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A B C. V I E R N E S 13 D E N O V I E M B R E D E 1931. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 19. que se podían hacer determinadas investigaciones, se prestó bondadosamente a ayudar a la Comisión, poniendo a sus órdenes a un inspector de Policía. (E l Sr. G A L A R Z A protesta de la afirmación del Sr. Fernández Clérigo. A ñ a d e que la Comisión lia obrado con absoluta escrupulosidad, y con un espíritu de generosidad extraordinaria, pues no ha querido tomar en cuenta cosas que pudieran perjudicar al Sr. Guerra del Río, ni siquiera la carta que el Sr. Aguirre Manteca d i rigió al general Primo de Rivera. La Comisión modifica el dictamen. U n fuerte escándalo E n vista de la actitud de la Cámara y a requerimientos del presidente, la comisión Depuradora procede a redactar un nuevo dictamen, pero mantiene la última parte del antiguo, que se refiere, como se sabe, a la prueba indiciaría. Tan pronto como el nuevo dictamen es leído, la esfervescencia aumenta. E n la Cámara se oyen gritos de ¡n o! ¡n o! ¡fuera! ¡n o se puede condenar sin pruebas. E l Sr. A L B A Pues al Sr. M a r c h se le condenó por indicios. E l ministro de H A C I E N D A ¿P o r indicios? Se le debió ahorcar en ¡a Puerta del Sol. L a confusión aumenta y el Sr. B E S T E I R O logra, a duras penas, contener a los d i putados. Tiene unas palabras llenas de emoción para rogar a todos la serenidad y la calma, y la Cámara le aplaude. E n este momento los miembros de la comisión Depuradora se leventan de sus escaños y se dirigen hacia la puerta del salón para abandonarlo, manifestando que, desde aquel momento, se consideraban dimitidos. E l Sr. B E S T E I R O enérgicamente, lo impide. Dice que tienen la obligación de permanecer en sus puestos y acatar las decisiones de la Cáisnra. Sobre todo- -agrega- -este juego de db. íiíiriües se repite con demasiada frecuencia. Interviene el señor Galarza P a r a contestar la alusión del Sr. F e r n á n dez Clérigo se levanta el Sr. G A L A R Z A Pide que se lean las cuartillas de- la declaración que prestó ante la comisión Depuradora cuando ésta interrogó a todos los. miembros de la comisión de Responsabilidades. Resuita de esa declaración que temeroso de que pudiera ser objeto el Sr. Guerra del R í o de una maniobra política y deseoso de investigar la verdad de la declaración prestada por el portero del domicilio de éste, encargó a un agente de toda su confianza para que hiciera la oportuna investigación. Cuando el orador comprobó que en aquella casa no conocían a D Juan March, lo declaró así, con honda satisfacción por su parte. Piden la palabra simultáneamente los señores M A R T Í N E Z B A R R I O S y B A E Z A M E D I N A Este, jefe de la minoría radical- socialista, a la que pertenece el Sr. Ortega y Gasset. Concedida la palabra a este último, manifiesta que el Sr. Ortega y Gasset ha presentado la dimisión de su cargo de vocal en la comisión de Responsabilidades, obedeciendo, sin duda, a un impulso que no, ha podido reprimir. L e rogaba por tanto, en nombre de la m i noría, que retírase su dimisión y que continuase en su puesto sin excusar su colaüuración en los trabajos de la Comisión mencionada. E l Sr. Ortega y Gasset, ante los requerimientos del jefe de- su minoría, da per no presentada su dimisión. Discurso del señor Barrios Martines E l señor Fernádez Castillejo, de la C o m i s i ó n intenta defender también el dictamen A continuación habla, el Sr. F E R N A N D E Z C A S T I L L E J O miembro de la comisión Depuradora. Dice que el dictamen refleja, ante todo y sobre todo, una honradez intachable. De una parte, entiende que es honorable el Sr. Guerra del Río, pero por otra no puede por menos de reconocer que hay ciertos indicios que pueden hacerlo i n compatible con la comisión de Responsabilidades. (E n este momento se promueve un escándalo. Numerosos diputados dicen que el dictamen no puede mantenerse, que es incongruente y que debe retirarlo la Comisión. E l Sr. Besteiro enérgicamente y con exhortaciones a los diputados logra imponer el silencio. El señor Ossorio y Gallardo da lectura a una p r o p o s i c i ó n Hecho el silencio, el. Sr. O S S O R I O Y G A L L A R D O dice que, en nombre de varios diputados que están ccica de él, va a dar lectura a una propos irón. Esta dice a s í L a Cámara, enterada del dictamen de la Comisión que proel mía no haber dato alguno contra la honorabilidad del Sr. Guerra del Río, aprwba esta proposición. L a propos: ja es acogida con aplausos y aprobada unániru ir. eití E l Sr. C O R D E R O en nombre de la minoría socialista, interviene. N o está conforme con el dictamen. E n tiende que es incongruente, y que aprobada una de sus partes, no es posible desaprobar la otra. Sin prueba, no es posible condenar. A l hablar así, expresa el criterio de la nimonría socialista. A ñ a d e que ningún miembro de la comisión de Responsabilidades, de la que es presidente, encontró tacha alguna en el señor Guerra del Río. Y él y sus compañeros de Comisión consideraron siempre un honor sentarse al lado del Sr. Guerra del Río. Esto- -añade- -lo digo como presidíente de la comisión de Responsabilidades. A h o ra, como jefe de la minoría socialista, rindo desde aquí un tributo y un homenaje a la minoría radical, que ha sabido, en momentos graves, imponerse obligaciones que son dignas de elogio, precisamente por ser durísimas. E l señor Sánchez R o m á n hace tres declaraciones Se levanta el Sr. S Á N C H E Z R O M Á N y en la Cámara se hace un gran silencio. Dice que considera de su deber hacer ante l a Cámara tres declaraciones: Primera. E l dictamen habla de indicios, pero una conciencia honrada no puede reconocer que esa sea una prueba. E l dictamen no puede ser mantenido lógicamente. Segunda. S i la Cámara da muestras de apasionamientos, es preciso terminar cuanto antes una cuestión enojosísima, por el mismo bien de la República, y no hacer caso de comentarios porteriles. Tercera. Todo lo que sea desviar a la C á m a r a de su función legislativa, es peligrosísimo y en esta ocasión la Cámara está ausente de su misión principal. (Aplausos. E l ministro de C O M U N I C A C I O N E S se levanta a hablar y la Cámara le escucha con gran atención. Dice que desde que. se inició el desagradable incidente que comenzó con el caso, de D Emiliano Iglesias, se dedicó constantemente a refrenar las pasiones de los hombres que forman la minoría republicano- radical. Como hombres se hallaban agitados por las pasiones políticas, pero jamás intentaron con sus actitudes coaccionar la suprema soberanía del Parlamento, al que entregaron, íntegra, ¡a resolución del problema. A ñ a d e que ha sentido viva complacencia en oír las manifestaciones hechas por los señores Baeza Medina y Cordero. Se habían percibido dentro y fuera dei Parlamento ciertas actitudes políticas alrededor de este, debate. Más cjaro, se había dicho que socialistas y radicales- socialistas pretendían que una cuestión de personas cayera íntegra sobre el partido radical. Esas suspicacias y recelos quedaban desvanecidos después de las claras y rotundas manifestaciones de los jefes de ambas minorías. A l terminar su breve discurso el Sr. Martínez Barrios se oyeron grandes aplausos y los diputados de la minoría radical desfilaron ante el Sr. Guerra del Río, felicitándole. E l Sr. B E S T E I R O declaró terminada la sesión secreta. Se reanuda la sesión A las tres menos cuarto de la madrugada suenan los timbres anunciando que lá l e sión secreta ha terminado y va a precederse en sesión pública a dar conocimiento del acuerdo tomado por la Cámara en la sesión E l Sr. B E S T E I R O Se reanuda la sesión pública. L a presidencia tiene que hacer la siguiente declaración, que en la sesión secreta que se acaba de celebrar, la Cámara h atomado la siguiente resolución: L a C á mara, enterada del dictamen de la Comisión, que proclama no haber dato alguno contra la honorabilidad del Sr. Guerra del Río, aprueba esta declaración y acuerda dar por terminado este asunto Este, como los anteriores, es un acuerdo solemne de la Cámara. (Aplausos. Se retira el dictamen E l Sr. F E R N A N D E Z C L É R I G O en brevísimas palabras, dice que l a Comisión celebra haberse equivocado y retira el dictamen. Unas palabras del señor Besteiro E l P R E S I D E N T E de la C á m a r a recoge las manifestaciones del Sr. Sánchez Román. Ruega a la Cámara que las tome en consideración y reflexione sobre ellas, porque ante todo y sobre todo debe procurar qire los elementos que integran la República no se destrocen mutuamente en una lucha peaueña e inútil. E l Sr. C O M P A N Y S en nombre de la m i noria catalana, se suma a Jas palabras pronunciadas por los Sres. Sánchez Román y Besteiro. Efervescencia en los pasillos Pocas veces se han visto los pasillos de la Cámara como esta madrugada al terminar la sesión secreta. Se comentaban apasionadamente los i n cidentes del debate, y las discusiones fueron en- algunos momentos bastante agrias. E l Sr. Sánchez Banús abandonó el salón de sesiones antes de que la sesión terminara, profundamente agitado. Dijo que el espectáculo había sido deplorable, y que estaba dispuesto a separarse de su minoría. Varios- El señor Ortega y Gasset dimite el cargo de vocal de la comisión de Responsabilidades E n este momento el Sr. O R T E G A Y G A S S E T (D, Eduardo) dice que dimite su cargo de vocal en la comisión de Responsabilidades. (Grandes rumores.
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