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A B C S Á B A D O ai D E N O V I E M B R E D E 1931. EDICIÓN D E ANDALUCÍA P A G sis. E N L A S E S I Ó N D E A Y E R C O M E N Z Ó A DISCUTIRSE EN LA CÁMARA E L ARTICULADO D E L T I T U L O IX D E L A C O N S T I T U C I Ó N Y TAMBIÉN EL ARTICULO CUARTO DEL DE LEY DE BANCARIA Final de Ja sesión nocturna del jueves. La sesión de ayer. Dictamen y proyectos de ley. Proyecto de Constitución. Acotaciones de un oyente. Fuera de sesión. N. de la R. -Por lo avanzando de la hora en que nos fué transmitido el final de la sesión nocturna del jueves y las Acotaciones de un oyente cerrada ya la edición, dejamos de publicar uno y otras en nuestro n ú m e r o de ayer. te de las masas para asaltar Palacio. (Grandes aplausos. E l Sr. B A L B O N T I N Tiene mucha importancia saber cómo se realizó la fuga del Rey. V O C E S E n automóvil. E l Sr. M A R A Ñ O N N o nos interesa. E l Sr. B A L B O N T I N A mí s í m e interesa. Cree que no puede hablar del asunto capital sin conocer previamente lo que pasó. A ñ a d e que está solo. (Jaleo, interrupciones y gritos. E l Sr. S A B O R I T habla de los jesuítas, porque está el orador con el Sr. G i l R o bles. E l Sr. B A L B O N T I N E l Sr. Saborit, cuando le buscaba la Policía, se metió debajo de un colchón. E l P R E S I D E N T E P o r ese camino yo no podré amparar al Sr. Balbontín. E l Sr. B A L B O N T I N Observe el señor Besteiro que o no altero el orden. E l P R E S I D E N T E Observo, observo. E l Sr. B A L B O N T I N insiste en conocer la conducta del Gobierno provisional, porque si el Rey resultase culpable nos encontraríamos- -dice- -en el caso posible del encubrimiento, (i Oh, oh! PROYECTO ORDENACIÓN Final de la sesión nocturna del jueves El señor Rico defiende el nuevo dictamen Se pasa a discutir la proposición últimamente leída. E l Sr. R I C O l a defiende. Dice que los firmantes no representan más que opiniones personales. Entiende que la C á m a r a vive en estos instantes el m á s solemne de su vida. Justifica los términos en que la propuesta está redactada. E l Sr. O R T E G A Y G A S S E T (D Eduardo) lee l a nueva redacción del dictamen, a base de l a enmienda del Sr. Rico y demás firmantes de ella. E l Sr. B A L B O N T I N pide l a palabra. E l Sr. M A U R A solicita aclaraciones, y el Sr. R I C O las facilita. Manifiesta que la Intervención del señor Alcalá ZaC á m a r a tiene derecho a proclamar l a incompatibildad del ex Rey con el país por haber mora sido perjuro, pero para evitar una aureola alrededor de esta figura se suprime todo E l Sr. A L C A L Á Z A M O R A (Grandes lo que pudiera ser combatido por defecto aplausos. Algunos diputados le aconsejan procesal. que no hable. N o temáis que no sea breve- -dice- Desde el primer momento que E l Sr. O S S O R I O Y G A L L A R D O preel señor conde de Romanones- -siempre le gunta quién queda fuera de l a ley, si el ex llamé así y seguiré designándole por el Rey o el ciudadano, porque él nunca vonombre de un antiguo afecto, enemigo cot a r á esto último, o, lo que es lo mismo, la mo soy de aristocracias- -empíeó sus primemuerte civil del ciudadano. ras palabras, quise responder a todo. ResE l Sr. B A L B O N T I N desea formular pondré con la verdad y l a franqueza. Las una pregunta s i Sr. Maura. Dice que ha consecuencias no me importaron jamás. vjaedado en el aire un asunto trascendental, E l señor conde de Romanones parecía relacionado con el proceder del Gobierno preguntar a todos si teníamos en la conprovisional en el acto de la fuga o salida ciencia la culpabilidad del Rey en el golpe del ex Rey. de Estado. Esto es para mí seguro y roSe dice que el viaje del ex Rey fué facilitundo. Supimos que el golpe se preparaba tado por ei Gobierno provisional, y si esto para después de la dimisión del Sr. Sánchez fuera así variaría el problema, S i el señor Guerra, y después se aplazó para el día 16 M a u r a no explica ésto, rogaría al Gobierno de mayo, cumpleaños, del príncipe de A s t u que lo haga. rias, por si fracasaba apelar a la abdicaE l Sr. P É R E Z M A D R I G A L P o r sus ción. deberes de lealtad desea hacer unas aclaraSobre otros datos, yo sé lo que debo a la ciones. E s desleal y un tópico torpemente caballerosidad y a la lealtad para no tener esgrimido por los extremistas esta inculpaque romper secretos debidos al conde de ción. Romanones. J E 1 Sr. B A L B O N T I N N o es inculpaA ñ a d e que le preocupaba la hora de la ción. puesta del sol el día de la revolución porque E l Sr. Balbontín sabe que en el Gobierel Poder era ya nuestro y no quería que no estaban hombres como los Sres. Alcalá masas desconocidas aprovecharan las horas Zamora y Maura que no podían concertarse de la noche para manchar las primeras glopara organizar un regicidio. Y a este Gorias de la República. bierno prestó sus entusiasmos el Sr. BalbonRecuerda que en Valencia pidió la inhatín. E l pueblo, disciplinado, no desbordó el bilitación y la destitución del R e y pero movimiento q u estos hombres representaquiso evitar Ta tragedia sangrienta, y si la ban. Y en aquellos días el Sr. Balbontín y historia se reoitiera, se repetiría la conducta otros revolucionarios no se pusieron al fren 1 porque tenía el deber de contribuir al afianzamiento y prestigio de la República. L o contrario hubiera sido dificultar el éxito, porque en el exterior hubiera nacido el recelo contra el régimen naciente. Por el contrario, a las cuarenta y ocho horas nuestra Repúblilca era reconocida hasta por la maestra del Derecho: Inglaterra. ¿Q u é hacer con el Rey? ¿L a prisión? Eso hubiera sido el cuerpo extraño enquistado en la vida española, perturbándola para siempre. Dice que el conde de Romanones le dijo que el Rey saldría por Portugal, lo que le bastó, conociendo a dicho señor, para suponer que saldría para otro punto. (Risas. Y o soy el responsable. E l Sr. M A U R A Y yo. V O C E S Todos, todos. E l Sr. A L C A L Á Z A M O R A E l pueblo no quiso otra cosa, y el Gobierno ño quiso azuzarlo. (M u y bien. Y el Rey salió, dejándole todos el paso libre. Y en Palacio quedaron unas mujeres, que conservaban l a calidad de tales, y la dignidad del infortunio y l a revolución, en lugar de ser. la amenaza fué la salvaguardia de aquella familia aquella noche. (Aplausos. Y ante el estado físico del príncipe de Asturias, yo digo, pase lo que pase, que mi vida guardaba la suya. E l Sr. P U I G Y F E R R A T E R Eso es de gran señor y gran patriota. E l Sr. A L C A L Á Z A M O R A recuerda que todo lo que hizo la Monarquía por enci; i: a de la ley lo paga al quedar fuera de ella, aunque no le agrade al Sr. Ossorio. Si. la revolución no se ensañó con la tragedia, aquí está el culpable, que no rehuye su culpa n i su sanción. (Aplausos. Señala el descenso y el decaimiento del debate sobre sú contenido. Y eso significa que el proceso del Rey ya no existe. Todo lo que añadamos son rúbricas de ejecución de sentencia. E l proceso ya no existe. E i problema de la responsabilidad de los Reyes no tiene cauce jurídico. E l puebloes el que falla, y ya el pueblo español falló. N o olvidemos que la sentencia es lo que hizo E s p a ñ a eso es lo definitivo y lo inolvidable. (L a Cámara, en pie, pompe en una gran ovación. Muchos diputados felicitan a l orador. E l presidente del- G O B I E R N O dice que unas palabras del Sr. Alcalá Zamora obligan al Gobierno a declarar su solidaridad con él. M u y caballerosa es l a actitud del Sr. Alcalá Zamora, pero hay que declarar que todo el Gobierno acordó aquel proceder. L e parece absurdo lamentarle hoy de que no se hiciera un ejemplar castigo el día 14 de abril, pues lo más glorioso de la revolución fué el movimiento unánime de alegría de todo el pueblo español y l a forma ejemplar como se hizo el movimiento. Recuerda que fué acuerdo unánime del Gobierno provisional respetar la vida de l a familia Real, pues aquella sangre no nos hubiera servido para nada después de derrocado el régimen. Recuerda que fué el pueblo el que impuso el orden, bastando la presencia de unos cuantos guardia cívicos para evitar toda violencia. Cree que el debate debe terminar inmediatamente. E l texto del nuevo dictamen responde a los propósitos del. debate y al momento actual. E l proceso es de orden poli- tico y de fundamento moral. Manifiesta que el acto personal no puede disolverse borrando al hombre. Hubo un día que D Alfonso pudo decir s í y no lo dijo, y otro pudo decir no y no lo dijo. N o es obligatorio ser Rey, y menos con vilipendio. Este acto- -dice- -tiene un valor extraordinario, hasta el punto de que con él se realiza la segunda proclamación de 1 R e-
 // Cambio Nodo4-Sevilla