiones parlamentarias. Estas no deben interrumpir su labor, y hemos cuajado muchos problemas. ¿Quizás el de la ordenación bancaria? -S í ese y otros. E l proyecto. de ordenación bancaria no es el proyecto cumbre, sino uno de tantos. Vuelvo a decirles que el Consejo ha conseguido que no se interrumpa el trabajo de las comisiones parlamentarias. ¿Y el problema ferroviario? -N o hemos hablado de él, porque ya lo hicimos en la última reunión. ¿Y del decreto de funcionarios? -D e ese, sí. Como les digo, ha sido un Consejo esencialmente político, de concordia, acoplamiento y cordialidad. -S e dice que van ustedes a dictar otro decreto complementario del de funcionarios, -Todavía, no. -Entonces, éste está en plena vigencia. -E n vigencia sólo para la preparación, porque mientras esté pendiente del Parlamento, claro es que no podemos- afirmar su vigencia absoluta. Como tenemos en planta los presupuestos, se hacen necesarias. algunas mutilaciones, pero las harán las Cortes. ¿H a n hablado mucho los ministros socialistas? E l Sr. Lerroux tuvo un gesto de extrañeza, y contestó: -H a n hablado todos, incluso yo, que pocas veces molesto a mis compañeros. H o y nadie ha quedado mudo. Se han tratado asuntos de todos los departamentos, incluso del ministerio de Marina, que son los que menos interés despiertan para ustedes. E l Sr. L e r r o u x dijo, por último, que el presidente del Consejo les había invitado a una comida, que se celebrará el próximo lunes, y a la que asistirán también los señores Martínez Barrios y Domingo, a quienes se les telefoneó desde el Consejo, y que estarán de regreso, de Sevilla y Tarrasa, rspectivamente, para asistir a la comida. Este era un propósito que tenía el señor Azaña desde que fué elevado a la Presidencia del Consejo. S! señor A l b o r n o z dice qn ¿ge trató de una ¡ey d e incompatihílidsucs y de? pro Nema ferroviario E l Sr. Albornoz dijo a los informadora que el Consejo trató del decreto de ios funcionarios, para ver el modo de acoplarlo esi los diversos departamentos ministeriales También se ocupó de Jas bases para una ¡53? ¿N o habrá nada de un proyecto de ley que se anuncia sobre las reformas fiscales tributarias? -E n absoluto. N o hay nada de eso. Eso irá al presupuesto, porque es materia de dicha ley económica. L o que estima indispensable el Gobierno es que el día 1 de enero haya un presupuesto nivelado, absolutamente nivelado, porque llevamos diez años sin tenerlo y sin que se haya hecho la menor reforma fiscal; no se han hecho más que remiendos. E l presidente insistió sobre algunos de estos temas, repitiendo algunas de sus afirmaciones, y se despidió de los periodjstas para subir al salón de Consejos. Momentos después llagaba a la Presidencia el ministro de Estado. A las reiteradas insinuaciones de los informadores el Sr. L e r r o u x dijo que ignoraba en absoluto el motivo del Consejo, y relató, como lo hacemos antes, la forma en que recibió la citación del presidente, que le hizo desistir de su viaje a Almendralejo. -D e modo, dijo, que ustedes tienen muchas más pistas que yo, que no tengo ninguna. A l ministro del Trabajo le dijeron los informadores que había gran expectación y hasta un periódico había publicado la noticia de la crisis. -Pues sería cosa de suspenderlo- -contestó el ministro. Y a renglón seguido, preguntó ¿Lo sabe el Sr. Casares Qairog! f v
 // Cambio Nodo4-Sevilla