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Accidente de aviación en Getafe. Ayer mañana, el capitán de Ingenieros D. Luis Ángulo Jiménez, que pilotaba el aparato de casa Nieuport, número 3 5 s u f r i ó un accidente al aterrizar con el aparato. Este quedó completamente destrozado, tal como aparece en la fotografía. En silueta, el capitán Jiménez, que resultó con heridas en la nariz, labio superior y región submaxilar, después de la primera cura. Ocupa iota carnet en el hospital Militar de Carabanchel. (Fotos Alfonso. apoyo se lo darán si les conviene; si les da carteras, altos cargos y más jamones con chorreras para Cataluña. P o r lo que ya lleva hecho por el Estatuto no se lo han de prestar. Esto es agua pasada. A otra cosa. L o que puede esperar el Sr. L e r r o u x de los catalanistas ya se ha visto con las elecciones parciales últimas A l Sr. Giró no le ha votado un solo catalanista, a pesar de saber todos el deseo del Sr. L e r r o u x en que su amigo y correligionario saliera triunfante. ADOLFO M A R S I L L A C H Así pudieron ser votados los primeros jalones de la independencia de Cataluña, que ha de venir por méritos del Estatuto, aunque Cataluña no quiera. De esto ya hablaremos otro día. A h o r a lo que nos interesa es hacer constar que el catalanismo no se enmienda en punto a ingratitud. E n las elecciones de junio los catalanistas barceloneses sacaron, entre todos, unos 150.000 votos. Después en las elecciones parciales, han obtenido unos 50.000. Dejaron de votar 50 ó 60.000 partidarios de Maciá. E l resto parece que los ha perdido. Se presentaban tres candidaturas con probabilidades de éxito. L a de la L l i g a Regionalista, l a de Acció Catalana y la radical, representada por D Juan Giró. Salieron triunfantes las dos primeras. A l Sr. Giró no le ha valido el que, gracias al Sr. Lerroux, su jefe político, haya podido pasar el título primero del proyecto constitucional, que prejuzga la semiindependencia de Cataluña. Con 2.000 macianistas, que, por gratitud, por deferencia al señor ministro de Estado o por reciprocidad de servicios hubiesen votado al Sr. Giró, éste sería diputado. Tenían una ocasión de rehabilitarse ante el Sr. Lerroux, de manifestarle con actos cuánto estimaban su decidida intervención en favor del Estatuto, y la dejaron pasar. Y no se crea que el Sr. Giró fuera un candidato recusable. N o tenemos el gusto de conocerle, pero sabemos que es un hombre de grandes virtudes, muy caritativo y bondadoso, gran impulsor de la industria catalana, muy catalán y republicano templado. L o que sí, no es separatista; filiación política que a más de un analfabeto poco honorable sé le ha premiado con una investidura de diputado. Ignoro si el Sr. L e r r o u x cree contar con el apoyo de los diputados catalanes. N o confío demasiado. Mejor dicho, no se fíe. E l EL ARTE AMABLE DE LA FRIVOLIDAD E n España el arte peca de grave y cejijunto con exceso. Claro que no voy a preconizar que el arte deba ser una cosa frivola y desenfadada, pero sí que la vida frivola, alegre y desenfadada necesita de un arte sni generis- -escenografía, atresso, vestuar i o- algo que embellezca y depure, que, gracias al estetismo, haga desenfadadas las pequeñas desvergüenzas, exageradas las extravagancias, algo que ennoblezca y sutilice. Desgraciadamente, en nuestro país el arte liviano (llámenlo así, si quieren) tiene poco ambiente, por no decir que padece de una falta absoluta de él. Aquí hay carencia de habilidad, de gracia y desenfado para embellecer las cosas crudas y desgarradas con que tropezamos en la vida. Es más corriente el sarcasmo que la ironía; más las puñaladas que las cosquillas. E l público, el gran público, muéstrase con preferencia propicio a la crudeza bufa que a la ironía; Quevcdo es muy español con su Vida del buscón Pablilfos; Osear Wilde es norteño. E l vicio feo, hediondo, repugnante, sobre el que fulminara Jehová su ma dición, pase; el desenfado de Gip, de W i l l y de Colette, es nefando; mejor el estercolero de Job que los castillos de Paúl de K o c k Barcelona es más amable, frivola y galante. E n Barcelona falta la visión cruel, fría, seca y austera de Castilla. L a vida se ve más a estilo de París, es decir, menos trascendental, menos ascética. U n pintor catalán, muy joven y de mucho talento, Fernando Bosch, que hizo su E x posición en Madrid, en el palacio de B i bliotecas y Museos, donde ocupa un local la benemérita Sociedad de. Amigos del A r t e nos da una muestra de la refinada sensibilidad modernísima de su tierra. Los grandes maestros del óleo, Zuloaga, Solana, Romero de Torres, son españolísimos; los dibujantes en boga, Zamora, Bartoiezzi. Penagos, Bosch, son cosmopolitas. E n Fernando Bosch esta nota de cosmopolitismo se intensifica, vence, lo domina todo. Orgías da luz, de colores, de ritmos, artificiales luminarias de joyas, de sedas, de colores, entonan en su incoherencia maravillosa. 1 Y los rostros? L o s rostros pintados, maquillados, martinzados por los masajes sabios, los rostros de labios sangrientos por el carmín y de ojos rasgados inverosímilmente por el lápiz tienen a veces una mueca torturada, martirizada, rota. Entre todos sus dibujos deliciosos, el que tal vez prefiei- o es ese cabaret ambiguo, en que, sobre el decorado convencional, golfas y marineros bailan. E s un cuadrito de un realismo crudo y triste, de un encanto tentador y malsano. Se diría el puerto vieio de Marsella o el barrio chino barcelonés, o el puerto de Amberes, Genova, Ñapóles o Argel. Y hay en los cuadros de este chico, muy joven y de mucho talento, algo de inquieto y perturbador. ü ANTONIO D E H O Y O S Y V I N E N T
 // Cambio Nodo4-Sevilla