Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
DE LA HUERTA MURCIANA EL N U E V O P L A N D E R E G A D Í O Y EL P A N T A N O DE L A F U E N S A N T A ya fatalmente creados, entre los regantes se suscitaron enconos y apasionamientos, y la voz de la vega, varia e imprecisa, llena de contrapuestos acordes, ascendió hasta el Gobierno, creándole, premiosa y acongojada, p r o b l e m a s de orden p ú b l i c o que, de momento, no tenían más que una solución: la lluvia; ya. que cuando ésta llega b e n é f i c a y j o c u n d a las aguas vuelven a sus antiguos cauces y la paz reina de nuevo en toda la bella extensión de la huerta. Pero si de momento no existe una solución de este conflicto, siempre latente y manifiesto en épocas, siguiendo los t r á m i t e s debidos al desenvolvimiento y ejecución de los planes técnicos, sí que la tiene. Para ello, y antes de nada, hay que l l e v a r al ánimo del huertano la convicción de que es- pre- MONTANAS D E ELEVADAS CUMBRES F O R MAN UN LARGO Y A N C H O CANAL, E N CUYO FONDO DISCURRE E L SEGURA Y A L FINAL D E L CUAL SE H A L L A INSTALADA LA PRESA l, aprovechamiento de los riegos fué siempre en todas las cuencas de caudal poco persistente objeto de largas cuestiones de carácter social. E l regante juzgó, con espíritu justificadamente egoísta- -ya que en el riego está la solución económica de su vida- que el agua era suya, y se opuso a que fuera utilizada sin títulos de una tradicional propiedad, desatendiendo posibles lesiones de intereses ajenos, y sostuvo este criterio a ultranza. Mientras tanto, los propietarios de tierras propincuas que por circunstancias varias no disfrutaron riego, se creyeron, por línea de justxia, merecedores de que se les otorgara un beneficio, que, estando dentro de las máximas posibilidades, no había de producir perjuicio alguno a los demás regantes, cuyo criterio de excesiva intransigencia les hizo elevar negativas infranqueables, mientras el caudal primario fué, en el deslizamiento holgazán de su deriva, a vaciarse en el mar inútilmente. Estos son, en realidad, los dos factores fundamentales del problema que atañe a nuestra cuenca. El río Segura es de caudal variable. O se desborda impetuoso y arrollador, o se consume hasta quedar exhausto, y así acontece que mientras el agua corrió abundante, y las acequias henchirlas llevaban la gracia de sus fecundaciones hasta los más ocultos lugares del valle, se repartió entre todos con prodigalidad, y los organismos E UNO DE LOS BELLOS PANORAMAS QUE. CUBRIRÁN LAS AGUAS D E L PANTANO representativos de los regantes, animados del espíritu de generosidad que caracteriza al huertano, concedieron ampliaciones de riegos en las tres zonas de la vega, autorizando, o, por lo menos, consintiendo, la instalación de motores para elevación en la parte alta. Pero cuando el caudal mermó, llegando el agua a ser un regalo ansiado por todos, y se quisieron entonces hacer va ¿er derechos antiguos en pugna con otros cisa- -por justa y humana- -la ampliación de regadíos en las tres zonas, y singularmente en la alta, a i la que, mientras el agua va perdida al mar, los agricultores miran sus terrenos infecundos y esteparios, y ven sus hogares sumidos en la más angustiosa miseria. Esta convicción es difícil de conseguir por los tradicionales apasionamientos- que en la defensa de sus riegos puso siempre y pone el huertano. L o demuestra IHIIHI Hl! III. M