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DIARIO ILUSTRAVI G E- DIARIO DO. ILUSTRA- DO. AÑO 10 C T S A Ñ O V G E- SI M O S E P T 1 M O NUMERO F U N D A D O E L i. D E J U N I O D E 1905 SI M O S E P T I M O 10 C T S N U M E R O P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A gido informes, seleccionado documentos, celebrado entrevistas, recibido declaraciones, y se ha reintegrado a M a d r i d con un arsenal de datos, fichas, notas y elementos de juicio muy interesantes, y, lo que es más interesante todavía: con el propósito firme y decidido de poner de su parte cuanto le sea posible para llegar al esclarecimiento de los hechos, a l a averiguación de las causas, al castigo de los delincuentes y a la responsabilidad de los inductores. U n o de los diputados de l a Subcomisión, el socialista Teodomiro Menéndez, ha declarado, en una entrevista celebrada con periodistas de Barcelona, que el resultado de sus investigaciones y el estudio del archivo Lasarte y de los documentos de algunos sumarios, sobre todo del instruido con motivo del asesinato de Layret, les ha confirmado en la opinión que ya tenían de que actuaba una banda de asesinos al servicio de las autoridades y otros elementos de la extrema derecha, y que el pistolerismo arrancaba desde la actuación de determinados elementos. Con esta última afirmación, el Sr. M e néndez ha querido indudablemente referirse al asesinato de Barret, acaecido el 5 de enero de 1918. D o n José Barret era director de la Escuela Elemental del Trabajo, en la Universidad Industrial, y presidente de la Asociación de Patronos metalúrgicos; pero como además desempeñaba el cargo de gerente en una fábrica de la carretera del Port, en la que se hacían municiones para los aliados, la opinión pública atribuyó el crimen a la banda de espías germanófilos que capitaneaban Bravo Portillo y el barón de Koening, y acusó como uno de los autores materiales al Nano de Sans. Sin embargo, antes de esto, el 7 de octubre de 1917, había sido muerto a tiros el patrono Juan Tapias, poco días después Juan Carac cvall. y el día 31 el contramaestre Alichandi, por haberse negado a ingresar en el Sindicato Único. Ninguna de estas personas tenía nacía que ver con el espionaje ni con la guerra mundial. Pero cuando verdaderamente llega a su apogeo el desenfreno del pistolerismo catalán es en los años del 19 al 23. N o hav estadísticas completas, pero las parciales asustan. L o s hombres caen en las calles acribillados a balazos. E l procedimiento casi siempre es el mismo: varios contra uno, i n opinadamente y por la espalda. Se establece lo que se llama una parada es decir, varios individuos se sitúan estratégicamente en un punto por donde se supone que va a pasar la v i c t i m a unos vigilan y protegen la retirada; otros marcan (señalan) y otros p i c a n Estos elementos se hallaban organizados en bandas, que se denominaban a sí mismas grupos de acción E s taban a sueldo, y actuaban al ser. vicio de quien mejor los pagaba. Muchos eran, además, confidentes de la Policía. De algunos se conocían los nombres, porque se los lanzaban mutuamente a la cara las publicaciones de uno y otro bando. E s notorio en Barcelona que el mismo día en que se cometió el asesinato de L a y ret entraron en un café de la Rambla unos lo segundo en el caso improbable de que se adoptara, cuando llegó el momento de aban- donar lo primero y optar por lo segundo, alabaron la nueva selección como si en ella E n el otoño de 1931 estuviese la panacea segura y universal. Pero L o s historiadores contarán a las genera- ante un estado de cosas completamente nuevo esto ha de suceder forzosamente, y en ciones futuras que Londres, en el otoño de el fondo conviene, porque de la discusión 1931, se dedicó apasionadamente al estudio nace la luz. de la ciencia económica. E n efecto, he aquí un pueblo enorme, que ha postergado sus Éxteriormente, al menos, no hay diferenaficiones predilectas para consagrarse de cia entre un pueblo de aficionados al fútbol lleno a una ciencia de áridas fronteras y o a las carreras de caballos y un pueblo de contenido tan enigmático para la mayoría economistas y aspirantes a economistas, por como la sonrisa en el rostro de la esfinge, lo cual puede decirse que Londres, en su ciencia que sólo puede revelar sus secretos aspecto externo y visible, no ha variado a los que se acercan a- conocerla con el gran cosa durante los últimos tres años. ánimo libre de prejuicios y muy atento a las Desde luego, no ha adquirido el carácter realidades del día. H o y no es el deporte el. lóbrego y el ambiente de consternación que asunto que monopoliza el interés en las coseguramente sugieren determinadas inforlumnas de la Prensa británica; tampoco lo maciones extranjeras, no necesariamente monopolizan los sucesos; ni siquiera la polítendenciosas, sobre el reciente abandono del tica, que está dominada por la economía haspatrón oro. Aparte del corro- de bolsistas ta el punto de que todas las conversaciones que al cerrarse por dos días el Stock E x giran, o alrededor de la economía política, o change se situó en la calle para proseguir en torno de la política económica. L o s escritores preferidos del público no son ahora sus transacciones con cordialidad y buen humor, no se han formado grupos en las calles los más amenos, o los de mejor estilo literario, o aquellos que de modo más intrigan- de la capital, y, desde luego, no se ha agrupado la gente para comentar los hechos en te saben enredar las tramas de sus novelas tono alarmado, primero, porque, no tenienpolicíacas; son, antes bien, los tratadistas do el suficiente conocimiento de los hechos, que con mayor o menor experiencia, más o se encontraba desprovista de base para comenos autoridad, exponen a un público ávimentarlos, y segundo, porque, careciendo de do de sabiduría las complicadas enseñanzas motivos para sentir alarma, nadie pensó en de las diversas escuelas que actualmente alarmarse. E n las calles, los mismos transe disputan la supremacía del campo ecoseúntes de siempre, que se detienen ante los nómico. escaparates o van en pos de sus asuntos con E l público inglés no sería el que siempre, paso firme y apresurado; la misma esplenha sido si, ante el desarrollo de acontecididez y variedad en las tiendas; igual i n- mientos que tan profundamente afectan su tensidad de tráfico, y más autobuses rojos prosperidad futura y que se presentan con que nunca, sólo que mayores que antes, y tanta fuerza dramática, perdiese la cabe- con seis ruedas en lugar de cuatro. za, se entregase al pánico y pronunciase fra- Bond Street, la calle de las joyerías y las ses de apreciable incoherencia sobre los i m tiendas de lujo, está más desanimada que ponderables enemigos de la, libra esterlina. en otras ocasiones, y esto se debe en parte L o que ha hecho ha sido: primero, consera la crisis mundial, que retiene en sus paívar ta serenidad; segundo, exteriorizar su ses a muchos asiduos visitantes, y en parconfianza en el país y e n sus propios destite a que el mundo inglés elegante v rico nos; tercero, prestar al Gobierno el máxies menos rico de lo que era, y, además, no mo apoyo compatible con las opiniones poha regresado a Londres todavía, sea porque líticas de cada sector, y no aprovechar los se entretiene en las playas europeas o en las momentos actuales para crear dificultades a cacerías escocesas, sea porque ahorra dinelos gobernantes; cuarto, no aminorar en un ro en sus posesiones campestres. Cuando se ápice las verdaderas dificultades de la situaacerque la temporada de Navidades, podreción, sino afrontarlas decididamente, con el mos determinar mejor la extensión de la c r i espíritu, resuelto a vencerlas, aunque sea a sis que sufren las grandes tiendas de L o n costa de los mayores sacrificios, y quinto, dres. L a industria inglesa la ha sufrido cierconsagrarse tranquilamente al estudio del tamente durante los últimos años; no así los problema y de los medios conducentes a su Bancos, a juzgar por las apariencias, ya que solución. D e l mismo modo que en el verano parecen haber invertido todo este tiempo en de 1914 las legiones de obreros y de emla construcción de nuevos edificios, sorprenpleados se prestaron voluntariamente a condentes por su esplendor y proporciones covertirse en legiones de soldados, en el otolosales, e incongruentes por su coincidencia ño de 1931 los ciudadanos se disponen a constituir un ejército de economistas, segucon un período de supuesta penuria. ros de que entre sus rilas surgirá el capitán que ha de llevarles a la victoria. Luis ANTONIO BOLÍN N o son muchos, hasta ahora, los que ven Londres. sin vacilaciones el camino a seguir. E l mismo. Gobierno, aunque compuesto por hombres de capacidad política bien demostrada, ha cambiado totalmente de rumbo en pocas PISTOLERISMO semanas, obligado a ello en parte por los L a Subcomisión de terrorismo, filial, como acontecimientos, en parte por considerado- es sabido, de la parlamentaria de responsaD e s d e carácter oportunista. Los órganos bilidades, se ha constituido en Barcelona más sensatos de la Prensa nos han dicho para estudiar sobre el terreno los procesos primero una cosa v después precisamente incoados en la época nefasta y vergonzosa Jo contrario, y aunque señalaron al decirnos del llamado pistolerismo catalán. H a recolo primero los inconvenientes nue tendría ABC E N LONDRES