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ABC. VIERNES 4 D E DICIEMBRE D E 1931. EDICIÓN, D E ANDALUCÍA. P A G 15. ta? E n el molde del melodrama se han v a ciado dramas formidables. M i s pistoleros son una fantasía sobre el pistolerismo. N o son el Sindicato Único, n i el Libre, ni Martínez Anido, n i Arlegui. Son símbolos. N o he querido hacer una fotografía. H e querido pintar un cuadro, pero del natural. E n el natural, en la calle, he recogido las varillas con que he construido un paraguas. Y con él me tapo. 1 sión N o puede. L o s seres por nacer, las almas increadas, con su misteriosa luminiscencia de ideas y de pasiones, se sublevarían contra él, lo atormentarían en la noche y turbarían su sueño, g r i t á n d o l e Danos la vida, como se la diste a nuestros hermanos, que con ella nos das la gloria y la inmortalidad Recordamos ahora, a este propósito, que el autor de Señora ama, al contestar a la carta que públicamente le dirigió Linares Rivas, tar noble y tan llena de confortante compañerismo, rectifica un tanto sus primeras palabras asegurándole al amigo que sí, que volverá a escribir, novelas, sus memorias acaso... y hasta nuevas comedias, pero que éstas no las estrenará. Tampoco lo creemos. ¡Y que nos perdone nuestro insigne amigo! L a obra dramática no se escribe para la lectura en el recogimiento de la biblioteca o de la casa, sino para su maní festación en la escena. L o s intérpretes de Benavente a g u a r d a r á n ansiosos la aparición de cada libro para darle su vida cabal sobre el tablado de la farsa, y el maestro se sentirá vencido por sus ruegos y transigirá, no sólo ante ellos, sino también ante el propio e íntimo deseo de ver en carne v i v a a los nuevos seres; de oír la voz de los imevos hijos de su alma. Vamos a concluir, para no seguir peleándonos con nuestro compañero. Todos hemos sentido en m á s de una oca sión y en eso que se llama batallas teatrales, quizá con frase tristemente adecuada, tl agravio de la desconsideración, de la envidia o de la incultura. N o se puede arrancar, por lo visto, de muchas cabezas españolas que en la taquilla, con la localidad, no se adquiere el derecho al insulto. E n un estreno muy tumultuoso, cierto i n dividuo, llamémosle así, cuando ya habían enronquecido todos los espectadores gritando y apostrofando al autor de la obra estrenada, como si hubiera cometido un crimen, puesto en pie vociferaba hecho un energ ú m e n o ¡E s t o no puede quedar a s i! ¿Q u é querría aquel hombre? Y no quedó así, naturalmente. E l maltratado autor continuó y continúa dando obras aplaudidísimas a nuestro teatro. E n otro estreno de éxito muy distinto, al pisar la escena un g ran músieo para recibir el general y férvido aplauso que se le tributaba, vio con honda emoción que no h a b í a e n t r e los espectadores unas solas manos que no batieran palmas en honor suyo; mas al caer el telón por última vez, alia en la galería, sonó un pitito. P i i i N o fué nada; fué como el piar de un pájaro inconsciente. Pues, a pesar de ello, el ilustre maestro se fué a su casa, no con el eco halagador de aquellas estruendosas ovaciones con que la muchedumbre premió su hermosa partitura, sino con el eco débil del pitito aislado clavado como un alfiler en su cabeza. P e r o- ¡c l a r o está! -el pitito imprudente no fué obstáculo para que el glorioso compositor siguiera escribiendo nuevas y admirables páginas musicales. Nosotros desde aquí le rogamos a Benavente con motivo de su actual actitud, que oiga siempre la inmensa e inacabable ovación española, y se tape los oídos ante todo extemporáneo pitito. Excusamos decir, señoras y señores, que S! nosotros hubiéramos temido, siquiera un segundo, que el próximo estreno de Jacinto Benavente había de ser su último estreno en el teatro estas cuartillas habrían tenido muy otro tono. Este en que las hemos escrito es sencillamente revelador de nuestra esperanza, de nuestra convicción, de cuanto nos permitimos pronosticar. Leales amigos y constantes admiradores suyos que pretendemos haber llegado a conocerlo bien en toda tina vi u de luchas y trabajos y de verdadero compañerismo, confiames. serenamente en que, no obstante sus desconsola- FEDEKICO O L I V E R EL CORRILLO TEATRAL El Premio Infantado. -El joven y distinguido escritor Emilio H e r n á n d e z del P i n o llega súbitamente al teatro en virtud del fallo del Jurado del Premio Infantado, concedido a su comedia Oro viejo. Se estrenará esta obra en el teatro C a l derón, y en la próxima semana, inmediatamente después de La dama de las pieles, otra comedia de H e r n á n d e z del P i ñ o anunciada en el teatro F í g a r o para el jueves de. la semana próxima. Las llamas del convento. -En el teatro de Muñoz Seca se ensaya el nuevo drama de F e r n á n d e z Ardavín Las liamas del convento, drama popular, y n verso, que, aunque directamente inspirado en los sucesos del mes de mayo, nada tiene de política, ni en sentido de derechas ni de izquierdas. Irene López Heredia y Mariano Asquerino serán los protagonistas. E l estreno se anunAntonio Fernández Lepina, autor de cia para los primeros días de la próxima María, o L a hija de un tendero, estrena- semana. da con gran éxito eh el teatro Cómico. doras afirmaciones, volverá a escribir y a estrenar, para gloria y decoro del teatro español contemporáneo. J. y S. A L V A R E Z Q U I N T E R O El estatuto de Antequera. Quiero hacei una comedia muy cuidada para el teatro que lleva m i nombre- -dice M u ñ o z Seca- y trabajo sin prisas. Antes, el popular autor estrenará una obra en el teatro de la Comedia, y seguramente en enero dará su Estatuto de Antequera a la compañía de la López Heredia. Dos críticos, autores. -Los hermanos Cuevas, los autores del magnífico saínete Aquí hace falta un hombre, críticos ambos- -Jorge de El Debate y José de Informaciones- han entregado a la compañía del teatro F í garo su comedia Jaramugo, cuyo estreno SE celebrará después del de La dama de las pieles, de E m i l i o H e r n á n d e z del Pino. Una obra de niños. -Manuel de Góngora, el admirable poeta granadino, ha concluido un cuento de magia, que se estrenará estas Pascuas en el teatro de Calderón con la compañía Pino- Thuillier, y que no tiene t í tulo todavía. E s t á escrito en verso, y el maestro L u n a ha compuesto algunos n ú m e ros musicales. Este será el estreno siguiente al del P r e mio Infantado, hacia Pascuas. Arniches, en el María Isabel. -Don Carlos Arniches ha entregado ya a la compañía de A r t u r o Serrano el acto primero de una comedia, que se estrenará en el teatro de la calle del Barquillo en los primeros días del próximo mes. Estrenos cercanos. -Para, esta semana se anuncian las siguientes novedades: H o y en Eslava, una. obra de Cadenas y Gutiérrez Roig. M a ñ a n a viernes, en el Español, Los pistoleros, de Federico Oliver. E l mismo viernes, en el teatro Victoria, Las noches de cabaret, de Cadenas y G u tiérrez Roig, con música de Padilla. E n el Cómico se ensaya una comedia de F e r n á n d e z del V i l l a r que se estrenará ea la semana próxima. AUTOCRÍTICA Los pistoleros Comedia cíe D. Federico Oliver, que se estrenará m a ñ a n a viernes, en él Bspafiol. ¿H u b o pistoleros en E s p a ñ a? -R e s p o n d e n los m u e r t o s ¿S e aplicó en E s p a ñ a la ley de fugas? -Claman los m u e r t o s ¿H u b o un corazón de piedra cangrenada, revestido de autoridad? -Los muertos se levantan... Sí. E n E s p a ñ a hubo un drama sangrante, que se llamó pistolerismo. E l l o constituyeuna vergonzosa y tremenda realidad española. Y si ello es así, ¿tiene el dramaturgo el derecho de soslayar el drama? N o E l autor no tiene el derecho de rehuir el drarpa que sale a su encuentro... H a y en el momento actual español demasiado dramatismo para ser sordo, indi férente Q ciego. H a pasado l a hora del frivolo entretenimiento, de la plácida digestión. L o s autores españoles, si hemos de merecer el nombre de tales, tenemos que escribir en serio, sentir en serio. N o es el momento de escribir para el público, sino para el pueblo. Y o hago un distingo entre pueblo y público. E l público es burguesía, conformismo. E l pueblo es plaza pública, agora, H á llegado el instante de escribir un teatro rebelae, popular y libertador. H e escrito, pues, un drama por y para el pueblo. Con lenguaje del pueblo para que e! pueblo lo entienda. A l g ú n espíritu atildado lo t a c h a r á de melodrama. Pero ¿qué impor-
 // Cambio Nodo4-Sevilla