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A B C. M I É R C O L E S 4 D E N O V I E M B R E D E 1931. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 19. L A C Á M A R A A P R U E B A L O S ARTÍCULOS R E F E R E N T E S A QUIENES P U E D E N SER ELEGIDOS JEFES D E L ESTADO Y VARIOS M A S D E L PROYECTO, Q U E SE R E F I E R E N A DERECHOS Y DEBERES DEL PRESIDENT E D E L A REPÚBLICA U n a pregunta de! señor Iglesias. P r o y e c t o de Constitución. Intervención de don Basilio A l v a r e z Retirada de un dictamen. Varias enmiendas del señor Alcalá Zamora. la Iglesia la que debe merecer confianza a los ciudadanos españoles. Manifiesta que siempre se recordará con elogio a los sacerdotes Muñoz Torrero y González Padrón, y ello demuestra que los liberales españoles han rendido a la Iglesia un respeto y una consideración, a los que ella no ha correspondido. (Aplausos. E l S r A L V A R E Z (D. Basilio) se lamenta del ukasse que el arzobispo de Granada ha lanzado sobre el sacerdote Sr. López Dórigá, porque entiende que ningún Poder debe ejercer coacción de ningún género sobre los diputados. Se rechaza la enmienda del Sr. A L V A REZ. E l Sr. L L U H I formula observaciones. Se aprueba el artículo 68, una vez retirado el apartado a) Retirada de un dictamen La sesión de ayer A las cinco menos diez de la tarde abre la sesión el Sr. Besteiro, observándose que ha disminuido la concurrencia en las tribunas, con relación a los días anteriores. E n el banco azul, los ministros de Hacienda y Comunicaciones. U n a pregunta de! señor Iglesias E l Sr. I G L E S I A S (D. Emiliano) dirige al presidente de l a Cámara un ruego acerca del momento en que puede formular una pregunta al Gobierno sobre sus planes parlamentarios. E l P R E S I D E N T E expone sus; propósitos de reunir a los jefes de minorías para acordar la marcha de las sesiones parlamentarias; pero, de todos modos, promete al orador reservarle la palabra para la sesión nocturna de mañana miércoles. s P r o y e c t o de Constitución Continúa la discusión de este proyecto y se lee y aprueba el artículo 67, que dice así, refiriéndose a la elección de presidente de la República: Sólo serán elegibles los ciudadanos españoles mayores de cuarenta años, que se hallen en el pleno goce de sus derechos civiles y políticos. E l artículo es aprobado sin discusión y por unanimidad. Artículo 68. Dice así: N o podrán ser elegibles ni tampoco propuestos para candidatos: a) L o s ciudadanos naturalizados. b) L o s militares en activo o en la reserva, ni los retirados que no llevaran diez años, cuando menos, en dicha situación. c) L o s eclesiásticos, los ministros de las varias confesiones y los religiosos profesos. d) L o s miembros de las familias ex reinantes en España ó en el extranjero, o reinantes en otros países, cualquiera que sea el grado de parentesco que los una con el jefe de las mismas. E l Sr. P I T T A L U G A defiende una enmienda, solicitando la supresión del apartado a) Manifiesta que es el único diputado que se encuentra en este caso, y estima que los electores de la provincia de Badajoz se sentirán defraudados si el sentido del apartado a) prospera. Después de su argumentación logra que la comisión acepte la enmienda. E l Sr. A L V A R E Z (D. Basilio) en otra enmienda, pide Iz supresión del apartado c) Estima gran injusticia excluir de la Presidencia de la República a los eclesiásticos obispos y profesos, así como los ministros de las demás religiones. Cree que no se puede establecer tal separación en una Constitución liberal y democrática. Asegura que si el cargo de presidente de la República es un honor excluido a los eclesiásticos constituye una expoliación. Se dirige a los socialistas, a quienes acusa de querer llevar a los religiosos a la clase de parias. Dice que al votar el artículo tercero han creado un Estado sin religión: al aprobar el 24 han empobrecido al Clero y a la Iglesia; al prohibir a los religiosos el ejercicio de la industria, el comercio y la enseñanza los han expatriado, y al negarles los derechos políticos les arrancan los derechos de la ciudadanía. Los nacidos en España, sean cualesquiera sus ideas, al arrebatarles este derecho se les arrebata un pedazo de la Patria y se hace a los sacerdotes, por haber pasado por el templo, de peor condición que a los que pasaron por, el presidio. Afirma que si algún día el pueblo quiere que algún sacerdote sea presidente de l a República lo será, pese a la Constitución, y si no los quiere, aunque. se empeñen los católicos, no los serán. (Rumores N o tenéis derecho, dice, a preguntar a los sacerdotes por su estado. Ante una interrupción del señor P É R E Z M A D R I G A L exclama: Los republicanos no pueden entrar en algo que les está vedado: el sagrado de la conciencia. Y en España, el ser sacerdote, es esto hoy: un estado de conciencia. Termina diciendo que la revolución ha enseñado una cosa, y es que la cabeza que puede segar el verdugo, tiene derecho a dictar decretos. E l Sr. A L O M A R manifiesta que el sacerdote tiene, además de su respetada conciencia, unas órdenes que, para muchos, les encumbra sobre ellos, y la elección de un sacerdote podría ponerles en el trance de tener que elegir entre la defensa de los intereses del Estado o los de la Iglesia. Aunque la Comisión no acepta la enmienda, entiende que la Cámara es la que, en definitiva, ha de decidir. E l Sr. A L V A R E Z (D. Basilio) insiste en que la conciencia del sacerdote, no es enjuiciable. L o que ocurre- -dice- -es, que estamos sorteando aquí una gran acometida a todo impulso espiritual. Defiende la gran virtud de los confesores que deben resistir la enorme fatiga de la misión, y ataca a la política ultramontana. Afirma que la Iglesia ha sido ya colocada donde la situó Cristo, en la calle, en el campo y entre el pueblo. Recuerda que San Pablo no murió en el suplicio infamante en la cruz, por, ser ciudadano romano. E l orador quiere, como español, todas las prerrogativas. E l Sr. B A R N E S afirma que considera dignos a los sacerdotes, pero estima que es L a comisión correspondiente retira el dictamen de trabajo sobre reorganización del ministerio. Es elegido el Sr. Carreras en substitución del Sr. Giral, para formar parte de la comisión de la Presidencia del Gobierno. Sigue la discusión constitucional Artículo 69 E l mandato del presidente de la República, será de seis años. E l cargo de presidente de la República no podrá recaer dos veces seguidas en la misma persona. Se acepta una ligera enmienda del señor M A D A R I A G A j y se aprueba el artículo. Son aprobados los siguientes artículos: Artículo 70. E l presidente de la República prometerá ante el Consejo, solemnemente reunido, fidelidad a la República y a la Constitución. Prestada esta promesa, se considerará iniciado el nuevo período presidencial. Artículo 71. L a elección de nuevo presidente de l a República se celebrará treinta días antes de la expiración del mandato, presidencial Se pasa a discutir los artículos 72 y 73, que dicen así: Artículo 72. Se elegirá un vicepresidente de la República, al mismo tiempo y por igual procedimiento que el presidente Artículo 73. E l vicepresidente asumirá las funciones presidenciales en los casos de impedimento permanente, remoción, renuncia o muerte del presidente de la República. Será convocada la elección de presidente en el plazo improrrogable de quince días, conforme a lo establecido en el artículo 66 Este dictamen es modificado por la Comisión, en el sentido de que en los casos de renuncia y otros del presidente de la República, sea éste sustituido por el presidente de l a Cámara. P o r tanto, el 73 queda suprimido. E l Sr. R O Y O V I L L A N O V A defiende una enmienda, pidiendo que la sustitución se haga por el Gobierno, pues estima que son muchos los quehaceres y obligaciones que pesan sobre el presidente de l a Cámara. Se lamenta del carácter epiceno que se está dando a la. Constitución, según definición de D. José Ortega y Gasset, y el orador estima que lo de epiceno, en biología, corresponde al ser híbrido. L a enmienda es rechazada. E l Sr. T E R R E R O retira otra que coincidía con un voto particular del Sr. R U I Z F U N E S que también queda retirado. Se acepta otra enmienda del Sr. S U A R E Z U R I A R T E que dice así: E n los quince días siguientes a la muerte, renuncia o remoción del presidente o la reclamación de su incapacidad, será convocada nueva elección presidencial, que habrá de celebrarse dentro de los treinta días, a contar al de la convocatoria.