Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Constitucionalismo español. Campo cíe Acir ¿ifii n 4 e p o l í t i c o (f 876- 1923 E l propio Azcárate acudió, en diciembre de 1912 al Palacio de Oriente para ser oído en consulta. N o implica esto censura para, las personas. Una cosa es acomodarse a las circunstancias sin. renunciar a los principios, y otra Orlando cant. X X V I I muy- distinta el cambiarse de casaca S i n que se les pueda tachar de claudicación o de Refiere A r i o s t o que, temeroso Carlomagversatilidad, muchos hombres que procedían no por el grave riesgo que corría al verse de la g l o r i o s a evolucionaron. E n cambio sitiado en París por Agramante, hubo de existen ejemplos de lo contrario, y hasta hay refugiarse en la Catedral, implorando la quien en un cuatrimestre, y con relación a protección del Altísimo. É l arcángel San la Constitución del 76, ha adoptado cuatro Miguel, Patrón de Francia, recibió el encarposturas radicalmente diferentes: a postura go de bajar a la tierra y de buscar a l a por mes. Discordia. Esta irrumpió en el campamento Cánovas y Sagasta, de temperamentos y y con sus artes sembró la división en el capacidades opuestos, fueron durante muEjército sitiador. Se dio tal maña, que tochos años los dos pilares en que descansó dos querían que su opinión prevaleciese y la política española. ninguno se entendía. A unos les guiaba el Cánovas acometía de frente los conflicafán de mando; otros, en cambio, -persetos los vencía o se estrellaba, y era tal su guían derechamente el botín. L o s cuantiosos tesón, que fué apellidado e l monstruo P a elementos acumulados fueron destruidos, y gado de su valer, estimaba en muy poco el las lucidas huestes se deshicieron, así como de sus ministros y se complacía en ser conlos planes sabiamente madurados. Todo se Don Antonio Cánovas del Castillo, siderado como ministro universal. Su gran vino abajo y el campo de Agramante fué tea (Foto viuda de Amagra y Fernández. pecado consistió en mantener a l a nación tro de horrible confusión y del más espanen el aislamiento funestísimo que tan caro toso desorden. pagamos con los desastres de 1898. Sagasta, más hábil y astuto, empleaba una táctica contraria. E n los casos delicados Hecha la Restauración y ya el régimen en. en menos de nueve anos, desde el 18 de prefería ganar tiempo y hasta recurría a ar marcha, Cánovas convocó a Cortes Consabril de 1898 hasta el 21 de enero de. 1907, gucias, como la de sus crónicos flemones tituyentes, para elaborar un nuevo Código gobernaron sucesivamente Azcárraga, SilveMaestro en el arte de templar gaitas, y ropolítico. ía, Azcárraga, Sagasta, Silveia, Villa- verde, deado de un Estado M a y o r brillante, supeE l 30 de junio de 1876 quedó promulga- M a u r a Azcárraga, Vi. llavérde, Montero Ríos, Müret, López Domínguez, M o r e t ditaba muchas cuestiones de Gobierno a da la ley fundamental. Se hallan tan remantener el equilibrio entre sus lugarte ¡Vega de A r m i j o y Maura. cientes los. sucesos, que no es preciso relanientes, para que no se desmandasen. E l fué! tar de qué modo ha venido a quedar dero, ¡Quince Gabinetes en menos de nueve quien realizó los avances democráticos (legada, dé hecho, cuarenta, y siete años más años! ¿Hay país que se. pueda desenvolver yes del Jurado y del sufragio) y quien atra. tarde: en septiembre de 1923. normalmente en esta forma? jo al régimen a los elementos más avanN o es mi objeto entrar en el detalle n i N o son las ideas. son los hombres. L a s zados. en el análisis de los 39 artículos que desideas- -claro es que consideradas en el plaRealmente era; cómodo para los caudillos arrollan los trece títulos de que consta, pues no político y juzgadas como resultado lóel sistema del péndulo, pero también se sussolamente me propongo hacer un bosquejo gico de la evolución del pensamiento- -no citaron en su época, cuestiones espinosas, tason virtualmente malas ni buenas. L o s homdel panorama político en que se desenvolvió les como la conclusión de la guerra carlista, bres- -y hay que suponerlo así, sobre todo el, período de su vigencia. las desgraciadas campañas coloniales, la decuando, al asumir las responsabilidades del Cuarenta, y tres Ministerios (no contansastrosa lucha con. los Estados Unidos e i n Poder, supeditan su actuación al deseo de do las crisis parciales) rigieron los desfinidad de conflictos de orden. interior. Mueracierto- -no lo son tampoco; pero esos printinos del pais durante los cuarenta y siete tos ambos se produjo la natural desorientacipios, n i malos n i buenos en sí, al no apliaños comprendidos entre su promulgación ción en los respectivos campos y surgieron carse en la justa medida o al i r adulterados y la caída del Gabinete García Prieto, al las rivalidades entre quienes se disputaban por la ambición, por el sectarismo o por la advenir la Dictadura. Cinco durante el reila herencia, con punible abandono de los torpeza, se. pueden trocar de beneficiosos en nado de D Alfonso X I I ocho durante la supremos intereses de España. perjudiciales, y entonces no son las ideas Regencia, y los treinta restantes desde la Moret, precedido de brillante, historia deslas que infunden temor, sino los hombres. mayoría de edad de D Alfonso X I I I de las etapas de la revolución, no tuvo en L a descomposición producida por las disSucediéronse algunos con. tal rapidez, que el Gobierno grandes aciertos por sus vacicordias y por las rencillas de los hombres y por la faifa de confianza del país fué lo que, con enorme quebranto de los intereses nacionales, convirtió el campo de la política española en nuevo campo de Agramante, todo desbarajuste, todo confusión y todo desconcierto. r D i ció si r i d e l a D i s c o r d i a p a z z a che pace o trieg- ua o m a i p i u t e m e poco scorre d i q u a 6 d i l á t u t t a l a p i a z z a né puó t r o v a r p e r a l l e g r e z z a l o c o la Suporbia con lei salta e gavazza e legne e d e s c a v a a g g i u n g e n d o a l foco. flr Don Emilio Castelar. (Foto Montón! A l concebir y dar forma- -ahora se diría estructurar- -a la Constitución, Cánovas la dotó de la elasticidad necesaria para que, sin mengua de sus esencias, hallasen cabida desde los ultramontanos hasta los elementos más avanzados, procedentes de los agitados períodos anteriores. Y a en 1881 los posibilístas prometieron en un manifiesto ayudar al Gobierno monárquico a restablecer la- democracia. Más adelante, en la discusión del Mensaje, afirmó Castelar que no podía colaborar en una Monarquía democrática, por lo que tenía de Monarquía, pero que tampoco podía comba- tirla por lo que tenía de democracia. Azcárate comentó así este discurso: Castelar ha proporcionado un día de júbilo a la Monarquía y un día de luto y de tristeza a los republicanos, deshaciendo en un día su obra política de toda la vida. D 011 Práxedes, Mateo Sagasta.