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ABC. V I E R N E S 13 D E N O V I E M B R E D E 1931. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 24. mayoría abandona la Cámara, sin asistir la lectura del documento. E n un grupo separado, los Sres. Ossori y Gallardo y el ministro de Justicia, discuten, en unión de otros diputados, sobre el tema constitucional. Terminada la lectura, las tres o cuatro docenas de diputados que han permanecido en el salón, prorrumpen en aplausos. U n d i putado exclama: ¡Viva, la República Y ¡otros dos contestan: ¡V i v a! Se lee después el voto particular presentado al dictamen, y se levanta l a sesión de la tarde, a las nueve y diez de l a noche. E l Parlamento no podrá intervenir en las decisiones judiciales; pero sí fiscalizará l a organización, el régimen y el funcionamiento de los Tribunales, a cuyo efecto tendrá asiento en las Cortes el presidente del T r i bunal Supremo. E l orador dice que nadie podrá negar l a austeridad de los jueces, y que no es en la falta de honradez donde debe apoyarse la reforma, sino en los casos de falta de capacidad. Estima que no habrá nunca Justicia en España, mientras ésta dependa de un ministerio. Independientemente de la buena fe y recta intención del ministro, la Justicia estará siempre sometida al Gobierno, mientras éste decrete los ascensos, los traslados y las cesantías. Añade que en realidad el gobernador llama a su despacho a l presidente de la Audiencia y éste se juzga sometido. Cada magistrado lleva un posesivo que es denigrante para él, pues se dice: Este juez es de Fulano y este de Mengano. Aboga por la autonomía del Poder o función judicial, sin temor a la oligarquía, casta, o imperio judicial, porque aunque esto se produzca alguna vez, de momento no debe preocuparnos, porque precisamente lo que existe es todo lo contrario: la servidumbre judicial. Se suma a la enmienda presentada por el Sr. Madariaga, pero mantiene de la suya que el presidente del Supremo, como jefe de un Poder, deba su nombramiento a nadie, ni siquiera al presidente de la República. Designado éste justicia mayor o presidente del Supremo, l a Justicia deberá organizarse por ella misma. Dice el Sr. Elola que una cosa es el ministro y otra el presidente del Supremo: el primero es político y la política tiene que predominar a su juicio y en su actuación, y el presidente del Supremo no lo sería... E l Sr. E L O L A Sería un político m á s indeseable que todos los demás. E l Sr, OSSORIO Y G A L L A R D O Y o tengo un concepto de la Justicia independiente, que no es el del Sr. Elola. Y o político, prefiero el Poder judicial independiente, y el Sr. Elola, magitsrado, teme la independencia de ese poder. E l Sr. E L O L A N o he dicho eso. H e hablado de poderes jurisdiccionales interdependientes. El Sr. O S S O R I O Y G A L L A R D O Y o sólo expongo mi opinión. E l señor ministro de J U S T I C I A dice que pensó ante todo en la retribución de los jueces y propuso que ésta fuera como mínimo l a de doce m i l pesetas. Importaba siete ínillones y sólo ante la actitud del Consejo de ministros decidió no aumentar los gastos del presupuesto. Dice que ni de la formación ni de la retribución del Poder judicial se ha ocupado el Parlamento, pero todos los días los diputados arrojan nombres al hemiciclo y esto es grave. Propone que el presidente y el fiscal deben formar parte de la comisión de Justicia del Parlamento para que en todos los casos particulares se discuta el asunto antes de traerlo a la Cámara. Y se habla de los jueces, pero no de los abogados, que quizá son los más responsables de lo que ocurre, y juzga preferible que los Colegios de A, bogados fueran más severos en apreciar las condiciones de sus miembros, porque l a Justicia no se hace sólo en los Tribunales. (Muy bien. Habla de l a crisis judicial de Alemania, y dice que l a envejecida Universidad española enseña una conciencia de legista, no de jurista; esto es, que enseña a respetar m á s l a ley, que el verdadero sentido de l a Justicia. A l Sr. Ossorio le dice: Autonomía, s í pero de un modo relativo, porque no puede haber autonomía plena dentro de la unidad estatal. H a b r á que buscar los puntos de conjunción y de conjugación- de esos órganos. Quisiera- -añade- -que acabaran esas posibilidades de favores. en punto a traslados y nombramientos de los jueces. N o es partidario de la antigüedad para el ascenso, que es un sistema biológico, pues es preciso seleccionar al m á s culto y capacitado. L a formación de un juez se ve en sus sentencias: l a vida del juez, lo que él haya escrito, la unidad de su conducta, debe servir para l a selección. Conforme está con el Sr. Ossorio y Gallardo con que hay que arrancar del ministerio la posibilidad del favor. Sobre l a definición cree que debe decirse que l a Justicia se administra en nombre de la nación. E l Sr. O S S O R I O Y G A L L A R D O dice que a los abogados los enjuicia, y no caritativamente, toda la sociedad, y, además, se enjuician mutuamente con sus críticas. E l ministro de J U S T I C I A Y se neutralizan. E l Sr. O S S O R I O Y G A L L A R D O Y por lo que respecta al Colegio de Abogados, los que estamos encargados de la gestión no recibimos más que dolores y amarguras. Después recoge una prenda que ha soltado el ministro: L a de que el presidente y el fiscal del Supremo deben estar en l a Cámara. ¿N o es a s í? E l ministro de J U S T I C I A E n la comisión parlamentaria de Justicia. E l Sr. O S S O R I O Y G A L L A R D O Y o estimo que en la Cámara, pero sólo el presidente. Defiende una autonomía con un órgano de responsabilidad. E l Sr. S A L A Z A R- Y a están las eternas contradicciones de su señoría, una autonomía sin autonomía. E 1 Sr. O S S O R I O Y G A L L A R D O Y o defiendo mi punto de vista sobre la autonomía, pero con un órgano de responsabilidad, que es el presidente del Supremo. Cree que de traer a éste no se le debe dejar en el ascensor. E l Sr. G A L A R Z A Sería un presidente sometido al grupo numeroso de la Cámara. E l Sr. P É R E Z M A D R I G A L Y saldría hecho un guiñapo. (Risas. E l Sr. O S S O R I O Y G A L L A R D O E n tonces que sigan los jueces sometidos al ministro, y las cosas como están. Voces: N o es esto; no es esto. E l Sr. O S S O R I O Y G A L L A R D O Respecto del sistema de ascenso, l a elección es necesaria. Todo menos dejar a la Justicia en esta cuestión constitucional tal como nos la hemos encontrado. E l Sr. R U I Z F U N E S siente, en nombre de la Comisión, no poder admitir la enmienda del Sr. Ossorio y Gallardo. Afirma que l a cantidad abrumadora de enmiendas presentadas d a r á lugar a numerosas intervenciones. Dice que el principio de Poder no aparece en la Constitución, que ha recogido el sentido moderno de l a soberanía al hablar del órgano parlamentario, el órgano judicial, etc. Acepta el concepto de que l a Justicia se administre en nombre del Estado, pero no de la Nación. Queda desechada la enmienda del señor Ossorio y Gallardo. La sesión nocturna Se abre la sesión a las once, con gastante concurrencia en escaños y tribunas. E n el banco azul toma asiento el ministro de Hacienda. Dictamen de reforma de la ley de Ordenación Bancaria El- Sr. A L B A declara que examinará l a cuestión sin criterio partidista, pero su discurso será de política de finanzas, como el del Sr. Liado fué jurídico, y el del Sr. Corominas de técnica financiera. Dice que nunca fué defensor del Banco de España, y que no se aviene a la cobardía colectiva, y dice que hay que reconocer que aquél es el receptáculo al cual han acudido todas las entidades bancarias y muchas particulares. Entiende que ahora no se trata de la crisis del Banco de España, sino de la economía del país. Cree que en la mano del Sr. Prieto está el lograr el frente único de que hablaba anoche el Sr. Corominas. Empieza a examinar el proyecto, y pregunta qué ventajas hay para la economía en determinados artículos, que, sin constituir ningún beneficio para la economía del país, representa un peligro para el crédito. Si el Sr. Prieto alega la más leve causa de conveniencia, se dará por satisfecho. Considera justo que cuando el Estado tiene que acudir a los contribuyentes lo haga también tl Banco de España. Pero, como dijo muy bien el Sr. Corominas, el importe que se l o g r a r á será ocho millones de pesetas, cantidad que no requería tan enormes modificaciones. Examina el artículo quinto, sobre l a facilidad para la emisión del billete, que empujará necesariamente a la inflación. N o le parece exagerado que el 10 por 100 se eleva al 12. Declara que la armazón del proyecto parece referirse a un prólogo para la estabilización y no deja de sorprenderle que el ministro de Hacienda pida esas autorizaciones, cuando es bien sabido que declaró que no sería él quién hiciera la estabilización. P o r eso estima que debía dejar eí. camino libre a los que hayan de intentarla. Dice que el Sr. Prieto no ha heclío sino llevar al proyecto la orientación del informe del profesor Rist, consultado por l a D i c tadura, i Lee párrafos de éste rapport y los comenta diciendo que han variado algunos factores en el orden económico internacional, pues, por ejemplo, hoy ya no se piensa en la desmonetización de la plata. Cree que se debe fijar más baja la cifra que se puede perder, porque esto producirá intranquilidad en los mercados bursátiles. Cree que debe ser el Parlamento el que conceda los nuevos créditos en caso de que sean necesarios, y censura l a redacción de proyecto al establecer l a intervención parlamentaria en úítirno lugar. Recoge el rumor de que se han perdido doscientos millones por un lado, y trescientos por otro, en las operaciones reamadas E l dictamen de acusación en la comisión de Responsabilidades contra d o n A l f o n s o de Borbón U n secretario lee el dictamen de la comisión de Responsabilidades respecto al proceder de D Alfonso de Borbón. Los diputados que habían abandonado los escaños se reúnen en derredor del lector, firmando un grupo de pie, mientras la gran
 // Cambio Nodo4-Sevilla