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A B C. S Á B A D O 7 D E N O V I E M B R E D E 103: E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 23 E l decreto de D. Fernando de los Ríos para plantear ante la jurisdicción civil ordinaria el divorcio, les parece a algunos comentaristas de una estrechez que peca de i n suficiencia; sobre todo, pos- lo que dispone en cuanto a las causas, puesto que la. dispoción ministerial se atiene a las que perceptúa el Código. E l Código no omite ninguna grave, desde el adulterio a la sevicia; lo que no hace, ni podía hacer, es aceptar motivos, que, además de leves, pueden ser circunstanciales y pasajeros. L a prudencia del legislador los tenía que excluir pensando en la accidentalidad de muchas disensiones conyugales, que, para bien de los hijos, pueden terminar en la conciliación, en vez de concluir en la ruptura definitiva. Pero se quiere que el divorcio tenga tan amplia interpretación como un sencillo contrato privado, sin perjuicio posible de tercero, y que se conceda por cualquier contrariedad de convivencia. H a y incluso, quien invoca preceptos del Código canónico, e nlos que se habla de la compañía gravemente molesta imaginando que la Iglesia interpreta este canon, fuera del sentido de vejamen para la conciencia. E n fin, se aspira a que una simple y momentánea discordia, -arroje el infortunio del dolor moral sobre la prole. Y se pide la inmediata aplicación del precepto constitucional, sin más que uña regla adjetiva, lo que equivaldría a substraer, por un Reglamento, la materia del Código civil. N o creemos nosotros que el ministro rectifique la norma de Derecho; cuanto menos reducir el procedimiento, poco menos que a un juicio verbal; pero casi estamos por confesar que nos congratularíamos de que lo h i ciera, porque cuanto más se abriese la mano en fundamentos de demanda y en facilidad de trámite, más pronto y copiosamente se vería el estrago en la institución y más cercana sería la reacción contra la reforma, aunque, de todas suertes, el sentimiento católico del país, no haya de admitirla en la práctica. E n la propuesta que presenta uno de los grupos parlamentarios sobre el proyecto de Consejo Nacional, se atribuye a este órgano, en sus facultades, las de resolver los conflictos que surjan entre el Poder del E s tado y las regiones autónomas, y los que se produzcan entre éstas Nos parece ese principio fundamentalmente erróneo, expuesto a invasiones de esfera, y, desde luego, de una novedad que afecta al juego de los Poderes. Los conflictos que pueden acontecer han de resultar de competencia; es decir, no de aplicación de ley, sino de quién ha de entender y aplicar la L e y y el dirimir pugnas corresponde, esencialmente, al Poder ejecutivo. E n último término, podría introducirse en la Constitución la reserva de que en especiales casos, el Cuerpo legislador aprobase o rectificara la resolución del Gobierno, pero encomendar esa potestad dirimente para lo jurisdiccional a una tercera entidad, sería situar a ésta por encima de la Cámara y del Gobierno, y someter, consecuentemente, al Gobierno y a la Cámara, a la obediencia, respecto del Consejo Nacional. E n suma, se habría creado un cuarto Poder, con facultad de mandato ejecutivo, sobre el uso de las leyes comunes. L o menos que puede hacer la Cámara, al otorgar un Estatuto regional, es reservarse para los conflictos, en última instancia, la interpretación auténtica de los textos legales. MA USTED TEJVl A S VARI OS; LA LABOR D E LA COMISIÓN D E R E S P O N SABILIDADES La subcomisión del Terrorismo recibe importantes declaraciones Barcelona 7, 2 madrugada. L a subcomisión de Terrorismo, de la comisión parlamentaria de Responsabilidades, ha continuado durante el día sus actuaciones, y el señor Abeytua, al recibir por la noche a los periodistas, les dijo que les había visitado el letrado Sr. Armiset, para pedirles la libertad del sindicalista Guallart, que está detenido por suponérsele cómplice en los actos terroristas; el Sr. Armiset le ha pedido que haga constar que, si actúa ahora como abogado de algunos sindicalistas libres, también lo hizo anteriormente como abogado de sindicalistas del Único. Añadió el Sr. Abeytua que había prestado declaración ante la subcomisión el doctor Suso, afiliado a un partido comunista; el zapatero Bruno Liado, anarquista que acompañaba a Pestaña cuando éste fué herido en un atentado; los Sres. Graupera, Companys, V i d a l y Rivas éste último cabo que era del Somatén en la época del Terrorismo, y cuyo hermano murió asesinado por unos pistoleros; Gregorio Daura y otros. ¿H a sido interesante la declaración del Sr. Graupera? -se le preguntó. -S í- -h a dicho el Sr. A b e y t u a- relativamente interesante, y bastante larga. N o ha mostrado el menor recelo en venir, y, tan pronto como por el alcalde de Arenys de Munt se le notificó nuestro deseo de que compareciera a declarar, lo ha hecho i n mediatamente. Después de contestar a alguna otra pregunta, el Sr. Abeytua ha dicho que si los patronos no comparecen ante la subcomisión a aportar datos sobre el terrorismo, es porque no tienen, sin duda, detalles que exponer. Se le ha preguntado si las bandas que se dedicaban al espionaje durante la guerra fueron formadas por los mismos individuos que luego actuaban de pistoleros. -S í algo hay de eso- -ha dicho- Este es un período obscuro y vidrioso de la historia de Barcelona, en que es muy difícil poner las cosas en claro, tanto que por las declaraciones que tenemos recibidas, resulta que personas que aparecen espías al servicio de Alemania lo estaban también al servicio de Francia; además, a nosotros nos interesa solamente lo que se refiere a pistolerismo, por cuanto éste se convierte en peligro social. ¿Había lenidad por parte de. las autoridades y de la Policía? -preguntó un periodista. -Ustedes saben perfectamente- -ha d i cho- -que la Policía pecó de lenidad; ahora bien, los jueces hicieron cuanto podían hacer, y si en los sumarios se observan algunas irregularidades, es porque no se les prestó el concurso que pedían, pero, por regla general, todas las actuaciones judiciales que nosotros hemos examinado son perfectas. Aunque el Sr. Abeytua no se ha referído concretamente a esta declaración, sabemos que ha comparecido ante la Subcomisión para declarar Ángel Salado, secretario que fué de la Federación Regional de Sindicatos Libres hasta el momento de la disolución; se lía presentado espontáneamente, y después de prestar declaración extensa ha hecho entrega a la Subcomisión de un largo documento en el que se refiere a los orígenes del terrorismo. Afirma, y lo prueba con multitud de datos, que desde 1917 a 1919, fecha esta última en que se fundaron los Sindicatos l i bres, los pistoleros del Sindicato Único habían cometido en Barcelona más de 800 crímenes, de los que se llamaban sociales, cayendo bajo la acción de las pistolas 151 patronos, -66 encangados, y 440 obreros; estos últimos por no haberse prestado a i n gresar y cotizar para el Sindicato Único. Además resultaron muertos y heridos 78 agentes de la autoridad. E l Sindicato Único figuró, y sigue figurando, adscrito a la A I. T. de Berlín, y no acata las leyes ni reconoce a las autoridades españolas. Hasta el final de 1919- -sigue diciendo el documento- -no aparecieron los Sindicatos libres; el primer Sindicato Libre estaba formado por 200 obreros, dispuestos a no obedecer las órdenes que emanaban del Único; más de la mitad de los organizadores del Sindicato Libre cayeron víctimas del pistolerismo rojo. Para demostrarlo acompaña al documento una lista con los nombres de 34 organizadores de los Sindicatos libres, que fueron, asesinados, detallando las fechas. Hace constar el documento que el Sindicato Libre no fué obra de Martínez Anido, sino que se creó el 11 de diciembre de 1919, siendo gobernador interino de Barcelona ej Sr. Prats, y hasta un año después no fué nombrado gobernador el general Martínez Anido. Pide a la Subcomisión que actúe con i m parcialidad y termina exponiendo la injusta diferencia de trato de que viene siendo víctima el Sindicato Libre en estos últimos meses. Señala, por ejemplo, el hecho de que habiendo sido halladas, algunas armas en er local del Sindicato Libre se clausuró el edificio, se procesó y encarceló a los d i rigentes y se suspendió el funcionamiento de la Confederación Nacional de Sindicatos Libres; en cambio, después fueron halladas gran cantidad de armas en el Sindicato Único de l a calle de Mercaders; desde el mismo local se estuvo disparando durante seis horas a la Policía y no ha sido suspendida la Confederación Nacional del T r a bajo, a que está afecto ese Sindicato. A poco del supuesto hallazgo de bombas en el local del Sindicato Libre, que él niega aue esas bombas estuviesen en el local, mientras la entidad funcionaba fueron detenidos dos anarquistas que iban a Barcelona con dos maletas atestadas de bombas; ambos poseían carnets del Único y fueron puestos en libertad, mientras los dirigentes del Libre siguen meses y meses en la cárcel. Cuando los sucesos del primero de mavo, fueron desarmados dos guardias de Seguridad; uno de ellos asesinado, y se dijo oficiosamente en la Generalidad que el motín lo habían promovido los afiliados al Sindicato. L i b r e luego se descubrió que el individuo que murió de un balazo cuando agitaba el sable arrebatado al guardia muerto llevaba carnet del Único, y al detener a los portadores de las pistolas arrebatadas a los guardias de Seguridad, se comprobó que eran también afiliados al Sindicato Único. Durante el mando, como gobernador, del Sr. Companys, mientras se mandaba detener acusandoles de pistoleros a todos los individuos que se hubieran destacado en el Sindicato Libre, fueron asesinados por las c a lles de Barcelona 19 afiliados a dicho Sindicato, sin que se practicara ninguna detención ni se hayan hecho averiguaciones para detener a los autores de estos crímenes. Termina el documento afirmando que una de las causas del ambiente hostil contra el Sindicato Libre en Cataluña es su acendrado españolismo y su actitud franca y decidida contra las corrientes antiserjaratistas.