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DIARIO DO. ILUSTRAVI G E- DIARIO DO. SI 10 ILUSTRAVI G E- AÑO AÑO SIMOSEPTlMO JO C T S NUMERO MOSEPTIMO CTS. NUMERO F U N D A D O E L i. D E JUNIO D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A pués, parece imposible que las Juntas de defensa atrajeran, como indudablemente atrajeron, l a simpatía de muchos, y no produjeD EL El E R C 1 T O ran alarma, más que a unos cuantos, a los que se? nos motejó dé pesimistas por los que, v i v i r en i l u E i problema militar de España a fuerza de temor, prefierenconstantemente sión perpetua, engañándose i Cuestión de capital interés, -lo- mismo, para a sí mismos- y rió consintiendo que. se alteel español de hoy, sensible a los males de re su imperturbabilidad, encubridora de zola Patria, que para el historiador futuro zobras, ni con la noticia de un riesgo n i con que quiera analizar la época que ahora v i el aviso de un peligro. vimos, será la parte que en el cambio de Certeramente señala Benzo, como ya lo régimen político corresponde al Ejército. había hecho Ortega y Gasset en su España A esclarecer tal punto, en sombras para invertebrada, al desastre colonial como o r i muchos, contribuye eficazmente el libro que, gen del malestar del Cuerpo de oficiales, con los títulos que encabezan estas líneas, y en uno de los más profundos capítulos del acaba de publicar D Eduardo B e n z o sobria, libro define el divorcio entre la generaprecisa y documentada aportación, que encieción militar y la generación civil del 98. r r a l a clave del factor militar en el períoPero su severidad excesiva al condenar el do prerrevolucionario y revolucionario sehermetismo y aislamiento de las Academias gún dice Marañón en las páginas, magistraMilitares forma extraño contraste con la les como suyas, que sirven de prólogo al benevolencia con que habla del resurgivolumen. miento brillante y esplendoroso de la U n i versidad por la generación del 9 8 contaConocí a Benzo en 1924. E r a entonces un giado del irreflexivo entusiasmo de los neóoficial de Infantería, que sobre el uniforme latras, que: tienen, por verdad incontroverdé su A r m a lucía la escarapela bicolor, emtible el que la época presente, según su léblema de los diplomados de la Escuela Suxico. ha superado a todas las anteriores. perior de Guerra. E l bochornoso espectáculo de la Dictadura entristeció su espíritu l i Del asunto de las responsabilidades de beral, enfrió sus entusiasmos y le hizo pre 1921 hay en él libro de Benzo una clara parar su tránsito a la vida. ¿ivil: dos años visión. E l Ejército quería exigir todas las escasos le bastaron para obtener el título responsabilidades severamente, así las civiles d e licenciado en Derecho, convirtiéndose el como las militares, y su descontento fué que debió ser un brillante jefe del Ejército grande al ver que su abnegación no servia en. un, prestigioso abogado del ilustre Code ejemplo, v que mientras el. Consejo legio de- Madrid. Caso, no único, de mudanSupremo de Guerra y M a r i n a tramitaba l a za, que enseña cómo lo mismo bajo la D i c causa iniciada por el expediente Picasso, y tadura que bajo otro régimen cualquiera, el general Bereñguer, con noble rasgo, no la arbitrariedad, actuando sobre organismos imitado por ninguno de los hombres polítidelicados, opera una selección abreves, h a cos de entonces, se dirigía al Senado, p i ciendo que de los escalafones huyan, asdiéndole la concesión del suplicatorio para queados, los mejores. su procesamiento, las responsabilidades c i M i relación con Benzo comenzó con el viles se, esfumaban como si el desastre de primer intento para extinguir la DictaduMarruecos, hubiera sido culpa exclusivamenra, intento que él. relata, sin detalles, en su te militar. Oportuno recuerdo el de este libro, y al que en su prólogo alude M a r a episodio, ahora que al hurgarse de nuevo, ñón. Conspiramos juntos. Porque al deseo imprudentemente, en el avispero de las resde restablecer la normalidad, gravemente alponsabilidades, la pasión política convierte, terada, -y al propósito de meter nuevamente como en 1921, en cuestión partidista lo que, en los carriles de la Constitución la vida pode ser algo, sería un pleito nacional si la lítica, descarrilada con violencia, se le llamanación, con su apartamiento e indiferencia, ba conspirar en la España de I924. Aqueno hubiera dicho claramente que no quiello fracasó lamentablemente, pero la decepre -mostrarse parte en el litigio. ción, lejos de desanimar a Benzo, estimuló L a s Juntas de defensa incubaron la D i c su decidida vocación a la lucha política, lletadura, pero la Dictadura no la hizo el vándole- -como en el prólogo de otro de sus libros, ¿a libertad de América, dice J i- Ejército. Exacto. Como exacto también que la afortunada jornada de Alhucemas ménez de Asúa- a ocultar bajo la toga el debió ser aprovechada para cerrar el parénbronce de las condecoraciones tesis anticonstitucional, en mal hora abierA c t o r principal, o espectador curioso, de to, sirviéndose del triunfo para atenuar, y todas las escenas castrenses de la tragicohasta exculpar, el- pecado inicial de aquel media que ha tenido un final triste; aunque período, que, habiendo sido funesto por las no imprevisto, para la Monarquía, Eduardo arbitrariedades. que cometió y los agravios Benzo refleja en su. libro, coii plena exacque en él se infirieron, lo es mucho más titud, toda la evolución del descontento m i por sus fatales consecuencias. l i t a que tanto ha contribuido a traernos a M u y interesante la parte que el volul a situación presente. men dedica a las agresiones sufridas por L o primero que se descubre, o se comlos Cuerpos de Ingenieros e Intendencia, prueba, en el libro de Benzo es la certeza y también, aunque más conocida, la que se d la afirmación que coloca el comienzo de refiere a la cuestión- artillera; y dignos de l a época revolucionaria en el 1. de junio estudio los capítulos sobre la justicia m i l i dé 1917, fecha del manifiesto de las Juntas tar, entre los que destaca el caso del capide defensa. Las Juntas de defensa fueron tán Martínez de Aragón. -h a y que repetirlo sin cansarse- -el único alzamiento militar peligroso, que por conE l libro todo merece ser leído, y es un tagio había de producir después tantas y verdadero servicio al Ejército cuya únitantas rebeldías. ca rebeldía (las Juntas de defensa) queda lealmente acusada, y al que. -se libra de la Vistos los hechos con ia perspectiva. que nota de complicidad en el levantamiento del ofrecen los catorce años transcurridos, y 13 de septiembre, al que. só. lo prestó la pacon la cruel experiencia de lo acaecido: des- AL SERVICIÓ siva adhesión que le prestó todo el paísHojeando el libro de Benzo, especialmente aquellas páginas en que se narra el intento de una sacudida liberal frente a la Dictadura en 1924, he sentido revivir muchos re- cuerdos que el torbellino de estos últimos años hace confusos y lejanos. ¡Cuántas co- sas desde entonces: Procesado y preso como coautor de la Dictadura el general que en 1924 era caudillo castrense del alzamiento liberal; Benzo, defensor suyo en el proceso; Marañón, vocero de su ino- cencía ante las Cortes... Y alguno de los que conspiraban contra la Dictadura, sin haber modificado en nada el j u i c i o severísimo que la Dictadura le. mereciera, considerando a. ésta como una de las causas principales del derrumbamiento de 1. a M o narquía, a pesar de todo, si hubiera sido: elector en M a d r i d habría votado al hijo del. general P r i m o de Rivera. N o es que. nin. r guno hayamos cambiado de pensamiento n i de sitio: es, simplemente, que ha habido un terremoto; y, al moverse los terrenos se han separado los que estaban juntos y se han acercado los lejanos. Esperemos que, cuando el- tiempo pase, y se aquieten las pasiones, hoy encrespa- das, todos podamos v i v i r nuevamente unidos y hermanados en el amor a España. FEDERICO S A N T A N D E R C R Ó N I C A S D E PARÍS París se transforma N a d a más interesante para el turista que se pasea por las calles de la Ville Lumiere, que un detenido examen de las, transforma- clones que en estos últimos años se realizan, y que la hacen aún más sugestiva- y atrayente. E n efecto, dejando para otra. ocasión el relato de los innumerables salones, que, presididos, por decirlo así, por el Salón de Otoño, próximo a abrir sus puerta? reclaman nuestra atención, hay otras m i l novedades que merecen ser señaladas por la crónica. E l número de galerías o pasajes, por ejemplo, espléndida manifestación del comercio de lujo, se ha acrecentado extraordinariamente, y nada recuerda en estas nio ciernas construcciones al. antiguó Pasaje de Panoramas o al Pasaje Jouíroy. caro a nuestros abuelos. Tras i3 e las, maguíficas Arcadas de los Campos Elíseos, icón su bello jardín de invierno, y sus mesas de té, y sus escaparates suntuosos, y su admirable orquesta, y el Udó atrayente, cuya piscina congrega a los aficionados al deporte náutico, surgieron en la misma Avenida los Portigues, con su Golf miniatura y sus cocktails de moda, y ahora acaba de inaugurarse otra de estas Galerías, llamada Elysces- Bohetie, en la que se exhiben toda una serie de magníficos automóviles. Las iluminaciones nocturnas del A r c o del Triunfo, de la plaza de la Concordia, y de la Magdalena, se han convertido de provisionales en permanentes, y es soberbio él espectáculo que ofrecen con sus potentes rayos, surgiendo de los aparatos Jacopozi, que justifican el sobrenombre de ciudad l u minosa. L o s restaurantes se agrandan o se transforman; algunos, como, el famoso, té de Rumpelmayer, se desdoblan, estableciendo 1 M. i 0