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Las cosas han cambiado. L a s gentes buscan sabores, aromas, aspectos genuinos. E l artista que desee captarlos ha de sumergirse en el ambiente, con los sentidos bien despiertos, y aun así no logra siempre comprender, sentir ni penetrar la complejidad del alma árabe, esquiva a toda extraña m i rada, como el interior del hogar, casi siempre sin el m á s leve reflejo en la fachada... O r t i z- E c h a g ü e utilizó la antigua mezquit a como lugar propicio a la meditación de los temas elegidos y como necesario cobijo para realizar la obra. L o s modelos fueron buscados en la calle, pescados en el torrente ele vida que discurre por las sutiles arterias del viejo F e z E l artista permaneció en esta ciudad larga temporada hasta saturarse de arabismo. Después dio comienzo a la ejecución de su labor. E n el arte de O r t i z- E c h a g ü e arte rápido, de tiro al vuelo, cuenta mucho la prepara- ción espiritual del artista. Este pintor, antes de actuar, necesita sacudir su temperamento con intensas sugestiones del medio, con fuertes proyecciones sentimentales del ambiente. U n día recorrí el viejo Fez acompañado del artista, conocedor expertísimo de aquel intrincado laberinto de calles estrechísimas, de pequeñas tiendas moras, no mayores que un escaparate de regulares dimensiones, y en las que el vendedor- -personaje principal de la escena- -vive rodeado de las mercancías m á s pintorescas y e x t r a ñ a s o ejerciendo un oficio de técnica rudimentaria, transmitida de generación en generación con respeto sagrado. Aquellas calles se nos ofrecían como salas de vastísimo Museo, en el que cada tienda era magnífico cuadro costumbrista, excitador enérgico de la sensibilidad. Fuertes notas policromas, las tiendas de babuchas; finas notas gríseas, vclazqueñas, los pequeños talleres de herreros rica algarabía de colores, las tiendas de los comerciantes de velas, engalanadas con envolturas de papel de colores. -O r t i z- E c h a g ü e Moro notable dominado por gran excitación, olvidaba la realidad y veía solamente el cuadro, la nota de color, los grandes acordes en gris, en oro, en rojo... E l árabe, contemplado aisladamente, como tipo de raza, ofrece al artista ejemplares soberbios. Tipos de gran procer español, en los que una vida interior en tensión asoma a unos ojos que dicen más que las palabras, por muy elocuentes que sean. L o s retratos más expresivos del Greco, las tallas m á s emocionantes de nuestros viejos imagineros, las figuras de los grandes místicos, parecen haber abandonado los marcos, los retablos, el reino de la quimera, para lanzarse a deambular por las misteriosas calles de las antiguas urbes recordando a los olvidadizos la estrecha relación de moros y españoles. Como elemento extraño, recios tipos senegaleses de ambos sexos, injertados recientemente por los franceses en el medio á r a be, pasean su carne de ébano, de reflejos azules, entre las muchedumbres árabes. Todos estos elementos fuertemente excitantes de la sensibilidad estética sirvieron de bello motivo para que O r t i z- E c h a g ü e i n terpretase la vida m a r r o q u í sin artificios ni repeticiones de tópicos ya insoportables. E l artista no cayó en pecado de minucia. I n t er p r et ó en grande, y con grandeza, recogiendo sintéticamente los elementos fundamentales del tema elegido, huyendo del preciosismo. Sus cuadros se ofrecen a modo de enérgicas pinturas murales de una dicción técnica aparentemente sencilla, admirable por lo certera. E n Senegalesas un violento acorde cromático acredita a O r t i z- E c h a g ü e de excelente orquestador. E n Moro notable interpreta con rara fortuna la testa solemnemente expresiva de un gran tipo. E n Mujeres azules- -moras miserables de una zona aislada del Atlas- -hay calidades velazqueñas de paños, obtenidas con sorprendente facilidad, y en- El ciego el hondo sentido trágico de una vida rota- -quizá por cruel sentencia de un Sultán- -fué recogido expresivamente por el pintor. O r t i z- E c h a g ü e pintó en Marruecos m á s obras que éstas que ahora expone efímeramente en el Círculo de Bellas A l t e s Toda una serie i r á a la Argentina, y de allí a Nueva Y o r k O r t i z- E c h a g ü e ha logrado brillantemente una nueva y auténtica visión de Marruecos, expresada con grandeza y sinceridad desusadas en estos tiempos... ANTONIO M É N D E Z C A S A L El ciec o Senegalesas
 // Cambio Nodo4-Sevilla