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A B C. J U E V E S 12 D E N O V I E M B R E D E 1931. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 33 ticipación del Estado en las ganancias influye en la solidez del Banco de Emisión, la cual descansa en las reservas. Como una de las principales funciones del Banco es la intervención en los cambios, i m pone a aquél la obligación de estar en este punto a las ganancias y a las pérdidas con el Estado, si bien se limitan las segundas a una cantidad igual al beneficio líquido obtenido por el Banco en un año. Defiende la representación del Estado en el Consejo de Administración del Banco, cuyas funciones debería ejercer. la Banca privada, sin que ésta pueda hacerlo, por estar toda ella atada y sometida al Banco de España. Justifica el impuesto en relación con la circulación fiduciaria. P o r lo que respecta a la suerte que haya de correr el oro en el caso de que se. vaya a una révalorización, dice que el proyecto sigue las huellas de los que se han publicado en otros países. (Aplausos. E l Sr. L L A D O al rectificar, protesta de que el Sr. Franco le haya atribuido el concepto dé ley paccionada al tratar de la del Banco de España. Tampoco ha dicho que el Estado no debe participar en las ganancias del Banco, y sólo ha querido publicar cuáles son estas ganancias, cómo se reparten y la participación que el Estado tiene en la emisión de billetes, y propuso como mejor solución el i m puesto sobre el beneficio líquido. Insiste en sus puntos de vista. E l Sr. F R A N C O dice que le complace la declaración de que, no tratándose de una ley paaccionada, el Estado puede legislar libremente. No es partidario de que participe el Estado directamente en los beneficios del Banco, porque esto no tendría carácter dé i m puesto. E l Sr. C O R O M I N A S (D. Pedro) declara su satisfacción porque el debate haya tenido un comienzo de paz, apartado del ambiente de las pasiones políticas. Recuerda que felicitó oportunamente al ministro de Hacienda por la presentación del proyecto, pero le anunció que tenía que formular algunos reparos. Se refiere al detalle de la creación de una Junta Interventora del Banco, y dice que se va complicando tanto el organismo económico que teme que se llegue a la desorganización de la nación. Alude al Centro Superior Bancario, incapaz de omitir consejos e informes valiosos, y que se ha convertido en un organismo burocrático, más, probándolo el hecho de no haber podido ser utilizado en el importante asunto del cambio. Después trata de l a política del oro que se desarrolla en el proyecto de reserva del oro, lo que está en razón inversa al impuesto, o, lo que es lo mismo, que el tipo de éste aumenta según disminuye dicha reserva, estando orientado a favorecer el aumento de dicha reserva. Cree que en el estado actual el impuesto rendirá siete u ocho millones de pesetas. N o le parece eficaz, pues para substraerse al pago del mismo, el Banco se verá obligado a comprar oro, pagándole caro, con lo cual perderá de momento lo que se. ahorre de impuesto: y como por otra parte se dice que el día de la estabilización el oro será valorado con arreglo al tipo que se fije para la moneda, el Banco sabe que perderá más en esta liquidación cuanto más oro posea. Entiende que este impuesto no se aplicará más que un año o año y medio, o sea el tiempo que se tarde en llegar a la estabilización. L a parece bien el artículo del dictamen que divide en dos la cuenta de Tesorería; una en oro y otra en plata, o sea que dispone que el 5 por 100 de dicha cuenta sea en oro, pero entiende que esto no quiere decir que el Estado pueda cifrar ese otro oro, pues si fuera así se llegaría a restar tal cifra de la reserva de oro del Banco, que ésta bajaría de su límite mínimo. Señala una solución práctica para este caso, la cual no alarmaría a la opinión. Afirma que para retirar oro no hay más remedio que tener un saldo favorable en la balanza de deudas; por lo menos podríamos tener- -dice- -una economía rica, pero no tendríamos oro. Se crearía en tal caso una deuda en oro que pesaría constantemente sobre la economía nacional. Se ha sufrido- -dice- -una equivocación con el proyecto, porque él Banco sabe que ya no le conviene comprar oro; en cambio adquirirá divisas. E l ministro de H A C I E N D A Todo es oro. Decimo. s oro, lo mismo en barras que en divisas. E l Sr. C O R O M I N A S De todos modos, a España no le conviene que el Centro que va a intervenir en aquel cambio ofrezca resistencia a adquirir oro. Y esto es grave, porque, ¿quién nos dice que no necesitamos aumentar la circulación fiduciaria, debidamente garantida? L a resistencia a adquirir oro- está justificada en el Banco, y es indudable que no se puede proceder violentamente contra el que tiene razón. Además, estima el orador que el preludio de la estabilización tendrá que ser una compra de oro, y como el Banco sabe que ese oro le costará más de 2.000 millones, de pesetas al establecerse el nuevo tipo para el valor de la moneda, se resistirá. Manifiesta que si urge el restablecimiento del crédito de la. moneda nacional, en ningún Estado se le ha confiado a los Bancos 3 e emisión. Habla después de las garantías de los modernos Bancos de Europa, pero teniendo en cuenta que es, no sólo sobre los billetes, sino también sobre las cuentas corrientes y los depósitos. En fin, termina diciendo que expuso lo que juzgó justo y conveniente, dispuesto a retirar todo lo que moleste al ministro, pues en estos asuntos es partidario del frente único; tratándose de la economía nacional, cree que no debe haber partidos. (Aplausos generales. Continúa la discusión del p r o y e c to de Ordenación Bancaria E l Sr. M A R R A C Ó presidente de la Comisión, defiende el dictamen. Manifiesta que no se trata de crear un nuevo centro burocrático, y refuta los argumentos expuestos por el Sr. Corominas. Este rectifica, así como el Sr. M A R R A CÓ, y se levanta la sesión a las dos menos veinte. Acotaciones o yente de un El asunto del señor Guerra del Río E l P R E S I D E N T E dice que, después déla solicitud del Sr. Guerra del Río de que esta misma noche, se discuta el dictamen de la comisión Depuradora, la minoría radical realizó cerca de la presidencia la misma gestión; pero no habiendo dictaminado todavía la Comisión, espera que en el día de hoy se pueda poner aquel a debate. La historia de los Consejos Técnicos es bastante complicada y no se puede referir en tres líneas. Intentaremos, sin embargo, precisarla sucintamente. Primero, la Cámara dijo que no le agradaba el Senado. -No; el Senado, no. ¿Habrá por ahí algo que sin ser el Senado venga a ser el Senado? -Buscaremos- -respondió la Comisión. Y trata, en el. Título V I I de la creación de los Consejos Técnicos. Entonces D. Femando de los Ríos amplía el carácter de los mismos en una proposición, según la cual venían a resultar algo así como una segunda Cámara. La Comisión convierte en dictamen l a propuesta del señor de los Ríos. Parece que va a haber una segunda Cámara, en electo. Pero los señores Alomar y X i r a u presentaron un voto particular contrario a l a existencia de los Consejos. Las Cortes votan en contra de l a opinión de Alomar y X i r a u Y a hay Consejos Técnicos. Y se pasa a discutir las enmiendas. Entre éstas hav una del Sr. Ayuso pidiendo la supresión de los tales Consejos. Los señores diputados la aprueban Y a no hay Consejos, no queda n i un Consejo en todo lo que alcanza la vista. Se le ocurre en seguida al Sr. Castrillo salvar, al menos, el Consejo de Estado, porque parece que sin él no marcharán muy bien las cosas. Pero ya están los diputados tan próximos al vértigo que se aplaza el asunto para l a sesión siguiente, que fué la de ayer. Ayer aparece la Comisión y dice que no ha podido adivinar en toda una noche de c a vilaciones qué diablo quiere la C á m a r a si varios Consejos, ningún Consejo, un solo Consejo, o quinientos Consejos. Y como e l último de que se habló fué el de Estado, ella, la Comisión, propone ese, por si gusta. A l llegar este momento, el Sr. Govnáriz ofrece una enmienda en la que una ley especial regule el funcionamiento de los Consejos que asesoren al Gobierno y a l Parlamento. PATENTES Y MARCAS Agenda fundada- en ifltí. 6 DIRECTOR GEREXTJC; D. RODOLFO DE LA TORRE ROSELLO -n w II. Profesar Mercantil y Agente Oficial de la Propiedad Industrial MADRID: 1 -da Por o visto, lo que no agradaba a l a Cámara e r a que ¡e llamasen técnicos porque en cuanto aparece, una nueva palabra- asesores -los encuentra aceptables. Y vuelve a haber Consejos. Aprobada ja enmienda, pasa a ser dictamen. Se vota el dictamen y es aprobado también. Pero se oyen gemidos: es el Consejo de Estado, que se quedó fuera como un niño a la puerta de un cine. L a Cámara, que antes parecía excluir todos los Consejos, menos el de Estado, acaba de admitir todos los Consejos, menos el que antes prefería. ¿Cómo haremos? ¿Cómo no haremos? A l fin, se abre otra puerta, creando un nuevo artículo, para que entre el Consejo de E s tado. IBA Y el Sr. Bestciro declaró aprobado el capítulo.