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ESCENOGRAFÍA CINEMATOGRÁFICA. -Catalina Barcena y Gregorio Martines Sierra en el puente de un gran navio construido en los estudios de la Fox para rodar las principales escenas de la película Transatlantic. EN E L CINE LONDRES Pasar del cine hablado tal y como hasta ahora lo conocemos en E s p a ñ a al cine hablado que se conoce actualmente en Inglaterra, sin mencionar a los Estados Unidos, equivale a dar un salto en el tiempo a la vez que en el espacio, y a cambiar por completo los juicios o, mejor dicho, los prejuicios formados anteriormente sobre la materia. E l cine hablado ha nacido y se ha desarrollado en país de habla inglesa, y ha adquirido también gran relieve en otras naciones de distinto idioma; pero los esfuerzos realizados hasta la fecha para adaptar las películas extranjeras al gusto y habla españoles, o para crear versiones de películas que alcanzaron éxito en forma original distinta, no han sido aparte algunas excepciones, sino ensayos cíe algo que en su día podrá compararse a lo que ya disfrutan los públicos de otras naciones. Para que ese día llegue es preciso que E s p a ñ a y las naciones que hablan nuestro idioma produzcan actores, directores y estudios cinematográficos a l nivel de los ingleses y norteamericanos, y que todo este conjunto sea digno del productivo y extenso campo que siempre tendrán las películas en español. E s posible qu para llegar a esta interesante meta sea necesario comenzar por los cimientos; olvidar los procedím ntos teatrales que en la actualidad emplean los actores y actrices dé habla española y copiar la técnica inglesa y norteamericana de la escena. Negar la superioridad de esta técnica en relación con la nuestra es seguir la política del avestruz, nui? ei recomendable al intelecto humano; lo que procede en este caso es afrontar la realidad, y ésta nos enseña que, tanto en cantidad como en calidad- -muy especialmente en naturalidad y en adaptabilidad al papel que representan- los actores de habla inglesa superan a sus compañeros de habla hispana. E s ésta una verdad de existencia anterior al florecimiento del cine hablado; era un. hecho cuando el mudo se hallaba en su apogeo, como lo s i gue siendo en el terreno de la escena legítima, que es el teatro. Adaptación y naturalidad, grandes cualidades propias de los actores ingleses y norteamericanos, no deben ser imposibles para los de habla española, tan interesados como los otros en conseguir la perfección escénica, que únicamente puede hacernos olvidar que estamos en un teatro o en un cine, y llevarnos a la ilusión completa de qué asistimos en ellos a escenas de la vida real. Mientras esto no se obtenga persistirá la diferencia tan marcada que hoy existe entre las películas habladas en inglés y las habladas en español; y conste que l a excelencia individual de algunos actores y actrices no. podrá salvar nunca este obstáculo, porque a lo que hay que aspirar es a la excelencia en conjunto del nivel medio y a la formación de un gran n ú m e r o de actores y actrices de gran naturalidad y dominio escénico, capaces de asimilar los papeles m á s diversos. Por contar con todo esto A. cine norteamericano y el inglés, es por lo que ha a l canzado una perfección tan extraordinaria, y si hablamos a la vez de la producción c i nematográfica de los Estados Unidos y la de Inglaterra, no es tanto porque en este último país se empiezan a crear obras dignas de compararse en perfección a las trans i! n r r r T T í n m i r T ü n r n i n i r i i i i nrTiim r ü m n r r r i r T r r- n j- -i r r ¡T i r r n r- n n r r T T- -n r atlánticas, sino porque la escena inglesa, ha proporcionado a la norteamericana a l gunos de sus mejores elementos; la colaboración entre ambas naciones es lo que ha producido resultados tan satisfactorios. E l teatro inglés influye grandemente en el norteamericano, y viceversa. L o mismo sucede en el cine, y, la técnica teatral inglesa, que es la m á s antigua de las dos, ha sido un factor decisivo. Pues bien; para que a l g ú n día podamos contar con producciones en español tan importantes como las que hoy se ven y escuchan en inglés, será i n dispensable adaptar a las interpretaciones españolas l a técnica que tan evidentemente triunfa en las películas habladas en aquel idioma. Basta conocer algunas de las últimamente proyectadas en Londres para descartr. r opiniones formadas sobre el cine hablado, basadas en las que suelen verse en- España. L o de aquí es una cosa distinta. Disraeli, película norteamericana, con e l papel principal a cargo de un gran actor inglés, George A r l i s s Animal Crackers y Monkey Business, las dos primeras obras de los cuatro hermanos M a r x nuevos reyes de la gracia, que han logrado crear un desconocido hasta ahora g é n e r o cómico, basado en el absurdo, y otras, como The criminal Code, Transatlantic, Bereliet, a Free Scul y Dance, Pools, Dance, son películas habladas que pierden la mayor parte de su valor si se traducen y representan por actores distintos, o si se interrumpe su acción al i n tercalar textos escritos en otro idioma, procedimiento defectuoso, que inevitablemente destruye la unidad de la representación y la ilusión dramática. L o sucedido en Londres durante los últi n i r n i r m n r í i r- i r- l r iriir itniHJSliTOTk im W M xl