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-Te pareces al ave dé rapiña- -se le decía- pero, al fin, hete ahí preso. -Mirad lo que yo hice de los vuestros -replicaba él, y, a falta de lenguaje, la energía del ademán y del gesto hacía comprender u n a horrible alusión. Entre tanto, el que debía desenlazar la tragedia, el matador, para s e r v i r m e de la expresión por tugue- sa, estaba r e t i r a d o preparando su tocado, que, como había de hacerle h o n o r en los cantos futuros de la tribu, requería minucioso cuidado. Además, la costumbre le exigía un recogimien to casi religioso. Desde luego, no descuidaba n i n g ú n detalle que le diese el más i m p o n e n t e aspecto, con el más s a l v a j e lujo. E l cuerpo ente ro pintado de negro, INGENUA ESTAMPA REPRESENTANDO UN T E R R I B L E ATAQUE A U N POBLADO ENEMIGO Ai TOQUE H O R R Í S O N O algo azulado; una diadema de b r i l l a n t e s D E LA XANUBIA, ESPECIE D E TROMPA BÉLICA; A L SON AGRIO D E FLAUTAS H E C H A S COS HUESOS HUMANOS plumas amarillas, coY A L FRAGOR D E LOS TAMBORES, LOS T U P Í S ATACABAN, LANZANDO NUBES D E F L E C H A S SIN ESCATIMAR LAS mo ornato de su frenGUARNECIDAS CON ALGODÓN I N F L A M A D O- -C O M O SÉ V E NO ES INVENCIÓN ÚNICA D E L VIEJO. CONTINENTE te. E n brazos y pierE L USO D E PROYECTILES INCENDIARIOS- SOBRE LOS INFLAMABLES T E C H O S D E PINDOBA, Y UNA D E ELLAS nas, brazaletes de iguaQUE PRENDIESE BASTABA PARA DESTRUIR TODA UNA ALDEA, A PESAR D E HABERSE FORTIFICADO PREVIAles color y plumaje. MENTE L a r g o s c o l l a r e s de dientes humanos y de taba obligada a prodigarle los mayores cuilongarle el suplicio, cuanto podía inspirarles tigre sobre el pecho. Algunos completaban el atavío con un corto manto de plumas rouno de esos odios espantosos que nuestra dados y la me; or y más abundante alimenías flotando de sus hombros. L a maza del civilización no puede comprender. Por su tación, o, dicho en lenguaje cocinero, a cesacrificio estaba hecha con arte que denotaba parte, el reo les escupía sus esperanzas y barlo lo mejor posible. Alcanzado el cabal las probabilidades de venganza, condensando la importancia que se concedía a la ceremocebamiento, se fijaba la fecha para el sacrien la hora suprema cuanto pudiera inspi- nia y la prodigiosa paciencia que el salvaje ficio, se invitaba a las aldeas vecinas, que rarle la rabia para irritar más a sus ene- sabe desplegar cuando le aninia una idea de solían enviar entre todas hasta cuatro o cinvenganza o de triunfo: de madera- hierro, inmigos. co mil de sus habitantes, y se preparaban innumerables jarras de catán (en el artículo anterior hablé de esta bebida y de su. extraña y única elaboración posible) en cantidad para emborracharse unos cuantos millares de salvajes, lo que no se lograba tan aínas. E l día del sacrificio se preparaba al prisionero para llevarlo al suplicio. Las mujeres le afeitaban la cabeza, le untaban de miel todo el cuerpo y se lo emplumaban con jlumas de los pájaros más vistosos y brilantes. Entre tanto, los convidados entonaban cánticos cuyo tema constituían las antiguas guerras de la nación y la felicidad de la venganza sobre los enemigos. Había danzas consagradas a la terrible ceremonia, y la mayor parte de la mañana se pasaba en una especie de orgía, en la cual tomaba parte siempre el prisionero sin dejar traslucir la menor huella de emoción. Cuando cesaban las danzas, llegada la hora del sacrificio, el entusiasmo bélico de la víctima se exaltaba. Comenzaba un largo discurso, en el cual refería la larga serie de sus hazañas, con detalles de festines en que se había hallado y de la muerte que había dado a parientes de su sacrificador, seme- jante a la que le aguardaba. Entonces se le arrastraba a una plaza preparada fuera de la aldea para la ejecución. Allí, dos gueCONDUCCIÓN Y EJECUCIÓN D E ENEMIGOS PRISIONEROS, BIEN Y LARGAMENTE CEBArreros armados con escudos lo sostenían atado con la musurana. Una muchedumbre de D O S- -Á VECES DURANTE CERCA D E U N A Ñ O- BASTANTE DESDICHADOS POR NO H A viejas, como furias vengadoras, le inducía a BER SABIDO INSPIRAR NINGUNO A LA J O V E N TUPI QUE SE L E DIO POR ESPOSA- -CON saciarse de la luz del día, puesto que su fin LA MISIÓN D E CEBARLO- -BASTANTE AFECTO PABsA P R O V E E R L E MEDIOS D E FUGA Y era llegado. Desnudas, horriblemente pin- A U N PARA H U I R CON E L E N ULTIMO TERMINO D E L GRABADO SE V E L A ENORME PAtadas de negro y amarillo, haciendo resonar RRILLA, ÚLTIMO L E C H O DESDE E L CUAL LAS CARNES D E LOS AJUSTICIADOS IRÁN A sus largos collares de dientes humanos, em- SACIAR, MAS QUE HAMBRES, VENGANZAS D E ANTROPÓFAGOS, EMPEZANDO POR L A D E SU prendían una danza fúnebre, que no interrumpían sino para injuriarle. Este drama VIUDA, Q U E SERA LA PRIMERA E N COMERLAS, DESPUÉS D E HABER DADO UNAS MUESduraba unas cuantas horas, y mientras, las TRAS D E DOLOR Y D E HABER DERRAMADO UNAS LAGKIMITAS MAS FINGIDAS QUE SINCERAS mujeres recordaban al prisionero, para pro- Í