Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
EN HOLLYWOOD CATALINA BARCENA EN Ü N RINCÓN D E L S E T J A C K E L MAQUILLADOR, LA CUIDA CON EL MAYOR CELO Y A CADA INSTANTE, E N MOMENTO FURTIVO. CORRIGE. LOS DEFECTOS QUÉ E L TIEMPO, LAS LUCES Y E L CALOR H A C E N E N E L M A K E- U P P ASA el actor hay dos días en H o l l y w o o d L o s teatros de marionetas del barrio metotalmente distintos. D e v i v i r en la jicano. L a Pasión de Cristo ¿representada Colonia Penitenciaria del E s p e c t á c u en plena, naturaleza. L a s tiendas donde, l o que ha dicho M a u r i c e Dekobra, sólo a cinco, diez y veinticinco c é n t i m o s a vivir en la dorada California. D e las se encuentra: lo m á s útil y lo más, inútil cuatro paredes a los cuatro puntos c a r d i del mundo. nales. D e l c a r t ó n a la realidad, que en H a aprendido el inglés indispensable para Hollywood, es t a m b i é n de c a r t ó n decir en las tiendas please, rize, small y Gran ventaja la. del actor de cine, que ¿hovo. muchf por favor, medida, pequeño tiene dos días, sobre el actor de teatro, y ¿c u á n t o? palabras que, barajadas hasta que tiene uno solo para toda su vida. el infinito y ayudadas de gestos, y señales, Catalina Barcena h a conocido bien esos la sirven para poder volver a casa llena dos días distintos de Hollywood. de paquetes. H a dado su primera lección, de conducir, automóvil, en la- que despreció E l día de descanso, antes que el día de pronto l a fácil carretera para quedar, en trabajo. L o s k i l ó m e t r o s y k i l ó m e t r o s de playa al sol, p a r a í s o de l a pigmentación. a m o n t a ñ a colgada de un milagro de equilibrio. H a comprado l o que, nadie se i m a Los viajes, por carreteras b r u ñ i d a s a las g i n a r í a que pudiera comprarse, desde amuciudades cercanas y a los bosques milenaletos para negros hasta sistemas de riegos rios; sobre el blando mar Pacífico, a las de j a r d í n H a pedido a E s p a ñ a recetas de islas de enfrente. L a s comidas típicas de cocina y ha enviado a M a d r i d semillas de todos los países, servidas fácilmente a totodas las plantas que ve. H a cargado con das las nostalgias. Lo s escaparates bri- í todos los folletos de los hoteles, de las liantes de H o l l y w o o d Boulevard, L a monlíneas de navegación, de las C o m p a ñ í a s de taña magnética, las tiendas de doce pisos de Downtown y de Wilshire. L o s cines, apa- ventas de solares y de la traída, de aguas ratosamente suntuosos, de Grauman, de P a n- del r í o Colorado. tages y. de la F o x W e s t Coart. L a goma de H a brindado a todo sus miradas claras mascar. Los- pijamas. E l espectáculo de las y el comentario burlón de. su risa. religiones nuevas, que se inventan aquí cada P o r primera vez, después de l a luz elécdía. L o s ice crecíais. L o s criaderos de leo- trica de los camerinos, de los paisajes pinnes, de avestruces, d é cocodrilos. L a s batados de escenario, del aire renovado por rracas, las rifas, los laberintos y las monla ingeniería, ha conocido los panoramas t a ñ a s rusas, de Venice y de Ocean P a r k auténticos, el sol y el aire libre. L a vida es nueva y entera para ella, y en n i n g ú n sitio mejor que aquí, donde siempre es- tan recién pintadas las estaciones. de gasolina y las hojas de los, á r b o l e s donde la naturaleza se brinda a sí misma sus espectáculos y disponen las m o n t a ñ a s la gracia de. sus pliegues para ser vistas desde la llanura, y la llanura se derrama y se enciende para ser admirada desde l a m o n t a ñ a Catalina, después, se ha preparado con rigor v h e r o í s m o para el segundo d í a de la actriz de H o l l y w o o d H a sufrido las torturas, los golpes y los pellizcos de Sy via, la masajista de las estrellas, q u e t r a baja al compás de la radio. Se ha sometido a las dietas m á s estrictas y m á s inesperar das. H a soportado l a s tres horas de paciencia en el sillón de la peluquería. Luego, las interminables pruebas de vestidos, ya que una actriz debe hacerse para cada película u n verdadero trorisseau. P o r último, los tests en el estudio, ante el ca meraman, ante el electricista, ante el encargado del sonido. Por un poco tiempo tiene que dejar ele corretear él boulevard de H o l l y w o o d de j u gar en las playas, de acostarse tarde. N e cesita estar descansada, d u e ñ a de. sus nervios y de sus músculos. E n el j a r d í n desu casa de N o r t h S y c á m o r e tumbada en un diván, se l a ve con unos pliegos de papel en l a mano, modulando levemente to- nos y gestos.
 // Cambio Nodo4-Sevilla