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DIARIO ILUSTRA- DO. AÑO V i G E SIMOSEPT 1 MO. 10 C T S NUMERO ABC ARTE N A C 1O N AL E n el Círculo de Bellas A r t e s se c r e a u n curso de g u i t a r r a v DIARIO DO. ILUSTRA- AÑO ViGE SIMOSEPTIMO 10 G T S N U M E R Ó F U N D A D O E L i D E J U N I O D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A L O S F U T U R OS MINISTROS E n el futuro Gobierno h a y que tener en c u e n t a LOS N U E VOS CREYENTES E l interés, político de estos días está referido a la crisis que surgirá, naturalmente, en cuanto sea aprobada la Constitución y elegido el presidente de la República. Se hacen cabalas acerca de la solución. Cada cual quiere atraerla hacia su conveniencia. Nosotros también tenemos algo, que proponer. E s una idea muy atrevida, demasiado atrevida tanto, que nunca nos hemos decidido a ponerla en práctica, aunque se haya pensado mucho antes de ahora. Quizás indigne a los políticos; quizá la simple exposición de nuestro anhelo merezca duras críticas de los periódicos partidistas; hasta es posible que nos. cueste un primer aviso de las autoridades, en nombre de la ley de Defensa de la República. Pero nada impedirá que expongamos una opinión que creemos provechosa para la Patria. L a proposición que deseamos formular, francamente expresada, es ésta: ¿P o r qué no intentamos formar un Gobierno con hombres aptos para, gobernar? Hasta ahora se atiende, únicamente a las necesidades, a los intereses de los partidos. L a política marcha por el cauce que le- abren los intereses de los partidos; los ministros son nombrados teniendo en cuenta el posible malhumor- de los ¡partidos. Y a se ha córiicnzado a decir: -H a y que dar una cartera a este grupo y otra a tal otro grupo, porque si no el Gobierno- se vería entorpecido. Concedida la cartera- -con la fácil amabilidad del que regala un pase de favor para un espectáculo- los partidos designan, no al hombre más competente, sino a aquel que ha vertido más discursos en los mítines de propaganda. Pero no todos aquellos individuos capaces de hilvanar tópicos durante media hora ante un público de mil o dos m i l personas entienden de Ecc nomía, de F o mento, de Derecho, de Hacienda, de M a r i na, de Trabajo... L o que ocurre casi siempre es. que llegan a esos ministerios sin una idea útil. A pesar de esto, los partidos están satisfechos, porque tienen una representación en el Poder y porque llueven sobre sus componentes los cargos retribuidos. Pero el país siente crecer su descontento. E s en vano decirle que no se puede expulsar a aquel caballero porque se crearía una d i fícil situación. E l país asegura que, si se trata de obras públicas, por ejemplo, quiere obras públicas, pero no puede substituirlas por el espectáculo del regocijo en la agrupación radical- socialista. L o s partidos atienden a su conveniencia, y no nos va bien- con este procedimiento. Cambiémoslo, y pasemos a atender prefe- rentemente las necesidades del país. N o más ministros que representen exclusivamente una cantidad- de individuos para las votaciones nominales, sino ideas para resolver los problemas- -tan angustiosamente urgentes- -de la nación. Y acaso así lo pasaríamos un poco mejor en España. P o r las calles, los grupos Sé E l siempre benemérito Círculo acaba de hombres qué piden l i m o s n a añadir a su brillante historia dos rotundos aciertos: uno es la creación de un curso de l N o hay pueblo tan alegre como M a guitarra, y otro, el encomendar su enseñanza al profesor Daniel Fortea. d r i d! ha solido repetirse en todos los toE r a realmente extraño que no hubiese en nos. ¡De M a d r i d al cielo, y un agujerito España una cátedra autorizada para la difupara v e r l o! solía también decirse. Confesión de un instrumento tan genuinamente essemos que p o r e l momento las principales ca, pañol. lles de M a d r i d no invitan mucho al regocijo; De algún tiempo a esta parle, los oficiantodas aparecen sembradas de pordioseros, tes y devotos de la simpática vihuela veníasueltos o en igrupos. -La crisis industrial, el mos advirtiendo en su expansión un desarroinvierno y no se sabe cuántos motivos más llo muy notable. Entre las señoritas, sobre han dado algo así como un estado legal y todo, cundía la afición a la guitarra, y muchas la tomaban con el fuego que años atrás abundantísimo a la limosnería. S i en otros habían puesto por jugar al mak- jong o por países se advierte igual fenómeno, calcúlese bailar el fox- trot. Pero el aprendizaje no telas. proporciones que tiene que adquirir en nía otro medio que la lección particular, y, una nación (salvo dos o tres regiones. altanepor lo tanto, estaban excluidos de ese gusto ras) que era desde mucho antes la patria las clases no pudientes. de los mendigos, y. en donde la condición de Muerto aquel formidable guitarrista levanpobre (salvo Cataluña y Vascouia) no ha tino Francisco Tárrega- -alma de niño buesignificado nunca un desdoro. E l pueblo de no, a cuya gloria me complazco en rendir un la mano tendida en función de pedir. P o r tributo; parecía perderse la noble tradición profesional de la guitarra. E l había llenado último, la misma iglesia se ve en el trance por completo en su arte la segunda mitad del dé recurrir a la caridad. siglo x i x y él desaparecía. S i n embargo, poco Así, pues, cuando cruzo las calles petitotardó en notarse una lucida floración de guirias, de Madrid es cuando verdaderamente tarristas jóvenes que a la guitarra auguran admiro al doctor Marañen, el hombre que un porvenir brillante dentro del siglo actual. Fortea, Segovia, Llovet, Pujol, Sáinz de la se ha comprometido a propagar el optimisM a z a Desde aquella brillante pléyade mo en estas horas dudosas y que siempre del x v i no había visto España tal cantidad, que puede (corazón generoso) recomienda de grandes guitarristas; porque Aguado y a todos que abran sus espíritus a la fe y l a Sor s, hace ahora una centuria, no- se enconesperanza. ¡E s t o marcha, muy bien! ¡S o traban tan acompañados. mos un gran pueblo! ¡E l porvenir nos perPero entre los guitarristas actuales que tenece! repite con calor. Pero todo español acabo de nombrar, concertistas magníficos, inteligente sabe la tragedia moral que cada se destaca a mi juicio, en la modalidad de profesor, Daniel Fortea. Segdvja, Llovet, uno lleva escondida. Sainz de la Maza, Pujol, son espíritus más A h o r a bien, con tragedia o sin ella, y inquietos, más andariegos, más ávidos de pase lo que pase alrededor nuestro, es e v i exhibir ante el público de todos los países la dente que la falta de fe y de. entusiasmo maravilla de sus- manos. Fortea, no. Fortea no está de moda. P o r lo menos no- está conno acostumbra á salir de Madrid, donde rehusa un día y otro los conciertos que se le sentida. E l partido socialista da en esto l a ofrecen desde América, desde el Japón, despauta; nunca se ha visto: un partido político de Alemania, desde Rusia... Y es que F o r tan radiante de satisfacción, de seguridad y tea siente como ninguno ese apostolado de de coraje. E s algo así como el optimismo hacer guitarristas y, poseyendo el v i r por decreto. Y por eso resulta tan triste el tuosismo necesario para asomarse ante el caso de Unamuno, ese hombre que se figugran público, prefiere consagrar su existenraba que continuábamos bajo el signo mencia a la obscura misión de la enseñanza, y no da abasto a las lecciones, y publica obras petal del año 98. Los tiempos aquellos del madagógicas y piezas de concierto... E r na: soquismo nacional. Cuando Joaquín Costa que Fortea es, por antonomasia, el ve. rn profería uno de sus trenos y. apostrofaba profesor. 1 os españoles: ¡Sois una nación m- De ahí los nuevos aciertos apu. Uack Y el público bajaba la cabeza y- asenel Círculo de Bellas Artes. Ahora no 1 ¡Sí, es verdad; lo somos! Entonces se más sino que el ministerio de Jnstrucci esíi. laba el masoquismo. (Y aquello- trajo pública se percate de que en nuestro Con se esto, después de todo. Pero Unamuno no vatorio Nacional de Música falta precit mente esa cátedra. Pero resta asiinismo c ha querido reconocer el cambio. y sigue haésto lo. pida un escritor, de izquierdas, porblando como Costa. A s í es como se ha deque una. insinuación- -aunque sea de carácter jado escamotear la Presidencia de la Repúartístico- -hecha- por un modesto caverníce blica. A h o r a vivimos en la época de la conla desde las planas de A B C, carece de fianza por decreto, de la fe por obligación y eficacia. del optimismo por necesidad. Pase lo que Y no estará de más, por otra parte, que pase, veamos lo que veamos, ¡nosotros sotodos vayan aprendiendo a tocar h. guitarra. E s instrumento democrático, la vida tiene mos un gran pueblo lleno de porvenir, y sus vaivenes, y quién sabe, quién sabe... nada más! W. F E R N A N D E Z FLOREZ KAMOX LOPEZ- MONTEríEGRO JÓSE M SAI VEKjftÍA