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MADRID- SEVILLA 7 DE NOVMBRE. D E 1931, N U M E R O SUELTO í 0 CENTS. ÍÍÜ. UAVÜ 10 S: DIARIO ILUSTRADO. AÑO VIGÉSIMOS EPTIMO N U M E R O 8.985 P U A D O D H S A N S E B A S T I A N S U S C R I P C I O N E S X A N U N C I O S M X S O Z O L I V E C E R C A N A A I E T U Á N SiSVILIiA LOS E N E M I G O S D E L A LIBERTAD H a b r á que señalar a ú n muchas veces el mismo fenómeno, repetido en la misma paradoja: entre los hombres que alardean de ser los conquistadores y los custodios de la libertad, están los peores, los más eficaces enemigos de la libertad. De ella tienen un concepto m á s que mezquino, infamante, porque llegan a creerla y pretenden manejarla como atributo peculiar suyo, del que sólo se dignan hacer partícioes a los demás, a condición de someterse á la identidad de ideas. L a República es para los republicanos se ha llegado a decir en letras de molde. L a l i bertad es para nosotros solos, se suele decir y practicar también. E l caso de Patencia es otro ejemplo triste, porque en verdad suscita, al par que indignación, un sentimiento de dolor cívico. Unos diputados proyectan decir allí ante la pública opinión su criterio y sus anhelos sobre l a conveniencia revisionista del Código fundamental. Sólo aspiran a que les escuchen quienes voluntariamente acudan. A nadie acucian, a naaie apremian, a nadie, en particular, solicitan. S i en. el régimen anterior l a libre propaganda era un derecho efectivo, y cuando no lo era se contrariaba a la Constitución, en el nuevo régimen ese ejercicio parece que ha de ser doblemente cierto en el precepto y en la realidad. Pero frente a ese derecho se alza y se encrespa la pasión sectaria, ciega a todo reconocimiento jurídico que l a contradiga y expresa descaradamente la amenaza interrumpir la normalidad de los servicios públicos (sin descontar los ferroviarios) si el mitin se verifica. E s un movimiento doblemente ilegal, porque niega el respeto al legítimo derecho ajeno y además, y para extorsionarlo, se encara con el Poder público intentando cercarle, con la disyuntiva de cohibir a los ciudadanos o soportar quebrantos, y peligros de una huelga general. E l hecho es inaudito. Significa sencillamente la monstruosa pretensión de instituir una censura previa- -la censura, roja- -por encima de las potestades del Gobierno. Equivale a situar al Gobierno en l a precisión de consultar previamente su anuencia y permiso, o m á s bien de surrogarse en los núcleos políticos para que éstos usen la facultad de permisión, y sin salir de l a hipótesis probable conducirle a l a obediencia de los dictados de los Comités. N i siquiera h a r í a falta la unanimidad, porque hay oficios que cada uno de por sí se bastaría para la coacción V a l g a el imaginar que los panaderos de una población acordasen prohibir un mitin. O que todos los sepultureros de una capital se opusieran a la proclamación de una candidatura. Los mismos hombres que proclamaban meses atrás la libertad de opinión hasta el extremo postulado el pensamiento no delinque -apropiándose por cierto una expresión que es de abolengo maurista- -son los que ahora la ultrajan, apelando a esas actitudes no exclusivas del presente caso, porque se han repetido muchas veces y con escandalosa cronicidad en la etapa de propaganda electoral de mayo y junio. El- ministro de la Gobernación ha hecho muy bien en rechazar la sugestión de la amenaza y en garantizar a los organizadores del mitin la certeza de ejercitar su derecho. Con ello no sólo cumple el Sr. C a- el precepto constitucional que relaciona el idioma con la enseñanza universitaria. Y a saben nuestros lectores lo acaecido estos días en las aulas universitarias barcelonesas varios catedráticos han roto a hablar en catalán, como si no supieran el castellano, y su obligación de emplearlo en las explicaciones, o como si, de súbito, se conceptuasen transformados en funcionarios de la Generalitat, en vez de ser funcionarios del Estado español. Y naturalmente, los alumnos que no pueden, ni quieren- -en uso de su derecho- -recibir la enseñanza en l a lengua, vernácula han protestado ante el ministro, y anuncian que se verán precisados a matricularse en cualquier otra U n i versidad. Permítasenos, ante todo, deplorar nuevamente el voto inconcebiblemente equívoco que pronunció l a Cámara en este asunto, dejando como posible la permanencia de l a Universidad del Estado en las regiones, cuando debió ordenar, como mandato, la precisión de que continuasen. E l peligro estaba visto. Desde el instante en que no hay seguridad de que. subsista en Barcelona esa Universidad del Estado, el catalanismo ha de tender a desfiguraría, inyectando la lengua catalana como preparación para el tránsito de todos los alumnos al uso único del catalán en las Facultades que organice el Estatuto. O, en otras palabras, ante la probabilidad de que no haya opción, comienza el catalanismo por violentar a los alumnos no catalanes, para que se sometan, o, voluntariamente se eliminen; con lo cual, de una o de otra manera, al abrirse la U n i versidad catalana queda despejada toda discrepancia, no hay más que una masa escolar catalana y unánime. ¿Necesitamos señalar las consecuencias políticas y docentes de esa maniobra? ¿N e cesitamos excitar el celo del ministerio de Instrucción para que la ataje? Los alumnos que protestan y reclaman no pueden ser desoídos. Su propósito de trasladarse a otro Centro no puede aceptarse como solución, porque ello equivaldría a que el Estado amparase aquella maniobra coactiva, y la ilegalidad. L o que. procede es restablecer plenamente, absolutamente, el idioma oficial en todas las clases, sin distingos ni excepciones, ni subterfugios de ninguna índole. Y por supuesto, no dejar sin sanción a los profesores que, por sí y ante sí, decidieron suplantar la lengua castellana. E s preciso esclarecer lo ocurrido, que no es una leve incidencia, sino que es algo que entraña intolerable desacato al plan de enñanza y al Estado mismo. Todos los españoles tenemos el presunto derecho de utilizar l a Universidad de Barcelona, que es nacional, porque la paga la nación, y todos sus cate- EL CONSEIO D E MINISTROS A U T O R I Z A LA U N I V E R S I D A D Y E L A LAS D I P U T A C I O N E S IDIOMA V A S C A S A DIRIGIR L A N o sospechábamos que se precipitasen tanto las cosas para que l a realidad demosTRAMITACIÓN DEL trase plenamente cómo y de qué manera van a interpretar los catalanistas de l a cuerda ESTATUTO REGIONAL de Macla- -que no son todos los catalanes- Manifestaciones de ¡os consejeros Madrid 6, 6 tarde. De diez y media de la mañana a una y media de la tarde estuvo reunido hoy. el Consejo de Ministros. E l Sr. Azaña, al llegar a la presidencia, manifestó que no tenía noticias. Después del dramático debate de anoche en l a Cámara- se trasladó desde el Congreso a su domicilio y de éste a ía Presidencia, para celebrar el Consejo. Según el Sr. A l bornoz, el Consejo se ocuparía algo del problema ferroviario, pero sin adoptar una solución definitiva. P r e g u n t ó el ministro de la Gobernación a los informadores de dónde habían sacado la noticia de que el Gobierno hubiese llamado al gobernador civil de Sevilla. -L o ocurrido es- -agregó el Sr. Casares- -que ese gobernador ha pedido permiso al Gobierno para venir a Madrid a fines de semana. L o mismo han hecho otros gobernadores, entre ellos el de Toledo, lo que demuestra que la tranquilidad es completa en todo el país. E l ministro de Comunicaciones sólo estuvo una hora en el Consejo, pues se trasladó a la Cámara para presidir la anunciada reunión de la minoría radical. A l terminar la deliberación ministerial, el ministro de Fomento confirmó que se había tratado del problema ferroviario en una simple conversación. -Y a saben ustedes que este asunto está en manos de una Ponencia- -añadió. E l Sr. Lerroux había traído al Consejo un proyecto de constitución del Montepío General para todo el personal diplomático, consular, de intérpretes y subalternos de su departamento. Esta reforma no le costará al Estado n i un céntimo, y todo se h a r á a cargo de los respectivos sueldos. -H a sido el de hoy- -dijo el Sr. Prieto- un Consejo sin l a menor importancia. E x pedientillos de diversos departamentos, y nada más. T a n sólo, que yo recuerde, hay de relativa importancia un decreto de Gobernación, que autoriza a las Comisiones gestoras de Vizcaya, Guipúzcoa, Álava y Navarra para que se encarguen de dirigir la formación del Estatuto vasco, siguiendo los mismos trámites que el catalán; es decir, con acuerdo de los Municipios y sometido a referendum popular. U n periodista preguntó al Sr. Nicolau por la fecha de publicación del r. iodus vivendi con Francia, y el ministro contestó que, seguramente, aparecería en la Gaceta el día g, pues existe el compromiso entre E s p a ñ a y Francia de publicarlo simultáneamente. A l jefe del Gobierno le preguntaron los Informadores si el Cuerpo de obreros filia- sares el deber de ampararlo como legítimo e indiscutible, sino que también da una plausible sensación de firmeza para sustentar la dignidad del Poder público; que pocas cosas dañan tanto y tan hondo a esa dignidad como el sentirse débil frente a la insolencia para con las autoridades que imponen el orden y ante el agravio a la ley. dráticos el deber inexcusable de explicar en castellano. A l que no Te convenga así, que deje el cargo, porque no es obligatorio, y que se busque otro sitio para enseñar en vernáculo.