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DIARIO ILUSTRA D O A Ñ O VI G E S iMOSEPTI MO 3 0 CTS. N U M E R O J m J f DIARIO ILUSTRA D O A Ñ O VI G E SI M O S É P T I M O 10 CTS. N U M E R O %ll m -L F U N D A D O E L i D E JUNIO D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A ¿LA PENÚLTIMA? de- E n la autocrítica de. mi obra Cuando los hijos de Eva no son los hijos de Adán cía que todas m i s obras eran ya desagradables para mí y ésta un poco menos, -por ser la penúltima... ¿L a penúltima? preguntaban algunos- Q u e r r á usted decir de este a ñ o N o s e ñ o r e s la penúltima, lo que se dice la penúltima, y no es l a última por no faltar a lo prometido para esta temporada. ¿T a n cansado está, usted? Cansado es poco: asqueado. ¿D e s p u é s de dos éxitos felices? S í después de, todo y por todo. ¿Éxitos felices? L o s dos estreno. s últimos serían lo bastante para afirmarme en mi decisión. En el teatro Fpntalba, un destacamento frase políticos El insigne dramaturgo D. Jacinto Benavente, de quien publicamos en esta página un interesantísimo artículo. Dibujo de Solís Avila? de jabalíes, protestando eminentes contra una talidad una persona privada. P o r ello- -aun sin otras razones- -sería un absurdo afirmar! que los Bancos de emisión del tipo del B a n co de E s p a ñ a son de la propiedad del E s tado. N o el Banco de E s p a ñ a es de sus accionistas, como l a propiedad privada es de sus d u e ñ o s aunque no deje de tener una función social, aunque ofrezca aspectos d e i n terés público. E l Estado, en consecuencia, podrá regular la actividad bancaria en estos últimos como regula la de cualquier ciudadano en lo que a ellos afecte; pero no puede hacer lo mismo que le está vedado en la esfera de la c i u d a d a n í a esto es, a d u e ñ a r s e de lo que no. creó n i contribuyó a crear con su dinero, n i alegar servicios rendidos para exigir en su pago unilateralmente cuanto le plazca y perturbarle en su marcha y desenvolvimiento. iY hay que apuntar a d e m á s que, por estar en los Bancos e m i s o r e s í n t i m a m e n t e unidos el interés público y el privado d é sus accionistas, infringir en las relaciones con éstos los principios de justicia a f e c t a r í a a ambos. L a mezquina mentalidad socialista, formada en el falso dogma de la lucha de clases y en el supuesto del antagonismo irreducible de sus diversos intereses no a l c a n z a r á j a m á s a percibir esta elementalísima verdad: que casi nunca los de las personas que son sujetos de un acto económi. co son radicalmente opuestos, sino que en lo que tienen de legítimo hay entre ellos completa a r m o n í a E l Banco de E s p a ñ a venía regido por una ley. U n a ley que, por lo que acaba de decirse, regulaba soberanamente el aspecto de interés público de la institución y tenía carácter de pactada en lo que afectaba a la esfera del interés privado, de. los. accionistas. -Por esta circunstancia: a la ley se i m puso un t é r m i n o ds vigencia. E l Estado soberano como todos- los; Estados soberanos del mundo, porque soberanía no es tiranía, ni capricho, ni- injusticia- -se fijaba a sí- mismo una limitación, en sus facultades- legislativas. L a ley r e g i r í a hasta el día 31 de diciembre- de 1946. ¿P o r qué razones esta fecha va a ser unilateralmente alterada? Cabe, en buenos principios de Derecho público, que las C o r tes, aun Constituyentes, desgarren pactos solemnemente concertados y promulgados? E l proyecto de ley no dedica una sola línea a este aspecto de la cuestión; el que más interés debía ofrecer a un órgano legislativo. P o r las trazas, n i- al ministro le inquietaba ni le asaltó el temor de que i n quietase a las Cortes. L o s motivos de l a reforma son muy diferentes. E l Banco de España, a mayor angustia de la economía, nacional, obtiene- -según se dice- -beneficios m á s considerables, sin que a la parte se llame el Estado en la proporción excepcional que procedía. L a s pérdidas y ganancias derivadas de la intervención en el cambio internacional están mal, distribuidas. E l E s tado tiene escasa intervención en la administración de un establecimiento que explota monopolio de importancia tan enorme como el de la emisión de la moneda fiduciaria. P o r vía de previsión, y para el caso del establecimiento del p a t r ó n oro, deben i n troducirse variantes que se esíiman indispensables. sin importancia. Aquí, en donde groserías del peor género. han soportado chistes, coplas y Del estreno en el Calderón, más vale no acordarse. E l nuevo periódico Vida lo dice: ¡Cómo debió sufrir y cómo debió reírse el autor! ¿S u f r i r? N o ¿P o r qué? R e í r me? Tampoco. N i eso. E n fin. ¡A d i ó s teatro! y basta, basta de todo, de aplausos y de gritos. M i único deseo sería emigrar, emigrar muy lejos. N o desconfío, porque tal vez estoy incluido en el número de conspiradores contra el nuevo régimen. L o digo por la curiosidad que por leer mis cartas he podido advertir durante mi estancia en A r c a chón. y en San Sebastián. Toda mi corres pondencia, lo mismo la que yo dirigía a mis amigos íntimos que la que ellos me d i rigían; ha sido abierta e interceptada, y de ello tengo pruebas, ciertas. ¿P o r q u i é n? i A h N o soy yo quien debe averiguarlo, aunque sepa muy bien quién haya podido ser y por qué razones. L o lamentable es que esto pueda ser y sea. ¡U n encanto! Atracción al régimen. Estas cosas son las que en E s p a ñ a no tienen remedio. L a s arbitrariedades y las caobas son de todas las situaciones. Nada quiero decir del trato de disfavor con que fu! desamparado contra los jabalíes del Fontalba, en comparación con otras protecciones que yo no merezco, por lo visto. Señor, S e ñ o r! Dos éxitos felices; pero... ¡Q u i é n pudiera emigrar! JACINTO BENAVENTE MED 3 T A C I O N E S POLÍTICAS Ordenación bancaria N o hay en el mundo institución alguna que carezca de defectos. Y si bien se mira, puede señalárseles un doble manantial; pues a las imperfecciones naturales de toda obra humana se suman necesariamente en. ellas las de la actuación personal, indispensable para que obtengan el fin a cuya consecución fueron enderezadas. N o es de extrañar, por lo tanto, que en el Banco de E s p a ñ a quepa señalar no pocas deficiencias; aunque fuera injusticia notoria afirmar que sean más abultadas que lasde los análogos de emisión del extranjero, y sostener que no se van atenuando de mañera continuada por una atenta política en ese sentido. Pero con defectos o sin ellos, con política de corrección de los mismos o sin esa política, el Banco de E s p a ñ a como todos sus semejantes, por su triple función de emisor de billetes, de banquero del Estado y de Banco de Bancos que recogen el ahorro popular, aparte de su característica de Banco de descuento, es el. gran propulsor de la economía nacional, y, en consecuencia, institución que en uno de sus aspectos es de interés público. EJlo no quiere decir, ni dice- -aunque haya que tener en cuenta, en estos tiempos confusos, la mala interpretación- -que los Bancos de emisión sean del Estado. H a y mil instituciones que no son creación suya y tienen aspectos de interés nacional; como el Estado, que es fundamentalmente institución pública, tiene uno en que actúa exactamente igual que un particular. Y j a m á s se ha dicho que por esta circunstancia sea en to- Y por todo ello se pide a las Cortes que aprueben las siguientes- modificaciones a l a i 4
 // Cambio Nodo4-Sevilla