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A BC. M A R T E S 3 D E N O V I E M B R E D E K 331. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 16 Gráficos d e lluvia r e c o g i d a e n la 75 a 100 cuenca del Tajo. íííMl Relacionados estos datos numéricos coa las gráficas anteriores, pueden apreciarse causas determinantes de una buena o mala! cosecha, estableciendo posteriormente l a correlación que debe existir entre ésta y losí factores meteorológicos más importantes, h a bida cuenta de las demás causas ajenas a ellos. L a agrupación de los días lluviosos en épocas propicias para las fases vegetativas aparece bien manifiesta en el año 1929. E l agua caída de u n modo continuado y s i n exceso en l a última decena de abril pudo ejercer su acción bienhechora, llegando a mayor profundidad en la tierra, sin que los vientos fuertes y secos posteriores tuviesen; tiempo de arrebatarla, como ha ocurrido en el año actual, caracterizado por lluvias aisladas y escasas. L o s cielos nubosos y c u biertos, y los vientos húmedos de componente Oeste de 1929, no ayudaron en 1931! a evitar l a evaporación subsiguiente de l a capa más superficial de las tierras cultivadas n i dieron tiempo a las labores apropiadas de primavera (binas, aricado) destinadas a conservar el agua caída. L a recolección, en general, se hizo en mejores condiciones en 1929, porque las üluvias del final de primavera no entorpecieron l a desecación de forrajes, que pudieron almacenarse en buenas condiciones. E n 1930, de producción abundante, el heno sufrió no poco por esta causa, y las enfermedades de las plantas y de los animales domésticos, exacerbadas por el exceso de humedad y temperatura suave, fueron motivo de merma notable en los beneficios de l a industria agrícola. E l año actual fué excelente para recocer; y almacenar los productos de l a tierra. L a s tima que éstos hayan sido tan pocos. A lá escasez de lluvias y a su mala repartición sumóse esta primavera l a temperatura francamente baja de l a mayor parte de abril y los vientos de componentes Norte y Este ¿que no permitieron a las siembras tardías aprovechar las lluvias de final de invierno, marzo, y hacer frente a l a sequía quet le esperaba durante toda la primavera. Si algún cereal, como l a cebada, dio regular rendimiento en ciertas zonas, otros, como la avena, no pudieron ser segados, económicamente. Y no fué solamente seco el año 1931 eri su primavera, y a que l a lluvia recogida en invierno y verano se mantuvo por debajq de sus valores normales coresponcSient. es, dando u n total de 167,2 milímetros. Aun que bastante retardada, el agua de otoño parece dispuesta a compensar l a sequía dé los tres trimestres anteriores; en lo que va de octubre se han recogido y a en él Observatorio de M a d r i d 87 milímetros, quedando aún dos meses del trimestre más lluvioso para alcanzar l a media normal anual (promedio de treinta años) de 418,2 milímetros. P a r a comprobar l a correlación de cosechas y de estados de tiempo favorables y ¡adversos a los cultivos, insertamos el s i guiente estado, con datos del Servicio A g r o nómico Nacional, figurando sólo a. título de avance los correspondientes a l año actual. i Producciones medias en secano por hectáreas y en quintales métricos. Provincia de, Maórid. 1929 Trigo Cebada Centeno Avena Algarroba ilaíz 11,67 19,80 9,24 13,20 3,91 7,00 Primavera de 1929 Primavera de 1930. Primavera de 1931. dos en los íres años: l a tercera decena de abril, l a segunda mitad de mayo y primeros días de junio y l a última decena de este mismo mes. Refiriéndonos a abril, notamos un mayor número de días de lluvia en 1929, cuyo período comienza el 19 y termina el 30. una mayor intensidad, con menor duración, en i93 y una gran sequía en 1931, pues sólo llovió e l día 24 con u n total de dos litros por metro cuadrado. E n e l mes de mayo de 1929 el período lluvioso se adelantó ocho días con relación al 1930, que fué más abundante y de mayor duración. Sigue el 1931 con su sequía característica en este mes con sólo tres días de escasa precipitación. E n l a primera quincena de junio puede decirse que llovió casi continuamente en 1930; sólo tres días en 1929, y d o s d í a s con escasa intensidad, en 1531. Y en ía última decena de junio señalamos, por excepción, uña precipitación de importancia para 1931, el día 21, motivada por una tormenta aislada. A continuación figura el resumen de lo expuesto: Abril Mayo Junio Total mm. Año 1929... 1930... 1931... 27,5 70,1 11,0 38,3 44,3 21,2 31,4 S 7, S 35,8 97,2 202,2 6 S, 0 Lluvias normailes, 116,7 m m (Promedio de treinta a ñ o s) i C 30 8,20 15,40 7,50 11,50 4,35 6,00 1931 G, 7 S: li, a 0,00; 7,0 3,50, 4,5 Qj Y D E ADORNO Grandes viveros del arboricultor. J O S É A S E V A I O Sabiñán (Zaragoza) Pidan c a t á l o g o si les interesa.
 // Cambio Nodo4-Sevilla