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abrigo, pero liada pesados; hay jerga gruesas, diagonale ¿lana foscas y con dibujos (ejidos en un solo color. Cuando llegue U hora, difícil para ustedes, de elegir la tela mejor, me permito, esperando que me lo a g r a dezcan, recomendarles ArtHtlyo, de mucho abrigo y a la vez l i g e r a Bucal ya, salpicada de rizos, y rmiclyo doble, cuyo dibujo de relieve simplihcará e l trabajo de l a modelista. L o s colores preferido en este momento son negro, verde v m a r r ó n i cro he aquí un violeta que se desliza disimuladamente entre ellos pura ocupar puesto preponderante. N o sé si lo conseguirá; pero sera preciso contar con él. A h o r a ocupémono de los numerosos medio que hay para dar a esos trajes sastre el calor deseable. P r i m e r o mucha chaquetas están forradas de pieles, v con las que no lo están sc l l e v a un bolero encantador de pieles, que se pone y se quita a capricho, según lo e x i j a el tiempo. N o es preciso elegir la misma clase de pieles que l a del abrigo. A l g u n a s chaqueta van forrada nada más que hasta la cintura, sobre todo cuando su dueña no sea muy delgada. P o r luera. las manga, de piel, o, por lo menos, m c J i m manga que pasan del c o d o a veces, en el centro de l a manga, recta y larga hasta la mano, se pavonea un g r a n volante en f o r m a otra vece son manguitos y también volantes en los hombros; en resumen, todo genero de fantasías sin ejemplo. L o a cuello están sujetos a las mismas leve L o grandes de do oaras ven meno que l o pequeño abrochados debajo de l a barba. S c rodea la chaqueta de pieles y también te utiliza para hacer bolsillos exteriores. Grande trozos de piel se incrustan en las chaqueta sin orden aparente, pero bien determinado su lugar para no romper la armonía de la linea, a capricho. H a s t a hoy en las falda no se ven adornos que cencuerden con l o i Je la chaqueta; pero no será extraño que veamos bordear las falda con pieles. P a r a todos esto adorno peludos hay que volver la vista hacia el MtfaC IL el caracul, el gayuc. el y el zorro E s t e último imprime al traje sastre elegancia insuperable. También la chaqueta toda de pieles es elegantUíma y sirve por igual con l a falda sastre que con traje de terciopelo. S o n preferidas las píeles de n u t r i a y de c o r dero pelado. Si lo cintumnes no asustan a sus talles, pueden adoptarlos, peri suplico a ustedes que ante de decidirse ae tome medida de la cintura y vea los centímetro qtíe m a r c a dc pué de este examen ustedes sabrán a qué atenerse. L o s cinturones para chaqueta son de cuero y de p i e l Í ustedes quieren, con hebilla brillantes, n u n ca de bisutería; sencillez y sobriedad son indispensables al traje rustre. Puesto que y a le liemos analizado, nada nos queda que d e c i r he dicho cuanto sabía. E n cambio, todavía ignoran ustedes el papel que corresponde a la blusa. E de p r i m e r o r d e n primero se hace de sel. i espléndida, otonián. raso, seda adamascada o brochada, siempre en un solo c o l o r a veces g r a n des lunarc de terciopelo le prestan relie v Rizados y encañonad tan a la mofla, rodean el cuello y las m a n g a s también se ponen como chorrera. L a s blusas se sujetan con la falda o se c r u z a n encima, a mencw que tengan cierto aire de suvater. ¿Colore preferidos? V e r d e imperio, t c n s los rosas v i v o s aitlled calientes, amarillo y rojos. i se trata de completar mt truje MMfC n e g r o con los de otro tono es preciso eleijir Urspaeio y decidirse por colores suave L o s encajes, U lencería y cuanto fué d o m i n i o del verano 1 no ñpura en estfl fnoca del año. D e j o a ustedo frente a frente con sus futuro trajessa tre de i n v i e r n o olviden mi presencia y no piensen más que en ello ha Iletrado el momento de separamos, para que no me llamen intrusa. Tmtá (Plhujoa de f ir Ion S. d Trjada. CLEMENCEATJ T R A J C I A 8 T M RO A D O R N A- ÍO C O V R E N A R D HLUSA JUICA DRHAJO. MOHKI. O
 // Cambio Nodo4-Sevilla