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MADRID- SEVILLA 17 D E N O V M B R E D E 1931. N U M E R O S U E L T O 10 C E N T S DIARIO ILUSTRADO. A Ñ O V 1 GESiMOSEPTlMO N U M E R O 8.993 iiElíACClGN: FKAUO DJE SAN SÜ 2 BASTIAN. SUSCRIPCIONES X ANUNCIOS, MVSOZ OLIVE, CERCANA A TETÜAN, SEVILLA P O R SI F U E S E T I E M P O TODAVÍA... Fueron tantas las adhesiones que recibimos a un comentario nuestro sobre la creación de la sección femenina auxiliar del Cuerpo de Prisiones, escrito en los últimos días del pasado octubre, que no resistimos a la tentación de reiterar nuestro j u i cio v nuestro ruego, al encontrar en la Gaceta una nueva orden del ministro de Justicia a la directora general de Prisiones, sobre aquel mismo asunto. E n esta orden ministerial se precisan detalles de organización que quedaron olvidados en el decreto de 23 de octubre. Sabemos va, por esta nueva disposición, cómo va a reclutarse- -a improvisarse, diríamos mejor, ya que el mismo texto oficial declaraba la premura con que había de precederse- -la cincuentena de mujeres que se necesitan para expulsar a las Hijas de la Caridad de los establecimientos penitenciarios femeninos. E l día 23 próximo, serán examinadas de Geografía, Historia, Aritmética, y no recordamos si de Gramática también, las aspirantes que carezcan de títulos de Facultad Universitaria, Escuela Normal, Instituto de Segunda Enseñanza o Escuela de Comercio. Las ¡probadas en este examen y las tituladas, pasarán por un nuevo tamiz. Se las someterá a una prueba, que consistirá en el desarrollo por escrito de cuestiones de índole penal y pedagógica relacionadas principalmente con el régimen penitenciario Y a aquí se pide un verdadero milagro a la intuición de las solicitantes, puesto que no habiendo estado en cárceles, y no habiendo creído necesario que poseyeran otros conocimientos que los históricos, geográficos, aritméticos y gramáticos, parece difícil que puedan discurrir seriamente sobre materias de régimen y pedagogía penal... Todavía, la que fuese abogado o haya gastado su j u ventud en aulas Normales, podrá tener noticias o atisbos de aquellas técnicas, pero ¿qué podrá decir sobre esto una universitaria que proceda de la Facultad de F a r macia, o una titulada con pergamino expedido por la Escuela de Comercio? Pagadas las solicitantes por este cedazo, serán armadas tuncionarias del Estado en las Prisiones femeninas, después d? pasar por un cursillo especial de conocimientos penitenciarios que durará ¡dos meses! Mucho nombre para tan breve plazo... E n dos meses, estas prodigiosas mujeres, reclutadas ca. tan distinta preparación intelectual, h a o á a de es tudiar Criminología y Derecho Penal, Penalogía, Psicopatología y Pedagogía Correccional... Maravilla, asombra, aturde, ¿con tan portentoso haber adquisido, con tan portentosa diligencia, cómo estas mujeres no han de poder sustituir a las Hermanas de San Vicente de Paúl, que no tiene más que vocación, renunciación de la vida entera, experiencia de muchos años, aprendizaje en un largo noviciado? ¿Cómo en la Francia laica, de Iglesia separada del Estado, de régimen republicano, incompatible con las Ordenes religiosas, no se han enterado de esta invención de doña Victoria Kent? E n la casa de corrección de San Lázaro no hay improvisadas marisabidillas al cuidado de las mujeres delincuentes, sino Hijas de la Caridad, de la Orden de San Vicente de Paúl. Hace poco, un ministro 1 de Justicia, Louis Barthou, que seguramente D Fernando de los Ríos admirará como escritor y como orador y como republicano radical, llevaba al Journal Offi ciel un decreto nombrando caballero de la Legión de Honor a la madre Perpetua, H i j a de la Caridad, superiora de la comunidad de religiosas que sirve a la República francesa en el correccional femenino de San L á zaro. Y antes de ella, otra hermana de la misma comunidad había recibido igual homenaje de la República. Se llamaba hermana Leónidas, y llevaba, cuando se condecoró, cuarenta y ocho años de servicio en la misma prisión. Cincuenta había cumplido la hermana Perpetua cuando el ministro Barthou puso sobre sus hábitos la cintilla de la Legión de H o nor. ¿Cincuenta años? -dijo el laico intransigente en aquella ceremonia- he aquí una cadena perpetua bien cumplida. C i n cuenta años en la prisión, haciendo el bien a sus semejantes, enseñando a las delincuentes la bondad en el. claro espejo de su corazón y sirviendo a su patria con un heroísmo y un sacrificio, renovados cada d í a Las improvisadas auxiliares del Cuerpo de Prisiones, ¿recibirán lecciones como ésta, aprendiendo en dos meses Criminología, Derecho Penal, Penalogía, Psicopatología y Pe ¡cional? nos parece que hay restricciones exageradas, y un procedimiento de incautación no menos excesivo. E n primer término, la anulación total de licencias es extremada y acaso imprudente. Muchos funcionarios públicos la necesitan precisamente por sus funciones, y muchos privados también. Entre los primeros bastarían citar tres ejemplos: Recaudadores de tributos, ambulantes de Cosreos, peatones que llevan a través de parajes solitarios certificados y valores. E n tre los segundos, creemos que basta recordar cómo se, han frustrado los asaltos a los Bancos cuando los empleados de la caja disponían de pistolas. Necesariamente habrá que reproducir muchas licencias. ¿N o hubiese sido mejor hablar de revisión? Y en cuanto las incautaciones; hay que considerar que armas cortas de mucho precio, y aunque sean de poco, el privar de ellas sin resarcir al dueño es un despojo, mayormente a quienes las adquirieron con licencia de la autoridad. De las gentes que las poseen sin esa l i cencia, porque las compraron, o porque las pusieron en sus manos, ¿cómo se va a conseguir la recogida? Esto nos parece cosa muy difícil. Y probable, por lo tanto, que las personas solventes que tenían derecho moral queden inermes, y sigan con sus pistolas muchísimos bribones. 1 TEMAS VARIOS Todos los intentos, las aportaciones y las medidas del Poder público para atender a la crisis del trabajo se resienten hoy como hace meses, de la misma falta de organización. Los arbitrios y los remedios son parcelarios y casi siempre circunstanciales. Se fía excesivamente en las virtudes de la reforma agraria con una visión teorizante que no se compadece con las realidades del problema, ni con sus ámbitos, ni con sus variedades. N o hay un plan conjunto y verdadero y se olvida que la cuestión es tan grave, que sin quedar resuelta no puede decirse ni pensarse en que desaparezca una amenaza considerable; porque no hay garantía de sosiego donde azota el hambre. Desde el punto de vista de la realidad, este asunto es de mayor magnitud y de mayor urgencia que ninguno de los que están sometidos a la decisión de las Cortes. H a y que acabar con esa crisis y no se acaba sino proporcionando trabajo, y no es lo mismo que decir dando dinero, porque la derrama del socorro metálico puede ser y es muchas veces desmoralizadora. Y hay que estudiar y coordinar el factor de las iniciativas privadas o corporativas para que, articuladas, contribuyan positiva y acertadamente al mismo fin. Pero después de que el, Gobierno concierte y aplique un plan. Hasta entonces, el problema seguirá desenfocado y el orden público con una amenaza aguda y cercana. L a autoridad tiene e! derecho y el deber de impedir la propagación y el uso de armas, porque en buenos principios el ciudadano no debe usarlas. Y aquel derecho y aquel; deber se acrecientan cuando al Gobierno le consta que andan las armas copiosamente repartidas. Así acontece ahora. Mejor que nadie sabe el Gobierno cuántos miles de pistolas, fueron distribuidas durante la preparación revolucionaria y cuántas se han logrado recoger. Pero en el decreto que acaba de darse U n periódico ministerial pide que se castigue con mano dura a los falsos confidentes, pues se teme que se desarrolle ahora la epidemia confidentista para lucrarse con pesetas de los fondos secretos. Y a los que no se lucren también, añadimos nosotros. Porque una cosa, es que por deberes del cargo, o por deber político si se quiere, una persona descubra conspiraciones con eí recto propósito de desbaratarlas, y otra cosa muy distinta la actuación de los soplones espontáneos y aturdidos, que creen ver o saber y que llevan a la autoridad supuestos que sólo ellos en su imaginación han visto. De suerte, que hay que castigar al que acuse en falso por obtener dinero, pero también al ligero y al imprudente que, sin fundamento serio, alarma a las autoridades y pone en riesgo la libertad y el sosiego de prójimos inocentes y pacíficos. N o vayamos a absolver a los segundos, gentes enfermizas y novelescas, capaces de alterar l a tranquilidad de muchas familias y aun de una ciudad entera. Por lo demás, esa epidemia de que habla el colega, necesita c o m todas las propagaciones contagiosas, campo de cultivo, terreno abonado. S i lo encuentran, prosperan. E n caso contrario, la epidemia se extingue en los primeros casos. E s cuestión de ambiente y el ambiente lo están haciendo los recelos y alarmas del propio, campo ministerial, donde se inventan fantasmas para luego asustarse con esos mismos fantasmas. 0 Recibimos copia del telegrama que, con sus firmas, han enviado varios alumnos de la Universidad de Barcelona al ministro de Instrucción Pública, y que dice a s í Información hecha vuecencia, es inexacta. Estamos dispuestos a demostrar públicamente veracidad de nuestro manifiesto ante España entera. Y al propio tiempo recibimos noticias asegurancto que se siguen dando en aquel Centro universitario más de dos clases exclusivamente en catalán y otras con desventaja para los estudiantes no catalanes.
 // Cambio Nodo4-Sevilla