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INTERPRETACIONES lina nación jubilada L a impresión de descender en categoría (como español legal) no la he sentido profundamente hasta que he visto la noticia en los periódicos. Él Gobierno renuncia a construir grandes transatlánticos de lujo, por no poder soportar los gastos de una competencia demasiado costosa, y se resigna a buques mixtos, de carga y pasaje, en los que pueden, si quieren, viajar los pasajeros de tercera; los españoles de cierta posición, que utilicen l o s buques extranjeros. L a noticia la h a b r á n pasado por alto l a generalidad de los lectores de periódicos. Y o no he podido hacer lo mismo, porque l a mitad, pollo menos, de mi espíritu está permanentemente mirando hacia ei mar; mirando, sobre todo, hacia e! lado de A m é r i c a Y entonces me he acordado de aquellos otros españoles que están mirando desde A m é r i c a constantemente hacia E s p a ñ a aquellos que al bajar al puerto se a v e r g ü e n z a n de la modestia de nuestros transatlánticos, y sienten una tristeza íntima al contemplar la esplendidez y el grandor de los paquebotes alemanes, italianos, ingleses, holandeses y franceses; y se pasan la vida soñando en que alguna vez, dando E s p a ñ a un estirón hacia adelante, acabará por botar también magníficos buques que no tengan que envidiar a- nadie. Pues no. E s p a ñ a renuncia a la grandeza. Con barcos mixtos de carga y pasaje con navegación de tercera nos tenemos que contentar. Con el rango de nación de tercera clase. Y a lo dice el artículo de la Constitución somos una República de trabajadores. Inmediatamente, todos los signos de la antigua valorización, o de l a antigua pretensión, han sido borrados. Se han depuesto los plumeros, los penachos, los pompones. Hasta el su s e ñ o r í a se ha eliminado del Congreso. Y las clavas suntuarias de los maceros. Y las Capitanías generales. Todo Como un auténtico pueblo de tercera clase. Y entre tanto, ¿q u é va a ser de M a d r i d? ¿Qué porvenir se le prepara a esta gran capital de lujo, a esta ciudad puramente suntuaria que ha surgido, si pensamos bien, como el principal penacho pomposo de una nación enamorada de la grandeza? P a r a una República de trabajadores, n o resultará algo excesiva una capital de cerca de un millón de habitantes? Con una capital de unas doscientas m i l almas seria suficiente para una nación de tercera clase. L o indispensable para tener bien conservados los ministerios, los Museos, el Congreso, la Casa del Pueblo. E n cuanto a Castilla, qué hace ahí esa llanura alta y solitaria, llena de castillos y ciudades almenadas, de monasterios y de Catedrales? ¿E s e majestuoso país lleno de recuerdos de grandeza y de caballería? E s a inmensidad vuelta de cara hacia el pasado glorioso? Todo su pasado ha sido jubilado. Todo cuanto justifica y sostiene el ser histórico de Castilla ha sido declarado inútil y adverso. S i n marcialidad ni caballería, sin religiosidad ni majestad, sin penachos n i plumeros gloriosos, Castilla tiene que. conformarse con ser menos que una República de trabajadores: una República de cavadores con l a azada al hombro. Pero hay que creer que no ha de ser para siempre esta jubilación que se nos decreta. Retroceder a la última fila de los pueblos; convertirse en nación de tercera clase; renunciar a todos los pujos de grandeza: esto no puede ser m á s que un episodio, una d i versión del destino o un mal sueño del que h a b r á que despertar cuanto antes. H a y un genio de la raza contra el cual no puede nadie prevalecer. E l genio de E s p a ñ a ha aspirado siempre a la altura. Ser algo, representar una nota de fuerza en el mundo: he aquí todo el sentido del v i v i r español a través del tiempo. ¿E s que íbamos a creer de veras que puede jubilarse por decreto a una nación que si tiene alguna realidad en la H i s t o r i a es porque precisamente ha querido a toda costa ser grande? JÓSE M S A L A V E R R I A a LOS PRIMEROS COLISTAS DE AYER PARA VISITAR PALACIO, Aquí están los ciudadanos que formaban a la cabeza de la cola y fueron, por tanto, los primeros en proveerse de entradas. Foto Palomo) LA ra, cia ios MUJER MADRILEÑA EN EL JURADO -Ayer actuó por ves primeen el Palacio de Justicia, el Jurado mixto. Sección primera, de la Audienprovincial. Expectación ante el anuncio de esta intervención femenina en asuntos judiciales. Nota de color dentro de la gravedad de la sala, que está llena de una simpática curiosidad. (Fotos Duque y Alfonso.