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DIARIO ILUSTRA- D O A Ñ O VI G E Si M O S E P T I M O 10 CTS. N U M E R O ABC do te resuelvo yo todos tus problemas; de modo que prepárate, -compadre de mi alma, que te voy a dar un tiro. Veguitá, sonriendo, dice: -Déjate de bromas, Pepe, ¡tienes tú gracia! ¡Qué broma ni qué pamplina; quieras o no quieras, te resuelvo yo ahora mismo todos tus apuros. Y poniendo una cara solemne, como quien va a ejercer un ministerio inexcusable de caridad, monta su escopeta y se la encara decididamente. Vega, que sabe las originalidades de Tejero, no está tranquilo y todavía se atreve a sonreír, pero muy escamado: ¡D é j a m e de. bromas, compadre! ¿B r o m a s? N o hay bromas. N o hay m á s que tu bien para siempre, Vega- -dice Tejero con airé dolorido- reza lo que sepas. Vegúita teme el tiro. Cree firmemente que se lo dan, y entonces, apartando un poco él cañón de la escopeta, exclama: -D e s p u é s de todo, compadre, yo no soy tan desgraciao... Tejero se encara nuevamente la escopeta. ¡Tengo la seguridad, compadre, que Girón me coloca esta misma semana... ¡V a y a s i me coloca... Además, yo... tengo de todo, y no me falta nada... nada. Casualmente anoche me pagaron cuarenta duros, y voy a desempeña mis cosillas. Otros están peores que yo, pero mucho peores... E n fin, compadre... Tejero íbaja la escopeta y suelta el trapo a reír, exclamando: -Compadre, me debes la mejor lección de la vida. Cuando se está mal no se curan los malc. s; con llanto, sino con acción, de modo que: a lio lamentarse m á s y a moverse con energía y constancia. S i no lloras yo te ayudaré en todo. Vega cambió de estilo y de ideas, y la vida de allí a poco se portó m á s generosamente con él. No cabe duda que la broma, pesadísima, de Tejero consiguió un enorme triunfo pedagógico; y también es indiscutible que una vez más en la vida fué una realidad este aforismo: D e sabios es mudar de opinión M. SIÜROT DIARIO ILUSTRADO. A Ñ O VI G E SIMOSEPT 1 MO l é CTS. N U M E R O F U N D A D O E L i. D E J U N I O D E 1905 P O R D, T O R C U A T O L U C A D E T E N A D E SABIOS ES M U D A R DE OPINIÓN E l gran Vcguila, que fué otras veces. protagonista en estos cuadros. de costumbres que doy al público con menos frecuencia. de l o q u e y o deseara, ocupad hoy nuestra atención. -Y a r e c o r d a r á n Iqs lectores la gracia que Vega tiene. De éh es aquello que se ha hecho famoso, cuando nuestro hombre pasaba unos días en la fonda de un pueblecito de la- serranía? de Aracena. Dice la criada del fonducho en el momento, del. almuerzo: -S e ñ o r Vega, de parte de doña Ramo- na -que cómo quiere usted el huevo. -V- cguita contestó rápidamente. -Con otro. Pues bien; a nuestro simpático hombre le dejaron cesante en el Ayuntamiento de Onuba. t ué aquello terrible para él, porque el modesto, yantar no le faltaba en aquella apurada situación por la generosidad de un pariente suyo, excelente- persona, que atendía- al cesaiíte en este particular; mas para sus costumbres de s e ñ o r i t o- f u é aquello un desastre, y así, al tabaco, lasv. copitas, los trajes, -los cafés y l o s compromisos de la vida de relación se los había llevado materialmente e l s a t o Vega estaba con estas cosas de muy mal talante, -y los amigos trataban de distraerle sus penas. Pepe Tejero, el simpático abogado e i n dustrial, que tiene en- el centro dc. su gran talento un humor envidiable, convidó- a Vega a una cacería. Iban los dos solos. V e g a n o llevaba. escopeta, puen se divertía extraordinariamente viendo tirar a su amigo, a quien todo el mundo reconoce conio uno de los grandes ases de las. cacerías españolas. E r a un aguardo de tórtolas. Tejero hacía los grandes tiros. Vega olvidaba sus pesares un momento; pero, volviendo inmediatamente a su preocupación, decía: -M i r e compadre T e j e r o la vida es para nií una tristeza. N o hay quien m dé colocación. Don José Girón, mal rayo lo parta! me, había prometido colocarme en su oficina; pero luego el tío antipático me ha dao calabazas definitivamente. H e empeñao lo empcñable. Y o no le pido prestao a los amigos aunque me muera, así es que no tengo un céntimo, ni de dónde me venga. N o cabe duda que soy el tío de m á s mala suerte del planeta. Tejero, que tiene travesura para todo y que lia concebido la idea de darle un susto a Vega para quitarle por un rato su 11o r o n e r í a inacabable, se pone serio, preocupado, grave, y. dice a su amigo este discurso -M i r a compare de mi alma, t ú eres un desgraciado. E s t á s sufriendo una barbaridad, y lo peor es que no tiene arreglo tu as unto. E s t á s perdido, chiquillo... Y o te quiero a ti de veras, de corazón, y. sin embargo, no puedo ayudarte a salir del hoyó. M i r a V e g u i l l a la vicia no es nada, un soplo, nada, un abrir y cerrar de ojos. S i se pasa bien, menos m a l pero viviendo mal, no vale l a pena, y yo! o he pensado muy despacio, y p a r a que no sufras m á s ahora que estamos solos y no nos ve nadie, en un segune t E L I D E A L ARTÍSTICO La estética naturalista L a actividad estética se convierte en un proceso de aportación de datos; quedan éstos explicados y se determinan leyes. E s a estética difiere de la antigua en que es histórica y no dogmática, es decir, 110 impone preceptos y sí comprueba únicamente leyes... Comprendida la ciencia de ese modo, no prescribe o perdona; comprueba y explica... Procede como el botánico, que estudia con igual interés el naranjo que el laurel, él pino o la acacia; es una especie de botánica aplicada, no a las plantas, sino a las obras humanas. cia invisible e interior. Así se llega a la construcción de un sistema en los sentimientos y en las ideas humanas, y ese sistema tiene por móvil, primero, ciertos rasgos generales, ciertos caracteres de espíritu y de corazón, comunes a los hombres de una raza, de un sig lo o de urt país. T r e s fuentes diferentes contribuyen a producir ese estado psíquico elemental: la rasa, el medio y el momento. L a Historia, m á s que un problema moral, es un problema de mecánica... Si esas fuerzas (la raza, etc. pueden ser medidas y cifradas, se deducir á n como de una fórmula, las propiedades de da civilización futura... y sobre el examen de esas fuerzas h a b r á que fundar nuestras previsiones. L a obra de arte tiene por objeto manifestar un carácter esencial o saliente, partiendo de una idea importante, m á s ciará y completa de cómo la expresan los objetos reales... E n la Naturaleza. ese c a r á c t e r es sólo dominante; en el arte se trata de hacerlo dominador. L a obra de arte está determinada por un conjunto compuesto del estado general del espíritu y por las costumbres que le rodean... Ese estado general forma una temperatura, cuyo valor, en el desarrollo del arte, equivale al de la temperatura física en el des- arrollo de las plantas. E s a idea de la cual parte el artista en- t r a ñ a una escala de valores morales y sociales la importancia del carácter, su cita- lidad bienhechora y la convergencia del ca ráctcr, -la acción y el estilo. Tales son, a grandes rasgos, las ideas de Hipólito- -Taine, consideradas como forman- do una estética naturalista. E m i l i o Zola se basa en ella; pero, antes de ocuparme de las teorías estéticas del novelista francés, veamos el valor de aquéllas de Taine. M á s que una estética naturalista, es una estética histórica y social. De las ciencias. naturales y fisicoquímicas toma, en parte, sus métodos y su lógica. Más que- una filo- sofía del arte, es una estética, y m á s que una estética tiene los valores, de una crítica del arte, en el sentido amplio en que hoy se cultiva, aunqueen E s p a ñ a no se la considere con tal extensión de horizontes. Las causas fundamentales de la- estética de Hipólito- Taine (la raza, el medio y el. momento) son anestéticas, y se relacionan con, el arte corno pueden relacionarse con la mo- ral. la politica, la sociología, etc. S i bien Taine, con habilidad grandísima, restituye luego una de esas causas, el momento- arte, y uno de- los valores del Ideal, lar convergencia de loHcfcctos, a valores puramente técnicos. L a base de toda investigación, el estudio de los d- 1 e ciaderno- en donde van rooistrac -3 s hi- hos d HÚÍIHi f kt íto entusí; ruara a los pretendidos ü a n r t- listas) es una cuestión de procedimiento, útil i par. i la estética, como para toda ciencia y or o proceso de investigación. Pero esos he- s registrados en la Historia y en la rea- ad viviente pueden ser incompletos para varios a una ley, y su generalización sólo ra una hipótesis si luego no se comprueba Plenamente con otros hechos. A l tratar de las teorías de E m i l i o Zola me ocuparé m á s detenidamente de esas cuestiones. JAIME D O M E N E C H Los documentos históricos son índices por medio de los cuales es preciso reconstruir c! hombre visible... J. l hombre corporal y visible no es otra cosa que un í n dice por el cual se debe estudiar su esen