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íectamcnte previsto desde hace tiempo y se observa siempre con arreglo a lo dispuesto por la tradición. E l último ocurrió hace poco tiempo. U n diputado laborista por Glasgow hizo una pregunta, que le fué debidamente contestada; j u z g ó insuficiente la respuesta, y permaneció de pie en lugar de sentarse, insistiendo en lo que le había preguntado. Irguióse entonces la figura venerable del speaker, flotante la toga y la cabeza cubierta por la gran peluca blanca, y la p r i mera autoridad de la C á m a r a rogó al d i putado por Glasgow que tuviera ía bondad de sentarse en su escaño. E l laborista no obedeció e insistió nuevamente en su pergunta. Entonces advirtióle el speaker que, de persistir en su rebeldía, se vería obligado a llamarle al orden pronunciando su nombre. T é n g a s e presente que el llamar a un diputado por su nombre, en vez de aludir a él por el distrito que representa, es un paso muy grave en la C á m a r a inglesa; algo equivalente a la desposesión, siquiera sea momentánea, de la investidura parlamentaria que ostenta el diputado. A pesar de ello, el laborista siguió de pie, vociferando, y persistió en su actitud después de ser nombrado. E l incidente adquirió entonces proporciones dramáticas. Obligado por la pertinaz desobediencia del rebelde, el speaker tomó la decisión de suspenderlo en sus funciones hasta el fin de la sesión parlamentaria, imponiéndole así una de las sanciones m á s severas entre las previstas por el reglamento. Después de oír este fallo, contra el que no hay apelación posible, el diputado debió salir de l a Cámara, en la que va no tenía ni derechos ni deberes; pero siguió escandalizando con m á s violencia que nunca. Hubo que llamar al sargento de armas para que impusiera su autoridad por l a fuerza, y, siendo inútiles los ruegos formulados por este funcionario, cuyo sobrio uniforme y ceremonioso espadín habrían bastado para intimidar a cualquier otro, fué preciso requerir la intervención de cuatro robustos ujieres, los que, haciendo caso omiso de los gritos y pataleos del obstinado laborista, le pusieron en la calle en menos tiempo del que se cuenta. Todo ello sin que se escuchara el m á s leve tintineo de una campanilla v sin que las fábricas de campanillas recibieran nuevos pedidos de la Cámara. E l incidente en cuestión tuvo un epílogo digno de ser recordado. Mientras el protag o n i z a forcejeaba con los ujieres, cuatro de sus compañeros, movidos por un i m pulso ninv humano, trataron de ayudarle, asiéndole por los brazos y las piernas, con objeto de impedir su expulsión. Los cuatro fueron severamente reprendidos por el speaker, y. serenados ¡os ánimos, decidieron aprovechar la primera reunión de l a C á m a r a para presentar sus excusas y pedir perdón, de acuerdo con los principios que les i n culcaron en la escuela durante sus respectiva- infancias. Deseo expresar mi profundo sentimiento- -declaró uno de ellos- oi- nue en el curso de la última reunión celebrada por esta C á m a r a me dejé influenciar por mis impulsos y por las circunstancias del momento hasta el punto de obrar en forma que, serenamente considerada, reconozco no tiene defensa posible. M i intervención no fué premeditada, y yo he sido el primero en lamentarla sinceramente. L o s otros tres diputados se levantaron de sus escaños y, uno por uno, expresáronse en términos parecidos. Así terminó el asunto. E n cuanto al diputado suspendido en sus funciones y representación, no ha vuelto a pisar la Cámara ni volverá a entrar en ella, a menos de salir triunfante en alguna elección que se celebre. Después de lo cual no es extraño que algunos amigos ingleses pregunten el motivo de que en el Congreso español se rompan tantas campanillas. L u i s ANTONIO B O L Í N LOS MAESTROS SE NIEGAN A ASISTIR A LOS CURSILLOS. -En la Escuela Superior del Magisterio, los maestros cursillistas, como protesta por la forma en que se hacen los cursillos, han acordado no entrar en las aulas. Con tal motivo ha habido incidentes y alborotos, muy pasajeros. Ahora los protestantes observan una actitud pacífica a la puerta de la Escuela. (Foto Alfonso. r LAS NUEVAS LINEAS DE AUTOBUSES. -La Comisión de Policía urbana, del Ayuntamiento, se reunió ayer para tratar de la concesión de las. nuevas líneas de autobuses. (Foto Díaz Casariego. EL DOCTOR GOYANES DISERTA EN EL COLEGIO DE MÉDICOS Anoche el doctor Goyanes ocupó la tribuna del Colegio de Médicos. Había mucha expectación en tomo a su conferencia. Versó ésta acerca de su destitución del cargo de director del Instituto Nacional de Oncología. (Foto Pórtela.