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ABC. V I E R N E S 20 D E N O V I E M B R E D E 1931. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 18. el acta acusatoria no tiene origen en ningún expediente y sólo se hace en manifestaciones que conoce la Comisión. Afirma que se trata de un hecho independiente. E l Sr. P I T A R O M E R O se da por satisfecho, si las palabras del Sr. Cordero tienen el sentido que el orador las da. E l orden del debate E l P R E S I D E N T E lo reconoce así, y decíala después que va a establecer el orden de la discusión. Aunque existe un voto particular, no se considerara éste con tal carácter, sino como otra propuesta para una solución alternativa. Propone que haga primero uso de la palabra la defensa y después la acusación. (Grandes y prolongados rumores y voces de ¡al revés! E l P R E S I D E N T E reclama silencio y dice que este es el plan propuesto por la Comisión. Consumidos dos turnos de totalidad, llegará el momento, en el instante de decidirse la Cámara por el fallo, en que puedan usar de la palabra los diputados que lo soliciten. Hablará primero la defensa y luego la acusación. E l Sr. G A L A R Z A dice que procede que hable antes la defensa porque esto es lo contrario de lo que se hace en los Tribunales de Justicia; pero no en el Parlamento. Cree innecesario que la Comisión, glose el acta de acusación, sobrado conocida, y dice que no ha surgido ningún acto que la modifique. P o r eso propone que hable la defensa. E i P R E S I D E N T E L a defensa, D A l varo de Figueroa, tiene la palabra. como según noticias que tuvo el conde de Romanones nadie se consideraba autor del mencionado documento, decidió intervenir, hacer la defensa como tenia proyectado e incluso asegurar ante el Parlamento que todo lo hacía por su cuenta propia. -Y o- -d i j o el conde de Romanones a los periodistas- -soy monárquico convencido. Espero que la Cámara habrá de escucharme con tranquilidad, con serenidad y, como es natura! dada mi lealtad, diré todo cuanto tenga que decir, dentro de l a mayor corrección. Después de hablar algunos momentos con el Sr. Ossorio y Gallardo, con D Miguel Maura y con otras personalidades políticas, el conde de Romanones se. dirigió al salón de sesiones, y poco más tarde sonaban los timbres llamando a sesión. L a expectación en la Cámara es enorme. Diícurso del conde de R o manones M i silencio hubiera sido una felonía) E l Sr. F I G U E R O A (D Alvaro) Confiado en la hidalguía de la Cámara, entregado por completo a ella, fuerte en mi debilidad, porque estoy solo, me levanto a combatir el acta de acusación contra el que fué Rey de España. Estoy seguro que nadie habrá de estimar este acto mío como uno de jactancia, ni tampoco que voy por el camino de buscar agradecimiento en estas circunstancias y en estas horas imposible. Tengo que declarar que yo me he creído en el deber de combatir el acta de acusación contra el que fué Rey de España, sin haber consultado absolutamente con nadie, porque estimo que para cumplir con el deber no hay que consultar más que con uno mismo. M i deber me obliga a oponerme a la acusación que se acaba de leer. Y por último, señores diputados, cuarenta años de vida política, siempre dentro de la Monarquía, tres veces presidente del Consejo de ministros, ministro tantas, que no las recuerdo, presidente del Congreso, presidente del Senado, si yo, al oir que se acusa al que fué Rey de E s p a ñ a y la forma en que s e le acusa, guardara silencio, estoy seguro que hasta los enemigos más iracundos de don Alfonso entenderían que yo cometía con mi silencio una felonía. (M u y bien. N o temáis que vaya a aprovechar estos momentos, esta ocasión para hacer una apología- no están los tiempos para apologías; además, sé ante quiénes hablo, y además, no desconozco que acabáis de votar una ley que catiga la apología. Y como es natural, yo no iba a poner al señor presidente, a quien tanto respeto, en el trance de cometer un delito, sin que él me llamara al orden. Nada de apologías. -M e voy a atener escuetamente al acta de acusación, y l a voy a seguir paso a paso. A l ex Rey se le acusa con dureza. ¡A h si estos ataques se hubieran hecho cuando él estaba en la prepotencia, en el apogeo del Poder, a mí me hubiera sido imposible ser el primero en defenderle, porque ni a codazos hubiera podido llegar a esta t r i buna! T a l hubiera sido el número de aquellos que se hubieran adelantado con afán a constituirse en abogados suyos. -Pero, al fin y al cabo, esto no es de e x t r a ñ a r este es el mundo, estos son los hombres, y así serán siempre. r L a Comisión ha faltado a todos y cada uno de los requisitos procesales V o y a seguir, como antes decía, el acta de acusación. E l acta de acusación decía en sus primeras palabras, que los hechos son tan claros, que los hechos son tan notorios, que, para acusar y para condenar a D A l fonso, no se necesitaba atenerse en absoluto a ninguna clase de requisitos ni de formas procesales. ¿Para qué? ¡E r a n tan evidentes! ¡E r a la luz meridiana! ¿Para qué? Pero sin duda, debieron arrepentirse de esta declaración, y ya en la segunda parte recogen un tanto velas, y dicen que como se ha abierto un proceso general por las responsabilidades de la Dictadura, a ese proceso irán los testimonios que prueben l a culpabilidad del que fué Rey de E s p a ñ a Menos m a l ya vamos poniéndonos en razón. Con todo, la Comisión dice que ha abierto un proceso contra el ex Rey, y que le va a juzgar con todos los requisitos procesales. Vamos a examinarlo, aunque sea brevemente. ¿Con todos los requisitos procesales? Y o entiendo que habéis faltado en absoluto a todos y cada uno de ellos; habéis faltado a lo que es base, a lo que es. esencia precisamente, de todo proceso, porque acusáis, calificáis el delito, imponéis la pena, con absoluto olvido de los que son requisitos esenciales de todo proceso. Así, no os detenéis un solo momento en recocer testimonios de cargo, ni mucho menos de descargo, porque pai a recoger testimonios de cargo era necesario haber abierto un proceso en regia. Vosotros vais a faltar, al condenarle, a uno de los principios básicos del Derecho penal, y es que nadie puede ser condenado sin antes ser oído. (Rumores. L a señorita C A M P O A M O R Pues que venga. Se me dirá que no podía ser oído porque estaba fuera de España, y a eso he de manifestar que si estaba fuera de E s p a ñ a no era ciertamente por su voluntad. (Grandes rumores. U n señor diputado pronuncia palabras que no es posible percibir. De eso, ya hablaremos. E n o r m e expectación en la Cámara Pocas veces ha habido semejante expectación ante un debate. E n los pasillos, numerosísimos diputados esperaban con impaciencia el comienzo de la sesión. Se comentaban por anticipado los posibles incidentes de la misma y se consideraba que el conde de Romanones tendría el respeto absoluto del Congreso durante la defensa de D Alfonso de Borbón. E n las tribunas el gentío era realmente imponente; en. las de periodistas nacionales y extranjeros, de tal modo, que se dieron órdenes terminantes de desalojar estas últimas para que los informadores pudieran cumplir con su cometido. A las diez y media en punto de la noche llegó a la C á m a r a el conde de Romanones. Como su figura polarizaba el interés general, se vio inmediatamente rodeado de diputados y periodistas. Todas las personalidades del Congreso desfilaron ante el conde de Romanones, saludándole. E l conde decía a todos: -Hasta hace un momento no estaba decidido a intervenir. L a explicación de esta frase del ex presidente del Consejo, es la siguiente: Se hallaba el conde de Romanones dando los últimos toques al guión de su discurso de esta noche, cuando llegó a sus manos un ejemplar del periódico New York Herald, del pasado lunes. E n su primera plana i n sertaba una noticia, al parecer oficiosa, en la que se decía que D Alfonso X I I I no había encargado a nadie de su defensa y que si el conde de Romanones había emprendido esa misión lo hacía por su cuenta. Se añadía también que D Alfonso de Borbón no consideraba órgano a propósito para juzgarle las Cortes Constituyentes, y que por tanto la defensa le parecía innecesaria. E l conde de Romanones, en vista de ello, decidió ir a la Cámara, leer la anterior nota y anunciar qu 2 votaría en contra del dictamen, ñero sin tomar a su cargo la defensa de D Alfonso de Borbón. Posteriormente, parece ser que el origen de ésta nota periodística fué aclarado; y Servicio r e g u l a r de a u t o b u s e s B u s s i n g y M i n e r v a p o r l a c a r r e t e r a n u e v a entre Ecija- L a Luisiana, Carmona, Sevilla. H o r a r i o s p a r a el s e r v i c i o de i n v i e r n o que regirá desde el 20 de o c t u b r e h a s t a n u e v o a v i s o Salida Ecija para Sevilla: 7 m a ñ a n a 6 tarde. Salida de Sevilla para E c i j a 8 m a ñ a n a 6 t a r d e Salida do Carmona para Sevilla: 7 m a ñ a n a 8 m a ñ a n a 8,15 m a ñ a n a 2 tarde, 6,30 tarde. Calida de Sevilla p a r a Carmona: S m a ñ a n a 12.30 t a r d e 5 tarde, 6 t a r d e 7,30 t a r d e Oficinas y p a r a d a s Sevilla, P l a z a de S a n F e r n a n d o 6, t e l é f o n o 26.125. Carmona, P l a z a de S a n P e d r o 49. t e l é f o n o 185. E c i- EMPRESA S O T O ja: Titilan. 18. t e l é f o n o 132. Servicio diario o Ó m n i b u s entre: SEVILLA y MEIUDA SEVILLA y AZUAGA SEVILLA y ZAFRA Salidas de Sevilla: de la calle de C á novas del C a s t i l l o 20 (T e l é f 2 3 6 1 0) Para Herida y Zafra, a las o c h o de la m a ñ a n a Para Azuag a y Zafra, a las cinco de la tarde. M e n s a j e r í a s Se admiten facturaciones de encargos de todoa los servicios. L o s cargos que se formulan en el acta de acusación Decía, que, faltando a todos los requisitos procesales, se establece una serie de cargos, y en esta serie de cargos, aparece el primero uno verdaderamente tremebundo que D Alfonso de Borbón en todo tiempo manifestó inclinaciones al poder, absoluto. N i admito ni rechazo el cargo.
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