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A JE D R EZ ANÁLISIS D I R E C T O D E L A S P A R T I D A S D E LOS GRANDES, M A E S T R O S Agustín Gómez Torresana, veterano maestro madrileño. s Mj, E L análisis directo de las partidas M 3 de los grandes maestros resulta doblemente interesante e instructivo cuando, además de escudriñar en el terreno de la lucha las huellas de los elementos que en ella intervinieron para determinar el sistema de variantes que constituyó la red aprisionadora del éxito, se investiga también, deteniéndose en ciertas situaciones críticas, la repercusión moral que debieron producir en los jugadores, buscando los resortes psicológicos que impulsaron su procesó intelectual y fueron así los gérmenes de la victoria. Entre estos resortes deben figurar el amor propio, la audacia, el ardor combativo, simplemente el afán investigador y otros muchos que pudieran citarse; pero de todos a mi juicio el que produce resultados más fecundos, el que no defrauda nunca, el que no tiene ninguna quiebra, el que más debemos atender a educar y desarrollar, porque es e l que más se presta a ello, es él de la tenacidad, que con relación a la estrategia y la táctica ajedrecística cabe definir como l a fijeza en el fin y la persistencia en el trabajo de acopio y empleo. de medios para lograrlo, realizando este trabajo sin interrupción ni desmayo. Debo aclarar que cuando antes digo análisis directo me refiero a la reposición aislada de partidas, pues cuando se estudian en los libros de aperturas entremezcladas con otras análogas del mismo planteo y con variantes teóricas pierden aquéllas su individualidad y no es posible matizar sus bellezas. Y entiéndase por situaciones críticas, no tan sólo las que lo son objetivamente, es decir, las que sirven de- preludio al desencadenamiento inesperado de u n ataque violento o al repliegue angustioso de una defensa difícil, sino más señaladamente aún aquéllas en que la sencillez del dispositivo de las fichas y la equivalencia aparente de sus posibilidades sólo- permiten vislumbrar un empate, en ocasiones frecuentes en los torneos en que se necesita la victoria y lograr sólo medio punto es tan penoso como cargar con un cero. E n estas ocasiones por ira y amor propio el jugador se olvida a veces de que l a conducta de las fichas es obra suya y las asigna personalidad independiente, a fin de poder reprocharlas su impotencia, llegándose en casos a reproducirse en el silencio entre los trabajos y su amo el diálogo famoso de disculpa e increpación Luchamos como buenos Pues por mejores os mandé yo. Pero la ira no sirve para vencer, porque su elevada tensión no es aprovechable i n telectualmente y quema el cerebro sin alumbrarlo. P a r a utilizarla hay que transformar su energía, convirtiéndola en tenaci- dad, y éste es el resorte psicológico cuya v i r tud, recomiendo con empeño a los aficionados, pues es indispensable para alcanzar l a maestría, siendo además especialmente eficaz para forzar las partidas igualadas que aparentemente se ganan por sutilidad técnica, pero que, si inquirimos, veremos que debajo de ella, y sosteniendo el desarrollo combinativo, se encuentran los pilares de la tenacidad en ruta hacia 1 a victoria. ¡Hechas estas someras indicaciones exai minemos un caso. Véase el diagrama. Torneo de Nueva York, 1927. Negras: Capablanca. Blancas: Nimzowitsch. Posición después de 3 a jugada 24 ae Mancas. las E n esta posición, la cadena blanca de peones del flanco de rey está más avanzada que la negra, y además hay superioridad numérica en los peones blancos del flanco de dama Tales ventajas sólo están compensadas por una consideración: que los hales en 6 T R, 6 A R y 6 D que dominan los peones blancos no pueden ser ocupados por el caballo del mismo color, puesto que las casillas de acceso 4 C R 4 R 4 A D y 5 C D están controladas por el negro, y en cambio al caballo negro le es posible ocupar cualquiera de los h oles en 4 A R 5 R y 5 A D que dominan los peones amigos. Entre estos holes, el constituido prácticamente para el negro en 5 A D es de gran importancia, pues puede llegar a servirle de base para efectuar con las torres un ataque transversal de penetración en el campo del blanco que amenace su cadena avanzada de peones, detenida y débil, por lo tanto, del flanco de rey. P o r otra parte, las negras no conseguirían nada con C 5 A D pues el blanco con D 2 A R defendería suficientemente su P C D y la acción del ca- bailo negro quedaría enquistada en la posición blanca, pero sin poderse proseguir ni relacionar con otras invasiones. Pero de todos modos, la victoria, si es posible, está muy lejana, y el perseguirla puede acarrear peligros por la inferioridad numérica de peones negros en el flanco de dama. Todo hasta el haber salido del ataque con las negras invitaba a aceptar unas tablas. Pero Capablanca quería ganar todos los matchs contra cada uno de sus adversarios, como lo logró (fué un torneo a cuádruple vuelta) yr esta voluntad de vencer en una situación 4 que no permite agresividades ni brillanteces se traduce primero en una tenacidad estratégica para proyectar la situación en que le convendrá dar la batalla. Aquella le lleva a comprender que es necesario fijar ambos flancos de peones y cambiar el caballo para mantener las dos debilidades- que teóricamente se aperciben en la estructura blanca: los peones retrasados en 2. C D y en 4 A R. Definida la finalidad estratégica, pasa a servirla con implacable tenacidad táctica, escalonando varias maniobras necesarias en un orden de admirable precisión. L a partida siguió... 24. 3 A 25- ¡T. 2 R- 2 D, T 1 R- r A D 26. T 2 R, C 2 R 27. T 2 R- 2 D (el peligro de las posiciones fuertes defensivamente es que adormece en una peligrosa confianza, induciendo a la pasividad) T 5 A (el contraataque negro ocupa el p r i mer punto de apoyo) 28. D 3 T R 2 C (jugada importante de consolidación para pasar a ocupar la casilla 3 C R, como luego se v e r á) 20. T 2- A R P 4 T 30. T 2 R, C 4 A! 31. C X C- f- P C X C! (esto es posible por la precaución antes adoptada de llevar el rey a 2 C si ahora 32. D X P T seguiría T i- T R! 33. D 3 A T 5. T R, y el P A R blanco no podría defenderse) 32. D 3 A R 3 C 33- T 2 R- 2 D T 5 R! (la irrupción) 34. T 4 D T 1 A- 5 A 35. D 2 A D C 36. R C T 5 A X T! 37. P X T D 5 A (las negras están en posesión de las líneas abiertas y los puntos débiles del blanco han aumentado) 38. R 2 C, P 4 C (las negras prosiguen su plan con tenacidad i m perturbable; cambiaron el caballo, fijaron el flanco de rey, llevaron su torre dentro de la posición enemiga, y ahora, antes de lanzarse al asalto definitivo, quieren completar el programa que se han trazado, bloqueando el flanco de dama) 39. R 1 C. P 5 C 40. P X P P X P 4 i- R 2 C D 8 A D (realizado el último preparativo, el indefendible ataque por la gola comienza) 42. R 3 C, D S T R 43- T 3 D T 8 R 44 T 3 A R T 8 D 45. P 3 C T S A D 46. T 3 R T 8 A y las blancas se rindieron porque las amenazas inmediatas son imparables. S i 47. D 2 C, T 8 C R, ganando l a dama, y si otra jugada cualquiera de dama seguiría... 47. D 8 C R seguido de mate. 4 3 H H fallecimiento de Agustín Gó éf mez Torresana, veterano maestro madrileño y muy conocido en toda España, causará en la afición, cuando se entere, verdadero sentimiento. E r a el finado devotísimo del noble juego, al que puede decirse que consagró totalmente su actividad. Tenía mucha imaginación y profundos conocimientos teóricos que le hicieron sobresalir entre los mejores jugadores españoles, pero le perjudicaba su temperamento nervioso e impresionable, mal avenido con la serenidad y calma que requiere el ajedrez. Sus últimos años se vieron amargados por reveses de fortuna y estas contrariedades morales, como ocurrió al gran Steinitz, influyeron desfavorablemente en su juego, que en esta última- época había decaído en brillantez y firmeza. Además de la partida también se dedicó al problema, produciendo composiciones ingeniosas. Descanse en paz el amisto y compañero de afición. jt. Í J S O L U C I Ó N A L P R O B L E M A N U M E R O 24. 1 a) 1. R 7 C! R 2 D. 2. R ó A R 1 R. 3 D 8 A b) 1. R 4 A 2 D 4 A R 4 C 3- D 4 C R +4- c) 1. R 4 D 2. D 1 A R X C o I 4 A 7, D 5 C 4- -L d) 1. R 4 D 2. D i A R 3 R 3, D 7 A e) 1. R 4 D 2. D 1 A R 5 R. 3. D 3 A M. Gohnayo. Problema núm. 25, por Greenivood. m H HáJ SU WM ü PP Wm m m m ¡Ü ÍÜ Mate en tres.
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