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MADRID- SEVILLA 6 DE N O V M B R E D E 3 931. N U M E R O SUELTO 10 CENTS. J jL jf fflh L M Jf d M W D I A R I O ILUSTRA? DO. AÑO VlGEr S 1 M O SÉPTIMO 3 JWL. NUMERO 8.9 84 J íii WAOOION: H K PO DB SAJS SKBASTIAX. SUSCBCPOlOMEiS t AJiTOíCIOS, MTOtOZ OLIVE, CERCANA 4 TETTJAN, SEVILljA EL PROYECTO. D E O R- S O B R E U N C O M E N T A D E N A C I Ó N BANCAR 1 A RIO D E A B C ABC ha combatido muchas veces al Banco de E s p a ñ a y no por un sólo motivo: e! exceso de ganancias ai amparo del privilegio l a restricción en la esfera comercial, que muchas veces llegó a la sordidez; la obstinación en mantener dificultades y trabas con que no operan otros Bancos oficiales el trato inconsiderado a los cuentacorrentistas, a quienes se negaba, sin derecho a l a negativa, notas de sus saldos. Esos y otros aspectos los ha comentado A B C y nuestros lectores no habrán acaso olvidado la insistencia y hasta l a dureza con que acentuarnos esa campaña en ocasión de las falsificaciones de billetes y la actitud del Banco con el público. N o hemos tenido nunca con el Banco la menor relación, n i ahora, ni antes, n i nunca; n i siquiera en orden a publicidad, porque para nosotros- -que no admitimos cantidades fijas en ese concepto de publicidad- -d Banco es como un transeúnte desconocido, que viene a la ventanilla y ordena y paga por tarifa como cualquier otro anunciante. E l diputado socialista S r Bujeda rogó ayer tarde a los periodistas que tomasen nota de las siguientes declaraciones: H e leído en A B C unos comentarios a mi discurso en J a é n y creo que dicho periódico debió informarse me jor y no dejarse llevar por una referencia periodística. Y o no he hablado para nada de guerra civil y no he dicho que a los socialistas el problema religioso no les interesa, sino que, en orden a importancia, la cuestión económica ocupa el primer plano. Y o no he combatido a los republicanos, pues éstos merecen mis respetos. Y o combatí a los republicanos que lanzaron injurias contra nuestro camarada Cordero. E s menester obrar con m á s serenidad y no dejarse llevar de cualquier referencia; yo espero que en lo sucesivo dicho periódico no se apoyará en cosas que yo no he dicho para seguir su campaña derrotista y de descrédito a. los elementos de la República. EL PARO FORZOSO E K ESPAÑA L a secretaría de la Confederación df f Sindicatos de Francia ha rectificado las es- tadísticas sobre comaje, con que la Oficina Internacional del Trabajo informó a los de- ¡legados de numerosas naciones que asisV tieron a su Asamblea general. Según esté recuento oficial el quince de agosto de mil novecientos treinta y uno- -fecha a que se ¡referían los últimos datos reunidos- -había en Francia cincuenta y tres mil seiscientos setenta y tres obreros en paro forzoso. Según los censos de las organizaciones societarias, el número de trabajadores sin acomodo era de seiscientos cincuenta m i l chomeiirs totales y dos millones quinientos! mil de chomcurs parciales. Y se ha reclamado una pronta comprobación de estas ci- i fras, porque es fundamental su conocimiento! para el intento de resolver el problema. N i el Gobierno, ni el Parlamento, ni las sociedades patronales, ni los Institutos de. Beneficencia, n i las Bolsas de Trabajo, que abundan en Francia, ni las mismas organizaciones obreras han de sentir la misma Caramente nos acusa el Sr. Bujeda de N o tenemos que borrar n i una línea de preocupación, y han de estudiar las mismas haber recogido con irreflexiva ligereza una nuestras campañas para terciar en el cosoluciones si se trata de facilitar ocupación noticia, sin origen de crédito, como una conmentario sobre el proyecto de Ordenación y jornales a cincuenta y tres mil parados, versación anónima de tranvía. Pero el señor que presenta a las Cortes el ministro de que a seiscientos cincuenta mil con el adi- Bujeda no puede ignorar que esa informaHacienda, y que el Gobierno ha hecho suyo, tamento de los semiparados, cuyo número sel f ción la d i o El Sol, en su número del miérpara decir que, tal como va en la propuesta, hace ascender a dos millones y medio. coles, con un título a dos columnas, que dees de lesión y de lesión inmediata. P a r a el cía E l diputado S r Bujeda ataca con L a preocupación de Francia ante estas interés conjunto económico habría de modidureza a los republicanos en lugar destacifras contradictorias, nos incita a señalar ficarlo en partes muy principales el dictamen cado de una página y con la firma de la al Gobierno, y a cuantos se preocupan del de la Comisión para que mereciese ser viaAgencia Febus. ¿P o r qué habíamos de adi- I interés público, el caso en que- se cncuenble. Y aun así, persistiendo la orientación vinar que era inexacta, dudando de la soltra España, de la que no hay, en este punto, fundamental, no podría descartarse el revencia del periódico y de la firma? ¿De dónninguna estadística autorizada. L a Oficina sultado adverso en cuanto fuese aplicado. de está nuestra ligereza? L o procedente huinternacional del Trabajo no ha incluídq Y es que el ministro de Hacienda ha quebiese sido que el S r Bujeda rectificara en nuestro país en su información, porque, rido mezclar en el proyecto y en l a defenEl Sol, y nosotros hubiéramos recogido la acaso, ésta se ha reducido a los obreros en sa del proyecto dos fases, que nada tienen rectificación espontáneamente, como hacemos paro forzoso completo, inscritos en censos; de común, cuidando de resaltar en su dissiempre en tales casos, sin esperar ruegos ni oficiales y regularmente asistidos o sococurso una de ellas- -la de ganancias excesidemandas. rridos. vas- que es un penacho seductor para el Ciertamente, en E s p a ñ a no se han hecho; aplauso. Que el Estado se llame a la partici- j Esto en cuanto al hecho. E n cuanto a los como en Inglaterra, Alemania, Francia y; pación del lucro, sobre todo en un sistema términos en que el S r Bujeda rectifica, no otros países, leyes organizadoras de la asis- gradual de percepción, es doctrina q u e n o podemos ni queremos aceptar el argumentencia pública, y diaria de los desocupados, combatimos, siempre que cuadre en métoto artificioso con que, arbitrariamente, invopero el problema existe aquí también, se do considerado. Pero que el ministro se lucra el sentido claro y único del comentaextiende, se aumenta, como en aquellos paíaferré al falso concepto de que el oro del rio con supuestos designios derrotistas conses previsores y adquiere los mismos caBanco es sólo del Banco y para disponer de tra el régimen. E l Gobierno, el Cuerpo leracteres de cronicidad. él en cualquier momento, nos parece un error gislador, las autoridades, tienen hoy, como peligroso. E l oro en el Banco es el oro en ayer, nuestro acatamiento, porque no pueE n las zonas agrícolas, singularmente ea E s p a ñ a del mismo modo- -no h a podido den variar nuestras ideas fundamentales de los Municipios rurales, se ha buscado l a so- desmentirlo el Sr. Prieto- -que el contrato respeto al Poder público y a sus órganos. Ilición, mientras no la daban las nubes. podel Banco en Francia es el contrato de E s- Pero ni el Sr. Bujeda ni los elementos políniendo a la tierra en condiciones de labrarpaña. Reducir el oro, expatriarlo, es infeticos pueden atribuirse consubstancialidad la, repartiendo l a carga de sustentar a los! r i r un daño a l caudal crediticio, porque tamcon el mismo régimen, y sus actos públicos obreros parados y sus familias entre los probién el crédito es caudal y necesario para están bajo el derecho de crítica legítima y pietarios y labradores, m á s o menos adinelas irradiaciones bancarias, imprescindibles libre. S i el Sr. Bujeda no ha dicho lo que rados. Este reparto, sin embargo, así como al Comercio y a l a Industria. El Sol le atribuyó, nuestro comentario, queel auxilio directo en que los Municipios agoda, desvanecido. Pero conste que si la verL a opinión de los técnicos es, salvo extaron sus fondos, suponen, la realización presión hubiera resultado cierta, mantendría- via de un recuento, la formación de listos cepción, en este sentido. Y persona tan commos aquel derecho a expresar nuestro j u i petente como el Sr. Marracó, y tan irrecuoficiales. Igualmente ha debido de acontecer; cio sobre ese acto político y personal. L o sable en la política ministerial, no piensa de y ha debido hacerse en las grandes ciudacontrario equivaldría a la inviolabilidad de otro modo. Y cuenta que el S r Marracó, des, donde, como en Madrid, ha habido y los partidos y de sus hombres, con ultraje si mal no recordamos, preside la comisión hay legiones m á s o menos numerosas de para el m á s elemental concepto de la l i- obreros privados de jornal. N o sólo el parlamentaria de Hacienda. bertad de opinión. Ayuntamiento de Madrid y los de otras caEsperamos a conocer el dictamen, lo que pitales han emprendido obras para dar trano se h a r á esperar; pero ello no obsta para que, de antemano, fijemos con leal claridad bajo a los parados y han acelerado la realinuestro criterio en este asunto, a cuyo deszación de proyectos de urbanización, y hasta arrollo momehtáneo y ulterior estimamos han apelado a operaciones de crédito, sino que está ligada en buena parte l a marcha que es frecuente ver en las calles céntricas cietoüo el plan económico y financiero, cuyo de Madrid y en algunas capitales provinciaéxito todo el mundo debería desear por ranas obreros que imploran l a caridad públizón d patriotismo. e ca, porque no alcanzan a remediar si ¿nece 1 i. a iraffilmación gráfica sfel presente númeiro continúa e n 3 a penúltima página.