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La muchedumbre, aglomerada ante una pizarra, lee los resultados de las elecciones, reflejándose claramente en el rostro, de los espectadores el contento o disgusto producido por las no ticias. El jefe conservador, Sr. Stanley Baldwin, acompañado de su esposa y de lord y lady Stonehaven, enterándose de los resultados en las oficinas del partido. (Fotos Central Press. convenga a sus intereses materiales; pero más importante es la disciplina, la ciudadanía, l a facultad de opinar y de exteriorizar las opiniones con actos, cuando éstos son necesarios. Con el apoyo de una masa de opinión, con la seguridad de que sus esfuerzos contarán con la cooperación constructiva de un pueblo que le ayuda. y presta confianza, un Gobierno tiene ganado medio camino para resolver cuantos problemas le salgan ai paso. C o n un pueblo como el pueblo inglés se puede ir a todas partes. E s posible, conviene repetirlo, que el electorado inglés se haya equivocado al votar una política de restricciones comerciales y economías en los gastos públicos; pero es probable que el sentido político de los hombres que han llegado al Poder por l a fuerza de esos votos busque y encuentre el medio de enmendar los errores de un programa y de subsanarlos con aciertos en la acción. A ello les obliga, entre otras cosas, la enorme responsabilidad trae han contraído al pedir el Poder sin trabas y al aceptar la ilimitada confianza que el país les ha demostrado; y a ello les obliga también la aplastante victoria lograda sobre la oposición, porque al exterminar a sus adversarios han quedado con las manos libres para hacer y deshacer a su antojo. H a n asegurado al país que sólo ellos, podían salvarlo, y le han prometido que si les daba el Poder la salvación estaba asegurada. Tendrán que cumplir su promesa, aunque para hacerlo se vean obligados a adoptar algunos puntos del programa, que sus adversarios, menos hábiles en política, pero más versados en economía, se proponían desarrollar caso de haber tenido más fortuna. E l partido laborista ha visto reducirse su representación parlamentaria a la sexta parte de lo que era hace dos meses; treinta y cuatro ex ministros de sus filas han sido derrotados, y, excepción hecha de los prohombres que apoyan al Gobierno nacional, sólo uno de los antiguos jefes ha logrado votos suficientes para llegar los escaños de Westminster. Mas, a pesar de todo esto, sería pueril imaginar que el socialismo ha desaparecido en Inglaterra. D e los veintiún a millones de votos contados en estas elecciones, cerca de siete millones han sido sufragios laboristas. E n números redondos, este partido ha contado ahora millón y medio de votos menos que en las elecciones de 1929, cuando sacó cerca de trescientos diputados y escaló las alturas del Poder; y es curioso observar que el total de sufragios de todos los matices arrojados en las actuales elecciones ha sido precisamente inferior en un millón y medio al total registrado en 1929. Esto podrá ser una simple coincidencia, pero de todos modos es dable suponer que el voto liberal, juntamente con las abstenciones en el campo laborista, es lo que ha otorgado el Poder a las fuerzas de la derecha. L o s socialistas han sido vencidos, pero aún tienen fuerza sobrada para rehacerse y triunfar en otra ocasión. S u porvenir depende, en gran parte, del éxito o fracaso que distinga a l a gestión inmediata de los que han ganado la victoria por tan aplastante mayoría. Luis ANTONIO BOLÍN Londres, octubre, 1931.
 // Cambio Nodo4-Sevilla