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A B C. SÁBADO 21 D E N O V I E M B R E D E 1931. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 15 raulas que críen en las zonas de cultivos i n tensivos, pero con una modificación de nuestro sistema de cultivo, introduciendo en él la implantación en la hoja de barbecho de algunas leguminosas (veza, avena, algarroba) Se puede y debe aconsejar a los agricultores que, aunque sigan efectuando todas las faenas con el ganado mular, tengan a l guna yegua semipesada (hispanobretona) l a cual ayude algo a las faenas agrícolas piezas, y solamente a fuerza de tanteos, ensayos comparativos, y sobre todo a l a perseverancia científica de los investigadores, se ha conseguido actualmente dominar el cálculo y conocer exactamente el modo dé trabajar de este material, que, aunque heterogéneo por su composición, trabaja en l a realidad como un cuerpo isótropo y elástico, al que es aplicable todo el moderno desarrollo de la elasticidad y de l a mecánica. Hemos insistido en esta particularidad del hormigón armado para aconsejar al a g r i cultor que, cuando tenga que construir elementos resistentes de responsabilidad, debe siempre aconsejarse de los técnicos y no fiarse de prácticos que con l a mayor buena fe pueden conducirle, por ignorancia, a verdaderas catástrofes. E n general encuentra el hormigón armado aplicación en l a inmensa mayoría de las construcciones agrícolas. Albercas, depósitos de todo género, pesebreras, armaduras para semilleros y estufas, tuberías y, sobre todo, en silos forrajeros, tan interesantes para nuestros agricultores, sin contar la gran construcción agrícola, como establos, cuadras, almacenes, etc. edificios en los que el hormigón armado es i n substituible, entre otras razones técnicas que no es éste lugar de exponer, por su incombustibilidad completa. H o r r o r i z a pensar el peligro que supone disponer, como es práctica usual en muchas explotaciones, la f o rrajera almacenada sobre las cuadras y establos en donde vive el importante capital de explotación que supone el ganado de trabajo y renta de l a finca, verdadero polvorín aislado en la mayor parte de los casos por, un piso de madera y aun de viguería metálica, que tampoco resiste a un incendio, pues si bien el hierro no se quema, se dobla al dilatarse por el calor y cae, ocasionando una catástrofe no menor que la quema total del edificio, como ocurrió no hace muchos años en un famoso cortijo andaluz. E l hormigón armado bien construido, con la precaución de colocar las armaduras con un recubrimiento en su ejecución no menor de cinco o seis centímetros, es prácticamente incombustible, y puede arder en su totalidad el pajar o henil situado sobre el establo sin que la evacuación y aislamiento del ganado pueda dejar de hacerse con toda tranquilidad y seguridad de éxito. E n los silos forrajeros permite al a g r i cultor conservar y almacenar a poco coste los forrajes y piensos que ha de necesitar en las épocas de carencia o escasez de pastos, pues l a práctica del ensilado mejora, como se sabe, las condiciones nutritivas de aquéllo? por las fermentaciones que sufren en el interior del silo. L a s dimensiones de éstos dependen, como es consiguiente, de la naturaleza del forraje y del número de cabezas de ganado, su clase y el período de pienso a que debe alimentar; pero, en. general, el coste de construcción de los s i los de hormigón armado para forraje cortado, y suficiente para 300 ó 400 cabezas de ganado menor, no excede de 3.500 a 4.000 pesetas, que son fácilmente amortizadas con la duración que debe asignarse a estas obras, que no baja de treinta a cuarenta años, por lo menos. L a rapidez de construcción es también muy grande, pues existen procedimientos modernos de encofrado metálico, que permite elevar cada día de trabajo hasta dos y tres metros de a l tura, y claro es que, al aumentarse en mía explotación el número de silos, disminuye notablemente el coste unitario de los misinos, pues en general debe recomendarse más bien aumentar el número de elementos iguales que el construir grandes y desproporcionadas unidades. E n resumen, así como el hormigón a r mado ocupa hoy lugar preeminente en las construcciones civiles, debe ocuparlo también en las construcciones agrícolas, y es de esperar que de día en día aumente su aplicación en el agro español de u n modo obliga a l agricultor a tener más ganado, si ha de ejecutar a su debido tiempo las faenas agrícolas. E l menor coste de compra del ganado caballar viene compensado con creces con l a menor duración de su vida útil. Medidas para librarnos de la importación. P a r a estudiar rápidamente estas medidas, vamos a considerar tres grupos de zonas, en las que puede intensificarse l a cría del ga- C E N S O G A N A D E R O D E E S P A Ñ A D E 1929 (Tomamos el censo de 1929, por ser el último que se ha efectuado y no corresponder su rectificación hasta 1932. GANADO CABALLAR N. ele Clase de ganado. cabezas. Caballos enteros... 43.633 Burros castrados... 273.160 57.138 58.183 598.306 Total 1.006.050 Total 1.153.874 GANADO ASNAL Clase e ganado. J N. de cabezas. 208.297 201.242 482.736 113.775 GANADO MULAR Clase de ganado. N. de eabezas. 556.741 422.246 92.616 82.271 Caballos castrados. 166.192 nado m u l a r a saber: l a de los regadíos, la de clima lluvioso, cultivo intensivo y propiedad muy dividida (Galicia, zona media de N a v a r r a Cataluña, etc. y la de los secanos que constituyen el. mercado consumidor, y que en parte pueden contribuir también a obtener l a supresión de la importación, que alcanza hoy día a la respetable cifra de 15.000 muías, que importan 25- 30 millones de pesetas. Antes de pasar al estudio de las modalidades que debe de tomar la crianza en cada una, diremos que, a nuestro juicio, l a yegua ideal para l a producción mulatera es l a de tipo semipesado, siendo el cruce hispanobretón, de que tan soberbios ejemplares existen en la huerta de Zaragoza y demás regadíos de la cuenca del E b r o una de las que mejor llenan su cometido, debiendo, por tanto, intensificarse su cría por medio de premios y demás estímulos, abriéndose los correspondientes libros genealógicos y fijando en l a ficha de cada yegua s i se ha de destinar al caballo o a l burro, asociándose para ello los criadores, y compensando a aquel a quien se le obligue a criar potros de l a diferencia de precio entre éstos y los muletos. Pero no basta l a selección de las yeguas. E s necesario que las paradas estén provistas de buenos garañones y que no pase lo que hasta ahora, pues siendo España el país que mejores- garañones produce, exporte éstos a Norteamérica y destina los inferiores a las paradas nacionales, con lo que nuestras muías resultan de peor clase que las americanas, facilitándose l a importación de éstas. y les proporcione algún muleto que pueda criarse en la finca, o, mejor aún, ser vendido a buen precio a las otras zonas en las que se los recriaría como hoy día se realiza con una gran parte de nuestra producción mular que se recría en Cataluña. FRANCISCO Ingeniero URANGA agrónomo. De construcción rural E L HORMIGÓN A R M A DO E N L A A G R I C U L TURA Transformación análoga a la experimentada en la construcción urbana con el empleo del hormigón armado como moderno material presentan las aplicaciones del mismo a las construcciones agrícolas de todo género. L a existencia en casi todos los terrenos de gravas y arenas, elementos primordiales de aquél, y la facilidad de transporte y almacenaje del cemento portland y varillas de acero que lo completan, así como la sencillez de ejecución que permite emplear en casi tocios los casos al obrero agrícola no especializado, lo hacen insubstituible en l a explotación agraria, pues no en balde, al fin y al cabo, se debe su descubrimiento y aplicación al jardinero francés M Mounier, que fué el primero que tuvo la genial idea de colocar una alambrada meCon estas precauciones y con u n reglatálica como armadura de unos grandes tiesmento de paradas que obligue a exigir antes tos, que se rompían indefectiblemente si no de l a monta l a presentación de l a ficha de se adoptaba dicha precaución. Extendió sus la yegua, en la que conste con qué semenpatentes Mounier a la construcción de t u tal o garañón deba cubrirse, se conseguiría bos y placas, y, cómo sucede siempre a los en. muy corto plazo librar a España del peso iniciadores de los grandes avances científique supone en su balanza comercial l a i m- cos, no obtuvo beneficio alguno de su descportación mular. u b r i m i e n t o y no hace muchos años l a SoE n las zonas de regadío y en las zonas ciedad de Ingenieros civiles de Francia tuvo de cultivo intensivo, como el trabajo es mo- que abrir uña suscripción para aliviar su derado y los alimentos abundantes, pueden aflictiva situación. L o s primeros años de l a realizarse las faenas agrícolas con ganado aplicación del hormigón armado a la conscaballar, que se destinará a l a producción trucción constituyeron la edad heroica de de muletos, que podrán ser criados fácil- este material. Se ignoraba su cálculo, no mente que reportarán un saneado ingreso aplicándose más que fórmulas empíricas, al agricultor. que pudiéramos denominar, recetas matemáE n los secanos, hoy por hoy, no se puede ticas para establecer las dimensiones de las pensar más que en dedicarse- a comprar las